Los niños y niñas necesitan las actividades de verano: creemos entornos protectores para ellos y ellas

verano

Niña jugando al aire libre, Annie Spratt para Unsplash

 

  • La cuarentena ha puesto en jaque el derecho al juego de niños y niñas, les ha dificultado relacionarse con sus iguales y hecho más difícil la detección de casos de violencia infantil
  • Ayuntamientos y otras entidades que trabajan por la infancia crean, con vistas al verano, protocolos para para crear entornos protectores para la infancia con el fin de garantizar su seguridad y su desarrollo pleno
  • “El verano era el momento adecuado para ir dando pasos en la recuperación de la calle, el espacio social y educativo, estar con amigos, etc.”

 

Aunque la crisis sanitaria ha afectado más a otros grupos de edad, los niños, niñas y adolescentes han vivido una primavera que jamás van a olvidar. La cuarentena han afectado a su derecho al juego, a la educación, al desarrollo y ha puesto de manifiesto situaciones de desigualdad. Además durante el aislamiento han aumentado los casos de violencia contra la infancia. Es por ello que el verano es una oportunidad para que niños y niñas vuelvan a tomar las calles y los espacios abiertos de forma segura.

Los niños y niñas necesitan un verano en el que se vele por sus derechos y se atienda a su protección, alimentación saludable, socialización y participación. Pero todo son dudas: ¿qué va a suceder con las actividades de ocio y recreación veraniegas? ¿Cómo lograr el equilibrio entre el cumplimiento de las medidas sanitarias y de prevención y el bienestar de la infancia?

Con esas preguntas en mente, en UNICEF España hemos publicado una guía con propuestas concretas para crear entornos protectores para los niños y niñas. El documento fue presentado por Lucía Losoviz, Responsable de Políticas Locales de Infancia y Participación de UNICEF España, en una mesa redonda online en la que también participaron ayuntamientos y entidades que trabajan con la infancia.

 

Niveles y principios para construir un entorno protector

 

Los entornos protectores para la infancia son espacios libres de violencia, en los que todas las personas se rigen por los derechos humanos y donde se tienen en cuenta las opiniones de los niños, niñas y adolescentes. Su importancia radica en que el desarrollo infantil sólo se puede dar si el entorno es protector y seguro; por ello, “los Estados tienen que ofrecer los recursos para que los niños puedan desarrollar todo su potencial”, ha recordado Losoviz.

En este primer cuaderno para la acción local se explica como estos entornos deben ser creados en cuatro niveles: a nivel físico, teniendo en cuenta las necesidades actuales de la infancia frente al COVID-19, pero también a nivel emocional (un aspecto importante en momentos de distanciamiento físico), a nivel del equipo de adultos con capacidad de crear vínculos afectivos y finalmente a nivel de la participación de niños, niñas y adolescentes con derecho a ser escuchados y opinar en los temas que les afectan.

Además, estos espacios están basados en cuatro principios: por un lado, el de inclusión social y equidad, que adquiere gran importancia frente una crisis que ha derivado en crisis económica y pérdidas de empleos: es importante crear “espacios donde se ofrezcan actividades a niños y niñas que fomenten la equidad y pongan énfasis en los colectivos más vulnerables”, señala Losoviz. En segundo lugar, el principio de protección: la cuarentena ha hecho que muchos niños y niñas que ya estaban en riesgo se hayan visto expuestos al maltrato, la violencia u otros problemas como la adicción a las pantallas.

En tercer lugar, hay que respetar el principio del derecho a jugar: a pesar de la crisis sanitaria no debemos olvidar que el juego es una herramienta clave para reducir desigualdades, dar una estabilidad a niños y niñas, cicatrizar sus heridas y expresar sus sentimientos, como explica Losoviz. Por último, el principio de participación infantil y adolescente, que debe ser garantizado en cualquier circunstancia para permitir a que niños y niñas contribuyan a través de sus propuestas a la solución de la crisis.

