Nuevas tecnologías: cómo influyen en el derecho a la participación infantil

05/07/2023 | Buenas prácticas, Derechos de la Infancia, Informes, Participación Infantil, Previas, Tecnologías

digital participación infantil

Ciclo de consejos de participación infantil celebrado de forma online durante la cuarentena, en mayo de 2020

 

  • A pesar de los riesgos que entrañan, las TIC también ofrecen muchas oportunidades para el derecho de niños, niñas y adolescentes a participar. Así debemos acompañarlos en el entorno digital.

 

En España, los niños y niñas adquieren su primer móvil en torno a los once años. El 90,8% de los y las adolescentes se conectan todos o casi todos los días a internet y el 98% está registrado en alguna red social.

Son datos de la Asociación Europea para la Transición Digital, la entidad que ha impulsado la propuesta de un Pacto de Estado para proteger a los niños y niñas en el entorno digital. La iniciativa, a la que se han adherido 60 entidades incluyendo a UNICEF España, busca proteger a niños, niñas y adolescentes de algunos de los riesgos del mundo online como la violencia, la adicción o el acceso precoz a la pornografía.

A pesar de dichos riesgos (y de que uno de cada tres adolescentes haga un uso problemático de internet y las redes sociales), no todo son sombras: las Tecnologías de la información y la comunicación (TIC) también ofrecen muchas oportunidades para el ejercicio de los derechos de los más jóvenes, como su derecho a la participación.

 

Participación en todos los ámbitos

 

Participar es un derecho fundamental, y también lo es en el ámbito digital. La Observación General 25 nos recuerda que niños, niñas y adolescentes tienen derechos en el ámbito online y la LOPIVI define que todos los niños y niñas deben desarrollarse en entornos seguros, también en el ámbito digital.

Las herramientas online pueden ser aliadas, como vimos durante los primeros meses de la pandemia: permitieron que los consejos de participación y asociaciones continuaran con sus reuniones y actividades a pesar de las dificultades, adaptándose a un nuevo modelo telemático.

Es cierto que estos espacios funcionaron en ese momento de emergencia gracias a que los chicos y chicas ya tenían las relaciones y estructuras construidas antes, de forma presencial. También, que muchos expresaron sentir saturación de pantallas después de la experiencia del confinamiento. Pero, si bien el escenario online no debe sustituir al presencial, especialmente en el caso de los niños y niñas más pequeños, también está claro que las herramientas digitales han llegado para quedarse.

 

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Un momento del VI Encuentro de consejos de participación infantil y adolescente, celebrado de forma online en 2020

 

De hecho, los expertos vaticinan que el futuro de la participación infantil y adolescente será será híbrido, entre el entorno digital y presencial. Es una de las conclusiones del Informe ParticipaTIC de la Fundación Ferrer Guardia, que analiza la transformación digital de los espacios de participación de la población más joven en España.

El informe confirma que las herramientas digitales están ampliamente extendidas en los espacios de participación: sus integrantes utilizan videollamadas, mensajería instantánea, correo electrónico, documentos compartidos, herramientas para votaciones, redes sociales, etc.

 

Nativos digitales

 

“Para los chicos y chicas, la distinción que nosotros hacemos entre el mundo presencial y el digital no existe”, dice durante la presentación del informe ParticipaTIC Esther Navarro, de la Plataforma de Infancia y Cibercorresponsales.

“En el caso de los chicos y chicas, son nativos digitales. Todas las herramientas de editar vídeos, etc., va con ellos y ellas, y tienen acceso a plataformas educativas, que les permite formarse viendo un tutorial de YouTube. Es una potencialidad enorme: unir y capacitar para que la gente se pueda movilizar a favor de sus intereses”.

 

 

Nacho Guadix, Responsable de Educación y derechos Digitales de UNICEF España, añade la R de la parte relacional de lo que él llama las TRIC: “Los chicos lo que hacen es relacionarse más que comunicar o informarse”, dice. “Para ellos, a día de hoy es el principal surtidor emocional, dicen que es donde encuentran alegría, satisfacción, donde se muestran cómo son… Contra eso no hay normas ni controles. Cualquier medida tiene que contar con ellos”.

 

¿Proteger o acompañar?

 

Guadix es consciente de los riesgos y dificultades que entraña el entorno digital para los más jóvenes, y considera que si hay violencia o exclusión no pueden haber participación ni crecimiento personal. “Veníamos de una brecha de acceso, que en la pandemia se ha aminorado. En esas brechas hay varios niveles, y el acompañamiento es uno de ellos”, dice. “Cuando las familias están involucradas en la vida digital de sus hijos, las tasas de riesgo se reducen”.

