Proyecto de ‘Supermanzana’ en Barcelona. Fuente: Ayuntamiento de Barcelona

 

  • La FEMP y el Ministerio de Sanidad lanzan una guía para planificar ciudades saludables. Una de las claves: introducir la naturaleza en los entornos urbanos

 

El entorno en el que viven las personas afecta a su salud y a las oportunidades de desarrollo. Y en la actualidad, cuando dos tercios de la población europea viven en ciudades y se estima que para 2030 será más del 80% de la población, los entornos urbanos son especialmente importantes.

Estas ciudades, sin embargo, no siempre ofrecen a sus habitantes posibilidades de garantizar su derecho a la salud. En todo el mundo, muchos niños y niñas se ven privados de un entorno saludable, incluso en los países más ricos, algo que daña su bienestar físico y mental.

¿Cómo sería una ciudad ‘buena para la salud’?

Para identificar las ciudades más saludables de España se han tenido en cuenta varios aspectos: entre ellos, la salud y esperanza de vida de la población, el acceso a zonas verdes, la movilidad sostenible, la vivienda asequible o la existencia de redes familiares y comunitarias.

Muchas ciudades avanzan en la promoción de la salud y prevención de la enfermedad a partir de criterios urbanísticos que contribuyen a fomentar entornos locales saludables para todas las personas que viven en ellas. La ‘Guía para planificar ciudades saludables‘, editada por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y el Ministerio de Sanidad, muestra ejemplos de ello.

“El desarrollo de entornos saludables debe combinar, entre otros factores, un desarrollo urbano sostenible, así como la promoción de estilos de vida saludables a través de la oferta de áreas al aire libre, espacios verdes, una red adecuada para la movilidad activa y el acceso a servicios públicos esenciales”, enumera la publicación.

La guía incluye los elementos de un urbanismo saludable: entre ellos, una densidad poblacional adecuada, accesibilidad, seguridad y confort climático, topográfico, visual y acústico.

También propone tres líneas de acción para lograr ciudades saludables:

  1. Una ciudad pensada para caminar, en la que se pueda llegar a los sitios habituales andando.
  2. Introducir la naturaleza en los barrios de la ciudad.
  3. Configurar espacios de encuentro y convivencia para conseguir ciudades más solidarias y menos desiguales, y romper las burbujas de soledad y aislamiento.

 

Dejar espacio para la naturaleza

 

Las zonas verdes en las ciudades tienen muchos más pros que contras. Suponen grandes beneficios para la salud física y mental de los ciudadanos, y también para prevenir las enfermedades. Los elementos naturales contribuyen, además, a la reducción de la contaminación y la mejora del microclima urbano.

¿Cómo afectan a la salud de los ciudadanos? “Las zonas verdes urbanas facilitan la actividad física, reducen el estrés, constituyen un refugio frente al ruido y ofrecen espacios para la interacción social y su uso recreativo. A su vez, coexiste su importancia en la reducción de la contaminación y moderación de las temperaturas”, explican en la guía.

Así son las ciudades resilientes al calor

Además, “aportan oxígeno, retienen CO2 y partículas en suspensión de la atmósfera urbana, por lo que reducen las enfermedades respiratorias y ayudan a regular microclimáticamente los golpes extremos de calor o frío de la población, especialmente para grupos más vulnerables, como son la infancia y las personas mayores”.

En el caso de la infancia, cobra especial importancia: no solamente porque los efectos de la contaminación impactan más en los niños y niñas, sino también porque estas zonas verdes de proximidad suponen para ellos una posibilidad para ejercer el derecho al juego, que favorece tanto a su bienestar físico como su salud mental.

 

¿Cómo introducir y potenciar la naturaleza en los entornos urbanos?

 

He aquí algunas pautas extraídas de la ‘Guía para planificar ciudades saludables‘, dentro de las denominadas “Soluciones basadas en la Naturaleza”:

 

  • “Calles-verdes” con arbolado y arbustos de sombra en sus aceras.
  • Que haya zonas de naturaleza distribuidas a pocos minutos de las zonas residenciales mediante recorridos accesibles y cortos (para llegar en poco tiempo).
  • La introducción de soluciones de gestión del ciclo del agua en la ciudad.
  • Zonas verdes de proximidad: parques vecinales, urbanos, jardines ornamentales, bulevares, arbolado de alineación en calles, etc. La guía plantea hacerse algunas preguntas: ¿Puedo ir al parque andando? ¿Puede una persona con movilidad reducida o una persona adulta mayor de 65 años ir a una zona verde desde su casa a través de un camino seguro y sin cuestas? ¿Hay variedad de actividades posibles en la zona verde? ¿Hay servicios públicos (aseos) en las zonas verdes? ¿Son las zonas verdes seguras por las noches?
  • Otros espacios donde incluir elementos naturales serían los solares, la infraestructura verde y azul (ríos y los arroyos para que formen parte de esta infraestructura verde) o las azoteas y terrazas.
  • Que estas zonas verdes accesibles (de proximidad) estén unidas entre sí en forma de infraestructura verde, no solo desde el punto de vista ecológico sino también para peatones y bicicletas de forma que se puedan organizar recorridos y circuitos que amplíen las posibilidades de actividad física, movilidad activa y ocio activo en ambientes de naturaleza.

 

Ejemplos de naturaleza incluida en las ciudades:

 

Barcelona – Supermanzanas

Barcelona lleva años trabajando en la idea de la Supermanzana del equipo de BCNecología. Tras haber probado varios proyectos piloto en distintos barrios, en la actualidad se propone implementar el modelo en toda la ciudad, creando una red de ejes verdes y plazas con prioridad peatonal.

 

Coslada – Jardín terapéutico

Consiste en un proyecto de innovación en paisaje urbano y diseño de los espacios verdes con usos alternativos para promocionar la salud física y mental, destinado a promover el “envejecimiento activo” en entornos naturales. El diseño cuenta con más de 80 especies de plantas, lo que contribuye a aumentar la biodiversidad en la ciudad.

 

Benicàssim, LIFE CerSuds

Los SuDS (Sistemas urbanos de Drenaje Sostenible) proporcionan a las ciudades nuevos medios y técnicas para dar un enfoque sostenible a la gestión del agua de lluvia en la ciudad, integrando la gestión de escorrentías en el paisaje urbano.

 

Vitoria-Gasteiz, Ciudad Verde

El proyecto del Anillo Verde (1993) consiste en un cinturón continuo de seis parques que rodean la ciudad e incorporan espacios de gran importancia ambiental. La ciudad fue nombrada «Ciudad verde mundial» (Global Green City Award) por Naciones Unidas y en 2012 fue nombrada Capital Verde Europea.

 

Zaragoza, LIFE Zaragoza Natural

El proyecto LIFE tiene como objetivo la creación, gestión, protección y promoción de la Infraestructura Verde de Zaragoza, articulando los distintos espacios naturales del término municipal: los paisajes de huerta, las zonas verdes del casco urbano y sus conexiones.

 

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