 

Un verano para poner en el centro la protección… pero también el juego

 

Gabriel González Bueno, Director General de Infancia y Adolescencia del Ministerio de Servicios Sociales y Agenda 2030

Gabriel González Bueno, del Ministerio de Servicios Sociales y Agenda 2030

El juego es un derecho recogido en la Convención sobre los derechos del Niño; sin embargo, en este verano tan peculiar peligra. Es algo que tiene claro Gabriel González Bueno, Director General de Infancia y Adolescencia del Ministerio de Servicios Sociales y Agenda 2030. “Nos vemos en una enorme dificultad para balancear los derechos en casos de emergencia. ¿Qué es más importante: la salud, la educación, el juego…? La prioridad ha sido la salud, pero eso ha planteado un problema en el ejercicio de otros derechos”, señala.

Durante la pandemia asegura que se ha percibido una mayor conflictividad familiar, ha aflorado el problema de la brecha digital (no sólo para estudiar sino también para el ocio o la comunicación) y ha sido más difícil la detección de los casos de violencia.

Para afrontar los retos derivados de estos problemas, el Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil y los Ministerios de Derechos Sociales y el de Educación y Formación Profesional han publicado la Guía práctica para el desarrollo de programas inclusivos de ocio educativo en el verano de 2020: un conjunto de pautas para abordar los retos que plantea este periodo estival. Uno de los objetivos de la guía es, para González-Bueno, conseguir la adhesión de los niños y niñas hacia el sistema educativo: “Para los que estaban ya en una situación de abandono escolar, esta cuarentena ha podido ser crítica”, dice. También tratan de promover el aprendizaje de las nuevas tecnologías, detectar situaciones de violencia o apoyar en casos de duelo.

Albert Alcarons, del Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil

Albert Alcarons, Asesor en el el Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil, explica que la guía incluye algunas recomendaciones, como cubrir el coste de la matrícula para que no se segregue por capacidad económica, facilitar la conciliación con medidas como alargar los programas hasta el mediodía, promover actividades físicas y de alimentación saludable (como el programa VECA contra la pobreza infantil) así como actividades educativas y de apoyo socioemocional. Tienen claro que en todas las actividades se tendrá en cuenta la importancia de garantizar la seguridad, cumpliendo las medidas sanitarias, de aforo, etc.

“Es un verano muy importante. Estas actividades pueden ser claves. Puede que descubramos otras vulnerabilidades relacionadas con el confinamiento”, señala González-Bueno.

 

El verano, un momento clave para recuperar la calle

 

Isaac Palencia, director de Juventud de la Diputación General de Gipuzkoa

Isaac Palencia, director de Juventud de la Diputación General de Gipuzkoa

Durante el periodo de cuarentena debido a la crisis sanitaria “pocas veces hemos puesto en el centro las necesidades de los niños, niñas y adolescentes porque hemos tenido otras prioridades”, reflexiona Isaac Palencia, director de Juventud de la Diputación General de Gipuzkoa. “El verano era el momento adecuado para ir dando pasos en la recuperación de la calle, el espacio social y educativo, estar con amigos, etc.”

Partiendo de esa consideración, desde la Diputación se pusieron como objetivo realizar una oferta socioeducativa para el verano, teniendo en cuenta las limitaciones que iban a tener en julio y agosto. Los criterios en los que estaba basada fueron el cumplimiento de las normas sanitarias, que incluyera actividades educativas y deportivas, que contara con acompañamiento socioemocional y que tuviera el municipio o barrio como espacio central para su desarrollo.

La cogobernanza fue un concepto clave a la hora de llevarlo a cabo, por medio de una red formada por los ayuntamientos y la Diputación de Gipuzkoa. Pero no dejaron de lado a la infancia: Palencia explica que se preguntó a niños, niñas y adolescentes mediante una encuesta online para conocer sus preocupaciones, entre las que se encontraban no contar con la posibilidad de compartir espacios con otros niños y niñas.

