¿De qué forma la pandemia ha transformado nuestras ciudades?

12/04/2021 | Ciudades inclusivas, Covid-19, Planificación urbana, Urbanismo

Pandemia

Fotografía: CHUTTERSNAP / Unsplash

 

  • Un informe de ONU Habitat recoge ejemplos inspiradores de transformaciones en la planificación urbana, como respuesta a la pandemia
  • Son medidas que buscan una recuperación duradera y sostenible y que recuerdan la importancia del enfoque local y el espacio público

 

A lo largo de la historia, las epidemias han afectado no solo al ser humano sino también al desarrollo y diseño de sus ciudades. Desde la antigüedad, el miedo al contagio ha obligado a adoptar medidas para prevenir su propagación, transformando la forma física de los núcleos urbanos, desde los sistemas de saneamiento hasta los espacios públicos, parques, el diseño de calles, etc.

Así, tras la Revolución Industrial, a medida que las ciudades se volvían más congestionadas y aumentaba la preocupación por enfermedades como el cólera, el tifus o la malaria, aumentó la demanda de espacios públicos que proporcionaran aire fresco y luz natural. En Estados Unidos la tuberculosis motivó la creación de grandes zonas verdes en las urbes como el Collar de Esmeralda de Boston o el Central Park de Nueva York. En esta misma línea en 854, Napoleón III erradicó los tugurios de París, abrió amplias avenidas en la ciudad y creó espacios verdes y un sistema de alcantarillado. Y hacia fines del siglo XIX, cuando se comenzó a conocer más sobre los microbios y virus, se diseñaron por toda Europa casas, escuelas y hospitales con ventanas enormes y sistemas de ventilación mejorados.

Estos ejemplos muestran la importancia de adoptar un cambio de paradigma a nivel de planificación urbana para afrontar con éxito cualquier crisis sanitaria, algo que cobra especial relevancia con la actual pandemia por SARS-Cov-2, como proponemos en UNICEF España.

 

Medidas anti-COVID que han llegado para quedarse

 

Unas políticas inclusivas, la participación de la comunidad y una transición hacia un enfoque más sostenible, que incluya un enfoque de infancia, son los ingredientes para que las ciudades salgan de la crisis más fuertes y resilientes. El informe Cities and Pandemics: Towards a More Just, Green and Healthy Future, de ONU Habitat, presenta una descripción general de la situación de las ciudades en situación de pandemia hasta la fecha y describe una serie de respuestas inspiradoras en diferentes ciudades que podrían generar una recuperación duradera y sostenible.

Igual que sucedió en anteriores crisis de salud pública, el riesgo de contagio en las ciudades ha venido determinado por aspectos como la desigualdad, la vivienda inadecuada y la falta de acceso a agua potable y saneamiento, añadiándose condiciones agravantes como los altos niveles de contaminación del aire.

Para los autores del informe, existen varias prioridades para la reconstrucción de las ciudades: abordar la pobreza y la desigualdad sistémicas, transicionar hacia economías urbanas más ecológicas y equitativas y promover una gobernanza multinivel más integrada y cooperativa. Pero consideran que el primer paso es repensar la forma y función de la ciudad para mejorar su resiliencia a los efectos de la pandemia y, además, para hacerla más sostenible y productiva a la larga.

 

Reconfigurar las ciudades y municipios

 

El informe propone una reconfiguración de regiones que incluye adoptar sistemas más sostenibles e integrados y replantearse aspectos como la conectividad, clave en la propagación del virus en muchas ciudades.

En las ciudades, determinados factores han contribuido a agravar la crisis sanitaria, como el acceso a los servicios, la demografía, las condiciones de salud preexistentes, la infraestructura social o la precariedad de las viviendas y las condiciones de hacinamiento en las que viven muchas personas. Además, las enfermedades respiratorias causadas por la contaminación del aire parecen ser un factor de riesgo de contagio importante y pueden empeorar el curso de la enfermedad una vez que se contrae.

Por todo ello, muchas ciudades han adoptado medidas de emergencia teniendo en cuenta estos factores para evitar la propagación del virus.

