Juventud y acción climática: del consejo infantil a Naciones Unidas

21/05/2026 | Adolescencia y juventud, Experiencias internacionales, Huella participación infantil, Internacional, Medioambiente, Paivoz, Participación Infantil, Previas

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  • “La incidencia climática no termina en la COP”. Chicos y chicas reclaman participar en los espacios de decisiones que marcarán su futuro, desde locales a internacionales

 

La crisis climática les afecta desproporcionalmente, pero muchos de ellos se niegan a asumir el papel de víctimas: son actores del cambio. Los niños, niñas y adolescentes se han convertido en un actor imprescindible en la lucha por un mundo más sostenible. Muchos de ellos y ellas participan en espacios de decisión, impulsan iniciativas locales y reclaman que sus propuestas sean escuchadas en las políticas climáticas internacionales.

Para conocer algunas de sus inspiradoras trayectorias, Youth for Change organizó el webinar “Acercando el activismo climático”, un encuentro en el que chicos y chicas compartieron sus experiencias desde sus consejos locales, iniciativas como la Local Conference of Youth (LCOY), hasta pasar a eventos internacionales como la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP).

 

Reflexiones de la infancia y adolescencia en el Día Mundial del Clima: “El cambio climático nos está afectando”

 

Bea es un ejemplo. Comenzó a implicarse en la defensa del medioambiente con tan solo once años. El primer contacto con la participación de esta joven de Galicia fue en los plenos infantiles organizados entre colegios y ayuntamientos. Crecer cerca de un entorno natural despertó en ella una fuerte conciencia ambiental. “Siempre veía como el monte se llenaba de eucaliptos, me daba mucha pena porque está repercutiendo con las especies locales”, recuerda.

De los plenos infantiles pasó al consejo de participación de niños y niñas, más tarde al grupo autonómico gallego y, por fin, al grupo asesor Paivoz, de UNICEF España, que también trata el tema de la acción climática. El medioambiente siempre fue una de sus inquietudes. Por eso, cuando descubrió la LCOY, quiso participar.

 

“Cuando voy a las LCOY, represento a todas las niñas de pueblos costeros”, dice Bea

 

Describe estas iniciativas como un espacio de aprendizaje máximo. “Cuando voy, aparte de dar mi opinión, estoy representando a todas las niñas jóvenes que viven en pueblos costeros. Cuando pensamos en rural muchas veces nos olvidamos de que puede ser también un pueblo pesquero, mariscadoras, etc.”, dice.

Aun así, a veces se pregunta si después de tantos años de activismo se consiguen cambios. “Lo que más me consuela es haber plantado un roble carballo. En mi Concello tardamos cinco años en conseguir que plantaran un roble. Parece poco, pero significa muchas cosas, si plantamos un árbol en cada municipio de España ya son muchos”.

También ha volcado su interés por el medioambiente en la arquitectura. “Creo que es uno de los pilares fundamentales para combatir el cambio climático. Yo tengo que desplazarme para asistir a clase, tengo que coger un barco, cruzar la ría, muchas veces se suspende porque hay tormentas. Antes pasaba varias veces al año, ahora pasa unas diez. Con soluciones urbanísticas o de transportes podríamos superar las barreras”.

 

“Hay que implicarse desde donde sea posible”, dice Paula

 

Como Bea, muchos otros jóvenes comenzaron participando en iniciativas locales antes de involucrarse en espacios nacionales e internacionales. Paula, actualmente integrante de Youth for Change, recuerda que empezó en Fridays for Future León cuando apenas eran cuatro personas. Su mensaje para quienes quieren empezar a actuar es claro: implicarse desde donde sea posible.

Describe cómo es participar en las COP para todos los chicos y chicas que quieran esa oportunidad. “Puede ser un poco abrumador porque hay muchos eventos: Side events, eventos sobre distintos temas, ruedas de prensa, reuniones bilaterales con representantes, negociaciones. Hay que tener las prioridades claras para ver qué quieres hacer allí. Te sueles centrar en uno o dos temas. Es importante prepararse antes de la conferencia para entender las negociaciones, conocer los términos que se utilizan, a veces son palabras muy técnicas”.

