El urbanismo debe tener en cuenta a la infancia con discapacidad

17/01/2022 | Buenas prácticas, Ciudades inclusivas, Ciudades y niños, Discapacidades, Inclusión, Previas, Urbanismo

Infancia discapacidad

Fotografía: Waldemar Brandt / Unsplash

 

  • ¿Qué supone diseñar ciudades inclusivas y accesibles para todos los niños y niñas, independientemente de sus capacidades? Conocemos algunos ejemplos.
  • “El urbanismo no es neutro: configura la ciudad”, explica Carolina Cordero Núñez, del área de Infancia y Adolescencia del Ayuntamiento de Parla (Madrid), donde trabajan con ese enfoque de inclusión

 

En el mundo, tener una discapacidad intelectual o física sigue suponiendo enfrentarse a muchos obstáculos. Los niños y niñas con discapacidad, que en el mundo se calculan en 240 millones (1 de cada 10), están en desventaja con respecto a sus pares en la mayoría de las medidas relacionadas con el bienestar infantil, según un análisis de UNICEF.

Estos niños y niñas se encuentran con múltiples desafíos a la hora de disfrutar de derechos como la educación o la participación, y la discapacidad y la pobreza están vinculadas. Por ello, la Garantía Infantil Europea incluye a este colectivo dentro de los perfiles de infancia vulnerable a la hora de abordar la pobreza infantil y la exclusión. Tanto la Convención sobre los Derechos del Niño como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad demandan que cada niño, niña y adolescente sea reconocido como pleno miembro de su familia, comunidad y sociedad, independientemente de sus capacidades.

Pero, además, en muchas ocasiones las ciudades no están diseñadas para ellos y ellas. Por lo tanto, las medidas para garantizar los derechos de esta infancia y adolescencia tienen que incluir, además, la planificación y desarrollo urbanos.

 

¿Cómo sería una ciudad accesible e inclusiva?

 

La Nueva Agenda Urbana de ONU-Hábitat aboga por una planificación urbana accesible e inclusiva para que todas las personas pueden gozar de los beneficios que ofrecen las ciudades. Para ello, presta especial atención a los grupos en situación de vulnerabilidad sobre la base de género, edad, capacidad, situación migratoria o situación de vivienda, partiendo de una idea: que el desarrollo urbano puede y debe incluir la discapacidad en todos los contextos.

Una planificación urbana inclusiva tiene cuenta cuatro enfoques: el de los derechos de infancia, de sostenibilidad y resiliencia, el de equidad urbana y el del derecho a la salud. Teniéndolos en cuenta, las ciudades inclusivas deben ser, entre otras cosas, accesibles para todo tipo de diversidad funcional, y permitir que todos los niños y niñas, sin excepción, tengan acceso a educación salud, recreación, cultura, a servicios próximos y asequibles.

Para imaginar medidas de diseño urbano concretas, la Agenda 2030 ofrece algunas ideas: un ejemplo es su Objetivo de Desarrollo Sostenible 11.7, que busca “proporcionar acceso universal a espacios verdes y públicos seguros, inclusivos y accesibles, en particular para mujeres y niños, personas mayores y personas con discapacidad”.

Y por suerte tenemos ejemplos más allá de la teoría. Muchas ciudades han puesto manos a la obra para que ningún niño o niña quede excluído. Recientemente, la ciudad de Luxemburgo ha ganado el Premio Ciudad Accesible 2022 por sus medidas para mejorar la accesibilidad de las personas con discapacidad, incluyendo autobuses de piso bajo equipados con rampas en toda la ciudad, anuncios visuales y de audio en autobuses y paradas de autobús. Por otro lado, Viena y su agencia de transportes ‘Wiener Linien‘ son otro ejemplo de inclusión de personas con movilidad reducida y personas invidentes o con discapacidad visual.

En España también se han llevado a cabo muchas medidas para diseñar ciudades más accesibles e inclusivas, pensando en las personas con discapacidad y, en concreto, en la infancia. Algunos ejemplos son los parques y espacios de juego adaptados para todos los niños y niñas, como el proyecto del municipio de Los Realejos, con el que se recuperaron y adaptaron una serie de parques infantiles favoreciendo la accesibilidad y la inclusión específica de elementos para niños y niñas con diversidad funcional.

