Restringir las emisiones del tráfico es diseñar ciudades para la infancia

12/01/2022 | Agenda 2030, Ciudades inclusivas, Ciudades y niños, Medioambiente, Planificación urbana, Previas, Urbanismo

Zonas Bajas Emisiones

Revuelta Escolar. Fortografía: Diana Moreno

 

  • Las Zonas de Bajas Emisiones son una oportunidad para luchar contra el cambio climático y proteger los derechos de los niños y niñas
  • En su informe Oxigena la ciudad, la Red Ciudades que Caminan propone que por las ciudades circulen solo los coches realmente necesarios y recuperar el espacio público para las personas

 

Los vehículos son un elemento clave en nuestras ciudades; sin embargo, pueden llegar a ser perjudiciales para nuestra salud. En el mundo, nueve de cada diez personas respiran aire muy contaminado según la Organización Mundial de la Salud, y en el caso de España los datos no son mucho mejores: hay más de 20.000 muertes prematuras al año a causa de la mala calidad del aire.

Entre las causas de este panorama tan preocupante está la forma en que nos movemos por nuestras ciudades. El actual modelo de transporte, basado en la movilidad individual en automóviles y vehículos privados, hace que estos ocupen gran parte del espacio público urbano. El resultado: menos espacio para los peatones y ciclistas, menos seguridad vial… y más contaminación.

Tomando el ejemplo de los gases de efecto invernadero, el sector transporte por carretera es responsable del 26,9% de sus emisiones en España. Por tanto, para alcanzar los objetivos de la Unión Europea de reducción de este tipo de gases para 2050 parece necesario tomar medidas drásticas que afecten a las ciudades y su diseño.

 

Las Zonas de Bajas Emisiones: ¿qué son?

 

Una importante herramienta de las ciudades para conseguir ese objetivo es la creación de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), o áreas donde se restringe el acceso a los vehículos más contaminantes.

De acuerdo con el artículo 14.3 de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, una Zona de Bajas Emisiones es “el ámbito delimitado por una Administración pública, en ejercicio de sus competencias, dentro de su territorio, de carácter continuo, y en el que se aplican restricciones de acceso, circulación y estacionamiento de vehículos para mejorar la calidad del aire y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, conforme a la clasificación de los vehículos por su nivel de emisiones de acuerdo con lo establecido en el Reglamento General de Vehículos vigente”.

Los objetivos de la creación de estas Zonas de Bajas Emisiones son, en primer lugar, reducir el tráfico y fomentar el cambio hacia modos de transporte más sostenibles. Pero van más allá: las ZBE pueden ser una oportunidad para mejorar el espacio público, mejorar la calidad del aire de las ciudades e, incluso, para preparar a las zonas urbanas contra el cambio climático y mejorar su resiliencia.

En España existen en tres ciudades (Sevilla, Madrid y Barcelona). Madrid Central, la ZBE inaugurada en la capital en 2018, ha sido calificada como la Zonas de Bajas Emisiones más eficaz de las capitales europeas.

 

Una oportunidad para diseñar ciudades mejores

 

Las ZEB son obligatorias en las ciudades de más de 50.000 habitantes; sin embargo, la Red Ciudades que Caminan advierte de que el Gobierno no especifica una fórmula concreta para llevarlas a cabo. Por eso desde esta Red han elaborado el informe Oxigena la ciudad, en el que ofrecen pautas para lograr Zonas de Emisiones Bajas realmente efectivas con una recomendación general: que por las ciudades circulen solo los coches realmente necesarios.

El informe aspira, también, a contribuir a la recuperación del espacio público para las personas, e incluye recomendaciones como reducir el número de coches en circulación, acabar con los atajos urbanos, instaurar en todas las calles el límite máximo de velocidad en 30 km/h, calmar el tráfico, minorar el aparcamiento en la calle o transformar los entornos escolares.

Pero, además de reducir las emisiones nocivas, la Red anima a plantearse objetivos más ambiciosos: por ejemplo, lograr que el espacio público sea también estancial, lúdico, cultural y deportivo. También, fomentar la vida de proximidad y generalizar la accesibilidad universal. E invita a plantearse para el futuro retos como una redistribución del espacio público a favor de la movilidad natural.