 

Cuando las familias están involucradas en la vida digital de sus hijos, las tasas de riesgo se reducen

 

Mariona Ferrer, de JOVIS.com, comparte la experiencia de regalarle un móvil a su hijo adolescente porque este no quería sentirse aislado del resto de iguales: “Las madres, padres educadores estamos algo perdidos”, dice. “Yo veo una serie de posibles problemas, los hablo con padres y madres y están igual: un poco perdidos de cómo acompañar sin ser paternalistas”.

“La participación tiene que ver con que los adultos no pretendan controlarlo todo”, propone Navarro. “Pero tiene que haber un componente educativo, no tenemos que llegar a todos esos espacios sino educarlos para que en esos espacios los chicos y chicas sean responsables”.

María Pardó-Solanet, que ha participado en el informe, cree que los chicos y chicas están empoderados para solucionar los problemas, pero no reciben el apoyo suficiente: una responsabilidad que recae en dinamizadores o en las familias, que a veces no tienen los suficientes conocimientos. Advierte de que se corre el riesgo de que los factores de exclusión de la familia afecten: “Hay que plantearse cómo dar apoyo para mitigar estas desigualdades”.

 

Cómo motivar a participar

 

Pardó-Solanet explica que se observa una participación más generalizada por parte de la gente joven, pero también una menor implicación: algo a lo que llaman clicactivismo. Algo que puede suponer “un riesgo para la calidad democrática, de la deliberación de estos espacios de participación”, dice. “Si no hay esta participación y diálogo, se queda una participación vacía. Se pierden también muchos beneficios de la participación: crear una ciudadanía más implicada, etc.”

Uriol Serra, que forma parte del Proceso Participativo de la Ciudadanía Adolescente del Ayuntamiento de Barcelona, habla de cómo la gente joven participa en el ámbito institucional. “Hay un descontento con lo político porque reivindicas algo y no hay respuesta, no hay una escucha o no hay un retorno”, dice. “Hay dos cosas importantes: una es la motivación. En lo institucional, eso se ha perdido”.

Por eso, se plantea cómo recuperar la motivación de los más jóvenes a la participación, y cree que una de las claves es la identidad: “Yo estoy en participación política de ciudad. Si te sientes del sitio, quieres intervenir y participar y formar parte de ese sitio”, dice.

 

“Me motiva ver que lo que hacemos sirve para algo”: chicos y chicas comparten experiencias de participación

 

También se plantean cómo motivar a la participación y llegar a los perfiles más excluidos. Ferrer lanza varias ideas: buscar temas que les interesen y su propio lenguaje, e incluso mediante la participación y autogestión entre iguales, saliendo de la mirada adultocéntrica: que haya “personas jóvenes que tengan capacidad de autogestionar y crear unas dinámicas que se acerquen a personas jóvenes”.

Un ejemplo de esto es Cibercorresponsales: una red social en la que chicos y chicas pueden opinar y participar de la vida cultural. “Es una red segura, un espacio donde puedan participar de manera segura. Pueden expresarse libremente. Desarrollar tu pensamiento para que no sea blanco o negro”, dice Pardó-Solanet.

Cibercorresponsales también ofrece un ejemplo de este acompañamiento entre iguales: “Chicos y chicas comentan sus propias publicaciones. Entienden que pueden compartir temas y estar en desacuerdo. Se esfuerzan en intentar mejorar en ese sentido”, dice.

 

“Los estados que deben promover que el contexto digital sea un lugar seguro para todos. Si existe la posibilidad de que los derechos se vulneren, serían los derechos de los niños, de los adultos y de cualquier persona”

 

Tanto en en el contexto online como el presencial, para Navarro “está bien educar a niños y niñas y hablarles de los riesgos que existen en internet. Pero donde hay que poner el foco es en los estados que deben promover e incidir que el contexto digital sea un lugar seguro para todos y todas. De todas las edades. Si existe la posibilidad de que los derechos se vulneren, serían los derechos de los niños, de los adultos y de cualquier persona”.

“El reto es que puedan seguir disfrutando de este entorno, y contar con ellos a la hora de diseñar espacios, propuestas y modelos”, concluye Nacho Guadix. “Darles la mejor herramienta, que es que conozcan cuáles son sus derechos”.

 

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