Ideas para garantizar el derecho al juego de la infancia este verano

Este verano, marcado por la pandemia, va a ser distinto a todos los demás, pero precisamente por ello es un buen momento para continuar trabajando por el futuro y por los derechos de infancia de nuestros municipios. En plena desescalada, y respetando las normas sanitarias, los niños y niñas deben recuperar las calles, las actividades, los espacios al aire libre y su derecho al juego.

¿Cómo hacerlo de forma segura, y qué cosas hay que tener en cuenta? Desde UNICEF España os ofrecemos un listado de recursos y de lecturas para el periodo veraniego con pautas que pueden llevarse a cabo a nivel municipal, en el barrio, en la calle y  la familia.

 

 

En primer lugar, ¿por qué es tan importante el juego para la infancia?

Jugar permite el desarrollo pleno de los niños y niñas y el ejercicio de la imaginación, la curiosidad, la sociabilidad y otras aptitudes que resultarán cruciales en la vida de adultos. De hecho, la Convención sobre los derechos del Niño insta a sus Estados parte a reconocer el derecho de la infancia “al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”.

Además, la estancia al aire libre y en contacto con la naturaleza tienen múltiples beneficios para la infancia, como explicamos en este artículo (algo a tener en cuenta después de los difíciles meses de confinamiento debido a la crisis sanitaria):

 

 

 

Sin embargo, a veces nos olvidamos de que el juego constituye un derecho para los niños y niñas y, como consecuencia, las nuevas generaciones juegan menos que las anteriores. ¿Por qué sucede? Uso excesivo de las pantallas, ciudades diseñadas para los coches y de forma poco amigable para la infancia… En estos dos artículos ofrecemos algunas claves de por qué creemos que el juego está “en peligro de extinción”.

 

 

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Los niños y niñas pasan poco tiempo al aire libre comparándolo con generaciones previas, se mueven menos, abusan de los dispositivos y cada vez son más sedentarios. La expansión del coche o la planificación urbana que no tiene en cuenta a los peatones y menos a la infancia son algunos de los motivos. En estos artículos se ofrecen algunas soluciones para conseguir ciudades más “jugables” y respetuosas con los derechos de los más pequeños:

 

 

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El juego también puede fomentar la igualdad y el respeto mutuo. ¿Pueden jugar igual niños y niñas cuando un patio es “futbolcéntrico”? En nuestro reportaje sobre patios igualitarios vemos ejemplos de esas transformaciones llevadas a cabo contando con la voz de la infancia, y también os contamos cómo niños y niñas pueden aprender respeto y resolución de conflictos mediante el deporte.

 

 

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Las ciudades pueden ser diseñadas como espacios para jugar y aprender. Dentro de Ciudades Amigas de la Infancia existen proyectos en distintos países para crear espacios urbanos que incentiven a los niños y niñas a jugar y a desplazarse de forma segura y saludable. En estos dos artículos encontrarás algunas iniciativas:

 

 

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Por otro lado, la pandemia y su cuarentena han dejado múltiples aprendizajes acerca de qué necesidades existen en nuestras ciudades. Por ejemplo, la de contar con espacios públicos al aire libre y cercanos a los hogares. Para medir ese principio de proximidad existen algunas iniciativas, como el ‘test del helado’:

 

 

Finalmente, es imprescindible crear entornos seguros y protectores para garantizar este derecho al juego, principalmente en una situación como la de la crisis sanitaria. Aquí tienes todo lo que necesitas saber para hacerlo desde tu municipio: tanto nuestro segundo Cuaderno para la Acción Local como otros dos artículos más breves para conocer los elementos cruciales para construir ese entorno protector, con crisis sanitaria o sin ella:

 

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