Formas de combatir la obesidad infantil en verano

26/07/2022 | Buenas prácticas, Derecho al juego, Pobreza, Política Estatal, Previas, Salud

obesidad infantil verano

Foto de Limor Zellermayer / Unsplash

 

  • En los últimas décadas, tanto la obesidad como el sobrepeso infantiles se han duplicado y los meses de verano son de especial riesgo

 

España se sitúa a la cabeza de los países de la Unión Europea en exceso de peso infantil, como ya demostró el último estudio ALADINO de la Agencia española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición: cuatro de cada 10 niñas y niños sufren obesidad o sobrepeso en este país. En los últimas dos décadas, la obesidad se ha duplicado en las niñas y las adolescentes.

Durante las vacaciones, el riesgo aumenta: la Sociedad Española de Obesidad confirma la existencia de picos de esta enfermedad en la infancia y adolescencia durante los meses de verano.

¿Por qué sucede esto? Durante el periodo estival, muchos niños, niñas y adolescentes cambian sus hábitos de alimentación y consumen más comida rápida y precocinada. Además, pasan más tiempo delante de las pantallas y realizan menos actividad física al interrumpirse las clases de Educación Física del colegio (para muchos, su única actividad de ejercicio). Todo eso se traduce en un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad infantiles.

 

La nutrición: un derecho de la infancia y cómo garantizarla desde lo local

 

La renta y el entorno, factores que también afectan

 

Sin embargo, existen otros aspectos que no son individuales. El estudio ALADINO señala que existe una relación entre el aumento de peso y factores socioeconómicos como la renta, la educación o el entorno.

«Los datos son concluyentes: el sobrepeso y la obesidad son más frecuentes entre las y los escolares de familias con un menor nivel de ingresos y con un nivel de estudios más bajos», advierte el presidente de la AESAN y Secretario General de Consumo y Juego (Ministerio de Consumo).

La capacidad adquisitiva influye a la hora de acceder a una dieta saludable (más cara que otra en la que abunden ultraprocesados, bollería, etc.) mientras que una mayor capacidad de cuidar y gestionar la salud está vinculada a los niveles educativos.

Poniendo como ejemplo la ciudad de Madrid, el Estudio de la situación nutricional muestra que los niños y niñas cuyas familias tienen nivel socioeconómico bajo presentan casi cinco veces más obesidad que los de las familias de nivel alto.

Pero las ciudades influyen, además, de otras formas. El riesgo a sufrir estas enfermedades depende en ocasiones del lugar donde viva el niño o niña. Según el informe ALADINO, algunos factores de riesgo son la falta de acceso a espacios verdes o instalaciones deportivas (que es menor en las zonas más deprimidas por tener peores infraestructuras públicas y menor acceso a las privadas).

 

Soluciones locales contra la obesidad infantil

 

Es posible, de hecho, diseñar ciudades que ayuden a combatir la obesidad y sobrepeso infantiles. Por ejemplo, un entorno que no restringe la movilidad física y permite que los niños y niñas puedan ir caminando al colegio y otros lugares de manera segura es beneficioso para su salud.

Por otro lado, garantizar una nutrición adecuada para los niños y niñas también puede hacerse mediante acciones a nivel local. Desde UNICEF España publicamos algunas recomendaciones para poner en práctica la Garantía Infantil Europea, incluyendo medidas que ya están llevando a cabo los municipios en el ámbito de la nutrición.

El centro escolar, lugar donde miles de niños y niñas realizan sus comidas diarias, es un espacio privilegiado para el aprendizaje de hábitos de alimentación saludables y no basadas en fomentar la comida rápida.

Un ejemplo de buenas prácticas

En mayo de 2022 se puso en marcha un proyecto piloto de aula de cocina saludable y sostenible con alumnado de 3º de educación primaria en el CEIP República de Venezuela, en el barrio de Usera (Madrid), uno de los barrios de la capital más afectados por la obesidad infantil.

Desde el programa Alimentar el Cambio de la Cooperativa Garúa, la iniciativa busca promover una cultura alimentaria saludable y sostenible entre alumnado, familias, cocineras, monitoras o responsables de comedor.

 

En verano, con el cierre de los comedores escolares, cobran especial importancia los campamentos urbanos. En los momentos más duros de la pandemia resultaron muy importantes a la hora de garantizar el derecho al juego y permitir que chicos y chicas recuperaran los espacios al aire libre y practicaran actividad física después de unos meses de cuarentena en los que esta se había reducido drásticamente. Ahora, continuan siendo un aliado veraniego contra el sedentarismo y la obesidad infantiles.

Un ejemplo de buenas prácticas

La Fundación Amigó en Madrid y Torrelavega (Cantabria) oganiza un campamento veraniego con niños y niñas en riesgo de exclusión. Su finalidad es que los hijos e hijas de familias que, bien por estar en situación de exclusión social o de desprotección, puedan aprovechar las vacaciones de verano para realizar actividades lúdicas y educativas.

 

Entornos que promueven la salud

 

Aunque las iniciativas locales son importantes, el problema requiere una respuesta a nivel nacional. El Gobierno presentó el pasado 10 de junio el Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil (2022-2030), dentro del paquete de medidas contra la pobreza infantil. Se trata de un Plan cuyo fin es incrementar la práctica de actividad física en escuelas y centros escolares.

 

Para abordar este problema «hay que asegurar que niños y niñas tienen acceso a estilos de vida saludable en sus entornos más cercanos, donde viven y pasan su tiempo: la familia, las escuelas, los centros de salud, sus pueblos y ciudades»

 

El Plan cuenta con más de 200 medidas que se desarrollarán en seis líneas estratégicas:

  1. Generar un ecosistema social promotor de la actividad física y el deporte.
  2. Generar un ecosistema social promotor de una alimentación saludable.
  3. Generar un ecosistema social promotor del bienestar emocional y el descanso adecuado.
  4. Reforzar los sistemas públicos para promover estilos de vida saludables.
  5. Garantizar la protección de la salud de la infancia.
  6. Crear un cambio cultural hacia los estilos de vida saludables.

 

Para abordar el grave problema de la obesidad en los niños y niñas «hay que actuar de forma integral asegurando que tienen acceso a estilos de vida saludable en sus entornos más cercanos, donde viven y pasan su tiempo: en la familia, en las escuelas, en los centros de salud, en internet, en las canchas y en los patios, en sus pueblos y ciudades», explica el documento que recoge el Plan.

Por eso, la mayoría de medidas incluidas en el plan son estructurales y van dirigidas a convertir los entornos en los que crecen los niños y niñas en entornos promotores de la salud.

 

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