Un ejemplo de cómo reforzar la seguridad vial con perspectiva de inclusión es la campaña del Ayuntamiento de Alcobendas (Madrid), donde se han incluído pictogramas inclusivos con niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA) en los pasos de peatones de los entornos escolares.

Dentro de las buenas prácticas para crear entornos protectores y seguros para garantizar el derecho al juego está la escuela deportiva “Cártama Adapta” en Cártama, Málaga. Su meta es fomentar la integración de niños y niñas adolescentes con discapacidad de la localidad y la igualdad de oportunidades.

 

El ejemplo de Parla

 

Al sur de Madrid encontramos un ejemplo de municipio que se ha adaptado para ser inclusivo con la infancia a pesar de las dificultades. Parla, una de las ciudades con mayor índice de población infantil de la capital, no contaba con unas condiciones de partida fáciles, como cuenta Carolina Cordero Núñez, Concejala Delegada del área de participación medioambiente, infancia y adolescencia del Ayuntamiento de Parla, durante el Foro de Ciudades Amigas de la Infancia.

A su llegada al gobierno en 2019, ella y su equipo se encontraron con escasez de recursos y falta de compromiso político; pero también con varias fortalezas, como la juventud de la ciudad, su diversidad o su cultura asociativa y deportiva. Ella y su equipo tomaron algunas decisiones, como la de recuperar la concejalía de Infancia y Adolescencia, o la de crear una concejalía de Diversidad Funcional, que dirige quien es concejal de urbanismo.

“El urbanismo no es neutro: configura la ciudad”, explica Cordero. Desde esta concejalía de Diversidad Funcional se llevaron a cabo medidas como colocar pictogramas en los pasos de peatones para las personas con TEA o reducir las barreras arquitectónicas en forma de bordillos que había sobre todo el la zona del casco antiguo.

Pero si Parla tiene una ventaja importante es que cuentan con un tejido asociativo relacionado con la inclusión y en particular con la diversidad funcional muy comprometido, como explica Cordero. Un vínculo que desde su concejalía tratan de fomentar, reforzando la cooperación entre la sociedad civil, las entidades, los vecinos y vecinas. Para ello cuentan con un Consejo Local de Atención a Infancia y Adolescencia, formado por entidades como ADEMPA, y con una Mesa de Entidades de Infancia, en la que la concejalía se une con las asociaciones vecinales.

“En esta mesa las asociaciones del ámbito de la diversidad funcional tienen papel importante, están favoreciendo que otro tipo de entidades participen también en iniciativas con perspectiva de inclusión”, explica la concejala. “Es interesantísimo que se generalice esa visión. Se han generado sinergias entre el Ayuntamiento y las asociaciones que nos están permitiendo diseñar iniciativas y actividades desde la administración con este enfoque de inclusión”.

Un ejemplo fue la feria animada celebrada en el municipio el pasado 20 de noviembre, Día Universal de la Infancia, en la que las entidades llevaron a la feria la iniciativa “Hoy jugamos todas y todos” con el llamado Comando Inclusión, para concienciar sobre la situación de lo niños y niñas con algún tipo de discapacidad.

 

Carolina Cordero Núñez presenta el Plan de Infancia de Parla, con formato de baraja de cartas accesible para la infancia

 

Recientemente, Parla ha aprobado su primer Plan de Infancia, como resultado de dos años de trabajo participativo con niños, niñas y entidades, y lo han presentado con un formato muy especial: una baraja de cartas adaptada al lenguaje infantil. Se trata de un juego con todos los objetivos del Plan que permite la comprensión a niños y niñas con necesidades educativas especiales.

Además, los espacios de participación para los niños, niñas y adolescentes están concebidos para que todos aquellos que cuenten con algún tipo de necesidades educativas especiales puedan participar fácilmente. El enfoque es que «todo lo que hagamos en ese espacio tiene que poder hacerlo cualquier niño o niña con movilidad reducida», explica la concejala.

“Queda mucho por hacer, pero el camino es el adecuado”, sostiene Cordero, que pone de relieve el papel de los entes locales por ser la administración más cercana y la que mejor conoce a la ciudadanía. “Tenemos la certeza de que, yendo de la mano de las asociaciones y ciudadanía que se organiza en torno a la inclusión, si surge una necesidad vamos a encontrar la solución conjuntamente, y si en algún momento perdemos el enfoque de inclusión seguro que ellas nos lo van a recordar”.

 

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