La contaminación afecta más a la infancia y el diseño urbano es parte de la solución

19/01/2023 | Informes, Medioambiente, Planificación urbana, Previas, Salud mental

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  • Un informe advierte del impacto de los peligros ambientales en la infancia y destaca la necesidad actuar en las ciudades para reducirlos

 

El cambio climático ha puesto ya en riesgo a 1.000 millones de niños y niñas en países todo el mundo. Pero pensar que sus efectos devastadores son algo lejano es un error: incluso en los países más ricos la infancia está amenazada por este fenómeno.

España, por ejemplo, se encuentra entre los países europeos considerados más vulnerables al cambio climático, que se ve agravado por factores ambientales como la contaminación del aire, el ruido, los pesticidas o los agentes químicos.

En 2018, la OMS ya advertía de que el 93% de los niños y niñas menores de 15 años del mundo (1.800 millones) respiraban a diario un aire tan contaminado que ponía en grave riesgo su salud y desarrollo. Ahora, el último informe de FAROS, observatorio de promoción de la salud del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, ​​coordinado por ISGlobal, advierte de que los peligros ambientales continúan teniendo un grave impacto en los más pequeños, incluso antes de nacer.

 

Neurodesarrollo y salud mental

 

Los niños y niñas son especialmente vulnerables a la contaminación del aire debido a las diferencias fisiológicas y de comportamiento respecto a los adultos, como una frecuencia respiratoria proporcionalmente alta o altos niveles de actividad física.

El informe de FAROS alerta de que aproximadamente el 20% de las personas menores de 18 años presentan algún tipo de alteración o dificultad del neurodesarrollo, y los estudios científicos han señalado el papel de los contaminantes ambientales en el aumento de la prevalencia de estos trastornos.

 

La contaminación a la que están expuestas las mujeres durante el embarazo perjudica la salud, el metabolismo y el desarrollo de los bebés

 

Los peligros ambientales perjudican incluso antes del nacimiento. La contaminación del aire, los contaminantes orgánicos persistentes, los plaguicidas y los agentes químicos a los que están expuestas las mujeres durante el embarazo hacen mella en la salud, el metabolismo, el desarrollo neurológico y la función respiratoria e inmunitaria de los recién nacidos, y estos efectos se extienden mucho más allá del período perinatal hasta la edad adulta.

Además, el cambio climático tiene un efecto negativo en la salud mental de la población general, y principalmente en la de la infancia y adolescencia. Los niños y jóvenes tienen más probabilidades de verse afectados por la ecoansiedad, un estado de miedo y preocupación crónicos consecuencia de observar el impacto del cambio climático. Los jóvenes que sufren ecoansiedad experimentan mal humor, impotencia, sentimientos de ira y rabia, pánico, culpa, etc.

 

El diseño urbano influye en la salud

 

Existe una relación directa entre el diseño urbano, la forma en que las personas se desplazan y los efectos sobre la exposición ambiental. Las ciudades, donde ahora se concentra la mayoría de la población mundial, se ven afectadas por grandes volúmenes de tráfico que producen una mayor contaminación del aire.

Además, los núcleos urbanos sufren otro tipo de contaminaciones: niveles muy altos de ruido y el llamado efecto isla de calor (temperaturas más altas debido a la densidad de edificios y carreteras y la falta de espacios verdes).

 

Así son las ciudades resilientes al calor

 

La ONU ha reconocido que disfrutar de un medioambiente saludable es un derecho de la infancia que deberá ser garantizado por los Estados que forman el Comité de los Derechos del Niño. Y desde las ciudades y municipios hay mucho que se puede aportar. El informe de FAROS destaca que es necesario actuar en las ciudades para reducir estos factores ambientales negativos.

¿Cómo hacerlo? Los autores proponen algunas ideas concretas. Entre ellas, realizar intervenciones para garantizar la calidad del aire en los colegios, donde los niños pasan la mayor parte de su tiempo. También proponen plantar más árboles en los patios escolares, crear muros verdes que den sombra, instalar fuentes y zonas de juego, entre otras ideas, con el objetivo de reducir la contaminación del aire, el ruido y el efecto isla de calor, además de fomentar la actividad física (que reduce la incidencia de diabetes y otras enfermedades relacionadas con la obesidad).

 

Solo el 20% de los niños y adolescentes de hoy juegan al aire libre al menos una vez al mes y solo el 10% visita un parque a diario

 

Una propuesta para las familias es pasar tiempo en entornos naturales, ya que solo el 20% de los niños y adolescentes de hoy juegan al aire libre al menos una vez al mes y solo el 10% visita un parque a diario. Mientras que el contacto con la naturaleza confiere a la infancia muchos beneficios, como mejorar el desarrollo motor o reducir la ansiedad y el estrés, la falta de contacto con la naturaleza fomenta el sedentarismo y actúa como un factor clave en el aumento de la obesidad, enfermedades respiratorias y cardiovasculares, trastornos de conducta y trastornos de atención.

 

¿Pueden las ciudades contribuir al bienestar de la infancia? Varias expertas explican cómo

 

Una investigación de ISGlobal de 2022 realizada en seis países europeos coincide en estas conclusiones. Muestra que las ciudades más saludables para la infancia son aquellas que cuentan con más espacios verdes, mayor densidad de edificios e instalaciones y, al mismo tiempo, las que tienen una menor densidad de población y no son atravesadas por ninguna carretera importante.

También coincide en que los niños y niñas que viven rodeados de naturaleza realizan más actividad física, dedican menos tiempo a hábitos sedentarios, duermen más y van más al colegio caminando o en bicicleta.

 

Recursos:

 

 

 

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