Ejemplos:

  • En China, un estudio descubrió que las tasas de infección más altas podrían atribuirse a su «fuerte conexión económica» con Wuhan, la ciudad que vio nacer la pandemia. Una de las primeras medidas de respuesta de Wuhan fue implantar un cordón sanitario que resultó en un retraso promedio de tres días en la propagación del COVID-19 a otras ciudades.
  • En Kerala, India, a pesar de su infraestructura de salud limitada, se dio una respuesta exitosa durante los primeros meses después del brote de COVID-19 trabajando junto con organizaciones de la sociedad civil y comunidades, llevando a cabo un rápido despliegue de comedores comunitarios, campamentos de migrantes y paquetes de asistencia alimentaria a través de una red de órganos de autogobierno local.
  • En Quito, Ecuador, la organización de desarrollo Rikolto está trabajando durante la pandemia con asociaciones de agricultores y funcionarios locales para promover una estrategia alimentaria más sostenible, dentro de la iniciativa Project for Public Spaces para transformar los sistemas alimentarios de las ciudades a través de los mercados locales.

 

Otra mobilidad urbana para frenar la pandemia

 

Desplazarse por la ciudad también es un factor a tener en cuenta a al hora de abordar una crisis sanitaria. Por ello, numerosas ciudades han transformado su infraestructura para potenciar el transporte a pie o en bicicleta: medidas de emergencia contra la COVID-19 pero cuyo fin es que tengan un impacto a largo plazo. El cambio hacia el transporte no motorizado tiene el potencial de contribuir a estilos de vida activos que mejoren la salud personal y reduzcan las emisiones de CO2 y, además, hace que las ciudades sean más seguras para los niños y niñas y, por tanto, para todos.

Proyecto Active and Safe Lanes, en Montreal

Ejemplos:

  • En Montreal, Canadá, se llevó a cabo “Active and Safe Lanes”, una red de corredores de transporte accesibles para peatones y ciclistas, que supuso 112 kilómetros adicionales de ciclovías y rutas peatonales.
  • En Colombia, Bogotá, se desarrollaron 84 kilómetros de ciclovías temporales a principios de 2020 para sumar la extensa red de Ciclovía de la ciudad, instalaciones que ayudaron a impulsar el interés en el ciclismo entre los residentes, acompañados de talleres sobre distanciamiento social y otras medidas preventivas. La esperanza es que esta estrategia tenga un impacto duradero en el sistema de transporte de la ciudad a largo plazo.
  • En Milán, Italia, el centro de la ciudad se remodelará parcialmente para asignar unos 35 kilómetros de espacio vial a ciclistas y peatones.
  • En París, Francia, los carriles para bicicletas se ampliaron de manera similar y se abrieron una serie de ciclovías de larga distancia planificadas antes de lo programado.

 

Reinventar el vecindario y el espacio público

 

La vida local ha adquirido una nueva importancia bajo la sombra de la COVID-19. Las medidas de distanciamiento social, las restricciones de movimiento y el auge del teletrabajo han permitido que el vecindario cobre una renovada importancia en la vida urbana, y han puesto de relieve las necesidades de espacios abiertos y de proximidad, especialmente para la infancia. Dado que el riesgo de transmisión del virus es mucho menor al aire libre que en espacios cerrados, muchos centros escolares han optado por el uso de patios y espacios al aire libre para continuar con las clases.

Una de las respuestas más inmediatas a la pandemia de COVID-19 a nivel local fue la reutilización del espacio público. En respuesta a la crisis sanitaria, estos espacios se reutilizaron para uso médico y social, mientras que los viajes no motorizados, como caminar y andar en bicicleta, cobraron impulso. La forma en que los habitantes urbanos utilizan ahora el espacio público y los productos de consumo locales ha cambiado drásticamente en muchas ciudades y potencialmente a largo plazo.

Reconfiguración de ‘Little Streets’, en Melbourne

Ejemplos:

  • En Delhi, India, a medida que se levantaba gradualmente el bloqueo en todo el país, aparecieron en algunos vecindarios tiendas de marcas comerciales minoristas que normalmente solo se encuentran en mercados o centros comerciales más grandes. Eso permitió a los vecinos hacer su compra sin desplazarse demasiado.
  • En Etiopía, donde los mercados de alimentos suelen ser muy concurridos, ONU-Hábitat ha trabajado en cuatro ciudades para establecer mercadillos temporales que ayuden a prevenir la propagación de la COVID-19 permitiendo el distanciamiento físico.
  • Melbourne, Australia, planea reconfigurar el área de ‘Little Streets’ del Distrito Central de Negocios para crear un entorno urbano para caminar, comer y realizar otras actividades al aire libre proporcionando más espacio para el uso seguro y agradable del área por parte de peatones y comensales.

 

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