Mediante la red pública Gaztematika ofrecen asesoramiento a entidades y ayuntamientos sobre cómo ofrecer estas actividades manteniendo las medidas sanitarias, dan formación a educadores, facilitan materiales como mascarillas o geles, etc. Todo para garantizar la seguridad sanitaria “y al mismo tiempo crear un marco donde niños, niñas y adolescentes puedan jugar, moverse, relacionarse con libertad”, explica Palencia.

Carles Gil, jefe del departamento de Promoción e Infancia

Carles Gil, del Ayuntamiento de Barcelona

En el Ayuntamiento de Barcelona cada año lanzan actividades veraniegas de ocio, un momento “muy esperado por niños y niñas”, como reconoce Carles Gil, jefe del departamento de Promoción e Infancia. Este año, la campaña de verano empezó en pleno estado de alarma. “No ha sido fácil gestionar un programa de actividades en el contexto de covid-19. Se tenía que hacer todo de forma telemática: inscripciones, becas…”, cuenta. Además, la brecha digital ha sido un problema para muchas familias, a las que se hizo acompañamiento desde servicios sociales.

Para Gil, “lanzar actividades de verano es una excelente ocasión para trabajar competencias básicas instrumentales, expresión oral, lectura, juego matemático, etc.” Partiendo de esa idea, desde el Ayuntamiento han elaborado una guía de orientaciones pedagógicas para monitores y monitoras, con la colaboración de la Universidad de Gerona, con el fin de que los niños puedan realizar actividades de ocio y a la vez aprovechar para introducir dichas competencias. Además, han publicado una segunda guía de acompañamiento emocional, con el Colegio de Psicólogos de Cataluña, para “estar al lado del niño o niña, entender sus emociones”. La página de la Generalitat cuenta además con un apartado con los protocolos de prevención y seguridad.

Además, se ha dado formación al equipo profesional de monitores con todo este paradigma de protocolos, los niños y niñas han participado del programa de actividades y se abrirán centros que normalmente están cerrados en verano, como bibliotecas y patios escolares, además de ludotecas o casales de verano. Gil asegura que se ha puesto el foco en las familias vulnerables, para lo cual cuentan con un sistema de becas. “Esto nos tranquiliza porque garantizamos que cualquier niño pueda tener actividad de verano aunque no se la pueda pagar”, señala. “Este año más que nunca teníamos que pensar dónde estaban las necesidades de niños y familias”.

 

Campamentos de verano pensados por y para los niños y niñas

 

Juan Ramón García-Albertos, de Injucam

Juan Ramón García-Albertos, de Injucam

En Madrid, encontramos el ejemplo de Injucam, federación de asociaciones para la promoción de la infancia que trabaja en cercanía con los niños y niñas, especialmente en los barrios. “Estamos más cercanas a las infancias de barrio que afrontan más dificultades y desigualdades”, señala Juan Ramón García-Albertos, coordinador de la entidad. “Nos hemos dado cuenta de que los niños están preocupados: con un sentimiento profundo de miedo y con lo relacionado con lo económico. Se han dado más cuenta que nunca de la precariedad de sus hogares, de los trabajos de sus padres”, señala. “Su verano y sus vacaciones la gran parte consisten en el campamento que no van a poder tener”.

Desde Injucam se plantearon dudas respecto a la desescalada y el verano; entre ellas, si se estaban desarrollando los derechos de la infancia sin dejar a nadie atrás, si se estaba poniendo en el centro el interés superior del niño o si el derecho al juego ha primado tanto como el derecho a la salud o la educación. “Los derechos no compiten entre sí”, concluye García-Albertos. Los campamentos de verano son, señala además, un lugar para detectar esos casos de violencia que no se han visto durante la cuarentena.

También hace hincapié en la importancia de contar con una mayor participación infantil a la hora de diseñar los campamentos, y señala el gran trabajo del movimiento asociativo de infancia y juventud. “Se nos olvida que el diseño de esos campamentos la participación de niños y niñas en ello. El que organizamos nosotras es fruto de trabajo de todo el año y en el diseño han participado niños y niñas”, añade, asegurando que esa participación cambia el campamento sustancialmente.

 

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