 

Protestas en la COP 30 de Brasil. Fuente: UNclimatechange

 

Las LCOY: un espacio de aprendizaje y tejido de redes

 

Las LCOY, las conferencias locales de juventud sobre cambio climático, desempeñan precisamente esa función formativa y de creación de redes. Marina, quien fue la delegada más joven en una conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático dentro del programa Generación Clima 2025, participó en la primera LCOY celebrada en España.

“Ser la delegada más joven puede sonar muy bien pero es aterrador. Me sentía como un polluelo en un lago de tiburones”, recuerda. “Te tienes que preparar, recibimos mucho apoyo pero los conceptos no se integran por arte de magia. Es muy duro, pero también muy gratificante ver cómo vas aprendiendo cosas y formando una opinión”.

Durante las negociaciones, los chicos y chicas trabajan a partir del National Youth Statement, un documento que recoge cada año las opiniones y demandas de la juventud española en materia de cambio climático. Ese texto sirve como base para realizar incidencia política y trasladar propuestas concretas a los espacios de decisión internacional.

 

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Lucía, integrante de la coordinación de las LCOY, insiste en que estas conferencias no son un evento aislado, sino un proceso continuo. En ellas, “nos reunimos gente comprometida para aprender, tejer una red y crear el documento base”. Su principal objetivo es construir una red de activismo climático capaz de conectar asociaciones y jóvenes comprometidos de todo el país, y crear un espacio de formación para poder hacer reclamos con conocimiento y fundamento. “Después del COVID hubo gente que se desvinculó del activismo y las asociaciones empezaron a trabajar de forma más independiente”, dice.

“El logro no es estar en la sala, sino aportar algo correcto en ella, es lo que hemos tratado de hacer”, añade Marina. “La incidencia climática no termina en la COP, nosotros trabajamos todo el año para que la opinión de los jóvenes sea recogida, podamos formar a los jóvenes, crear una red de jóvenes concienciados”.

 

“El logro no es estar en la sala, sino aportar algo correcto en ella”, dice Marina

 

Sin embargo, los participantes coinciden en que todavía existen importantes obstáculos para lograr una participación juvenil real y efectiva. Para Paula, “el hecho de que te inviten a un evento como persona joven no significa que te vayan a tener en cuenta. Pueden organizar eventos con jóvenes para decir que ya les hemos incluido, te escuchan pero no te tienen en cuenta. No hay que frustrarse, hay que seguir adelante”.

Francisco Javier Vera, activista climático y defensor de los derechos de la infancia, comparte esta preocupación. Denuncia que cuando niños, niñas y adolescentes intentan intervenir en espacios políticos suelen ser menospreciados o excluidos. Desde UNICEF, explica,“hemos intentado reivindicar el rol de niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos e incluso como sujetos políticos”.

Vera recuerda que la crisis climática agrava múltiples desigualdades. La infancia reúne numerosas vulnerabilidades relacionadas con la pobreza, la migración, la pertenencia a comunidades indígenas o los conflictos armados. Todo ello amenaza no solo el bienestar presente de millones de niños y niñas, sino también sus expectativas de futuro y su esperanza. “Podemos caer en ver a los niños y niñas en el rol de las víctimas, o desde la perspectiva de los que transforman la realidad”.

 

“Podemos caer en ver a los niños y niñas en el rol de las víctimas, o desde la perspectiva de los que transforman la realidad”, opina Francisco Javier Vera

 

Denuncia que los espacios actuales de toma de decisiones no están adaptados para que los niños y niñas puedan desarrollar su capacidad y contribuir al proceso, y comparte varias anécdotas que él ha vivido: Durante una asamblea de Naciones Unidas sobre medioambiente celebrada en Nairobi, varios países intentaron eliminar cualquier referencia específica a la infancia en los documentos oficiales. Aunque finalmente se aprobó una resolución histórica sobre juventud y niñez, considera que sigue siendo insuficiente y poco ambiciosa. Además, “en la COP 29 me dijeron, no necesitamos niños, necesitamos técnicos, expertos. Esa es la displicencia”, dice.

“Para comenzar en estos espacios nos encontramos con obstáculos. Lo importante es perseverar, reivindicar la fuerza de lo colectivo, organizarnos en nuestros territorios, nuestras comunidades, demostrar que la juventud está concienciada y lista para hacer frente a los retos del futuro”.

 

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