 

Menos contaminación en los entornos escolares

 

Está demostrado que los niños y niñas son más afectados por la contaminación atmosférica de las ciudades que los adultos. Por ello, las medidas para garantizar que las ciudades sean más limpias y seguras resultan clave no solamente para reducir el calentamiento global sino, también, para dar pasos a favor de los derechos de la infancia y la justicia intergeneracional.

Los entornos escolares son especialmente vulnerables al tráfico y la contaminación, de modo que deben ser protegidos. En la Guía de Directrices para el diseño de Zonas de Bajas Emisiones, recientemente publicada por el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, se han incluido los centros educativos en el apartado de Zonas de Especial Protección. El motivo es que los entornos de los centros escolares «constituyen zonas especialmente sensibles, que concentran cotidianamente, en espacios reducidos y en horas punta, grandes cantidades de personas -niños, niñas, adolescentes y muchos acompañantes adultos- que se desplazan a pie y de vehículos de aquellas familias que se desplazan por este medio a los centros».

“Esta situación no sólo supone uno de los problemas de gestión de la movilidad más importantes de los municipios, sino que genera riesgos sobre la seguridad e impactos sobre la salud física y mental, y el bienestar de la población infantil, un colectivo especialmente vulnerable frente a los riesgos viales así como a los efectos de la contaminación atmosférica y acústica», añaden.

La guía propone algunas medidas para la protección de estos entornos escolares: la limitación temporal del acceso a vehículos privados en las inmediaciones de la zona escolar (acorde al horario del colegio), reducción de la velocidad de aquellos que necesariamente deban acceder a los centros, la creación de caminos escolares, el desarrollo de campañas de educación vial y movilidad activa y acciones a largo plazo como el establecimiento de calles residenciales en los alrededores de las escuelas.

Todos estos cambios en los entornos escolares deben hacerse, aporta la guía, en consonancia con la emergente demanda social de organizaciones de familias, vecinales y otros colectivos (cuyo ejemplo más reciente es la Revuelta Escolar de padres, profesores y alumnos pidiendo la pacificación de las calles colindantes a los colegios).

 

Una ‘Revuelta Escolar’ pide calles abiertas y seguras en los colegios

 

La hora de actuar para los municipios

 

Los gobiernos locales tienen un importante papel en la lucha contra la contaminación y el cambio climático, como recordó el Presidente de la FEMP durante el acto “Las ciudades españolas ante el reto de la neutralidad climática”. Ese compromiso por la lucha por el medioambiente, dijo, ha llevado ya a muchos municipios a adaptar la movilidad en sus territorios, a incorporar modelos de sostenibilidad en el ámbito urbanístico y a apostar “por una nueva revolución medioambiental, una nueva forma de entender la vida en verde, la convivencia ecológica, una transición ecológica justa que signifique el camino al futuro”.

Entre los ejemplos de buenas prácticas está el madrileño municipio de Rivas Vaciamadrid, que ha establecido Zonas de Bajas Emisiones en los entornos de todos los colegios para eliminar la acumulación de vehículos en los colegios de la ciudad en los horarios de entrada y salida.

Pero, además, existen ejemplos de ciudades en todo el mundo que han tomado medidas para garantizar que sus ciudadanos, especialmente los niños y niñas, puedan moverse de forma segura por sus calles sin sufrir accidentes de tráfico. Fomentar la caminabilidad, el transporte público y el papel de la bicicleta en las ciudades son medidas clave para las ciudades que queremos en el futuro.

Dos convocatorias de interés para municipios:

  • El programa PIMA-Cambio Climático de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) lanza convocatoria para mejoras de adaptación en zonas urbanas (que pueden contemplar, por ejemplo, mejoras de adaptación climática de centros escolares, renaturalización, etc.). De momento, se ha lanzado en varias Comunidades Autónomas: Asturias, Baleares, Cataluña (centrada en actuaciones relacionadas con las ZBE), Comunidad Valenciana y Madrid.
  • El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha sacado una primera convocatoria el Programa de ayudas a municipios para la implantación de zonas de bajas emisiones y la transformación digital y sostenible del transporte urbano, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y se aprueba y publica la convocatoria correspondiente al ejercicio 2021.

 

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