Diseñando la ciudad ideal: tres proyectos de planificación urbana de la mano de la infancia

A la hora de diseñar una ciudad o un barrio, los planificadores urbanos no suelen consultar la opinión de la infancia a pesar de que los niños y niñas también viven en ellos… y de que tienen mucho que decir. Por eso es importante tener en cuenta a la infancia a la hora de construir el entorno urbano, y para ello es necesario escucharla, a incluirla en los planes de urbanismo y, en definitiva, tratar de responder a una pregunta: ¿Cómo son las ciudades en las que los niños y niñas desearían vivir?

Estos son tres ejemplos de proyectos de diseño urbano en Ciudades Amigas de la Infancia donde niños, niñas y jóvenes han tenido voz a la hora de diseñar y planificar espacios seguros, inclusivos y “jugables“, en los que puedan aprender y desarrollar su creatividad y que, en definitiva, se adecuen a sus necesidades y garanticen sus derechos.

 

Santa Cruz de Tenerife: “Sería ideal crear nuestra propia ciudad ya que somos nosotros quienes vamos a jugar en ella”

 

El Grupo de Participación Infantil de Santa Cruz de Tenerife (Canarias) llevó a cabo la iniciativa “La Ciudad Imaginada”, basada en las aportaciones realizadas por los niños, niñas y adolescentes en relación al Plan General de Ordenación Urbanística de la ciudad. Una actuación que se enmarca en el I Plan de Atención a la Infancia, la y Adolescencia y las Familias del Municipio.

Niños, niñas y adolescentes pertenecientes a Centros Educativos y Servicios de Día se reunieron el martes 18 de junio de 2019 para dar sus opiniones y aportaciones a dicho Plan de Ordenación Urbanística. El encuentro, que contó con el equipo de arquitectos encargados de la redacción del Plan, tenía el objetivo de planificar, diseñar y construir una ciudad entre todos.

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Los niños, niñas y adolescentes no se quedaron en las palabras: elaboraron una maqueta que reflejara la ciudad en la que querrían vivir, favoreciendo la reflexión y toma de conciencia sobre los aspectos positivos y negativos de la ciudad y qué podrían hacer entre todos para cambiarla.

Algunos de los participantes en el taller coinciden en que la experiencia de trabajar con los demás compañeros y compartiendo ideas fue muy positiva: “Sería ideal crear nuestra propia ciudad ya que somos nosotros quienes vamos a jugar en ella”, han opinado.

Cathaixa, de 16 años, cuenta cómo fue esa experiencia de imaginar su ciudad perfecta. “Nos hicieron preguntas sobre los parques, carreteras y edificios de la zona”, cuenta. “También nos dijeron qué ciudad queríamos diseñar para hacerlo realidad”. Añade que eran varios grupos trabajando y todos diseñaban cosas diferentes. “Me pareció una experiencia muy divertida”, dice. “De todas mis aportaciones, me gustaría que alguna se hiciera realidad”.

Para Joel, de 12 años, lo más divertido de esa actividad fue “que nos dieron la oportunidad de construir edificios y carreteras diferentes. Me pareció muy divertida la actividad porque pude imaginarme una casa con hamacas en la azotea de una casa”, pone como ejemplo.

“Tener la oportunidad de participar en el diseño futuro de mi ciudad me parece una idea excepcional”, dice Elisa, otra de las participantes en la iniciativa. “Que los mayores den importancia a las opiniones de los jóvenes es muy bueno de su parte”.  Para ella, poder trabajar junto a otros chicos y chicas ha sido una experiencia inolvidable “porque nos ayuda a socializar y crear nuevas ideas en grupo”. “Me hace mucha ilusión pensar que cuando sea adulta podré pasear por una ciudad más verde, accesible y en la que jóvenes y niños sigan siendo una parte importante de Santa Cruz de Tenerife”, dice.

 

 

Quart de Poblet: Un Plan de Movilidad Urbana que cuenta con la infancia

 

En Quart de Poblet (Comunidad Valenciana) también han decidido hacer a la infancia y juventud partícipes de los planes de movilidad urbana. Por ello, se ha llevado a cabo un Plan de Movilidad Urbana sostenible e inteligente en el cual se ha contado con las opiniones y aportaciones de la infancia y adolescencia de la comunidad.

El Consell Municipal d’Infància (Consejo Municipal de Infancia) llevó a cabo dos sesiones de trabajo para analizar, trabajar y participar en el diseño urbano, realizando aportaciones al Plan, que se propuso con el fin de reflexionar sobre la seguridad vial, los sistemas de transporte y avanzar hacia un nuevo modelo que mejore la calidad del espacio público, reduzca la contaminación y disminuya la congestión.

La jornada de trabajo se celebró en Quart Jove, espacio habitual de reunión de las chicas y chicos del Consell Municipal d’Infància. Durante la jornada se realizaron mesas participativas en torno a diferentes temáticas, como la movilidad inteligente, la sostenibilidad y calidad medioambiental, la movilidad peatonal y ciclista, la planificación urbanística con enfoque de género y la ordenación del tráfico.

Para elaborar el Plan, además de los diferentes estudios y análisis, se incorporaron mecanismos de participación pública a través de los que canalizar las propuestas de la ciudadanía, y para ello se emplearon diferentes medios de consulta. Por ejemplo, la recogida de encuestas en la calle, en eventos multitudinarios o a través de las redes sociales. También se llevó a cabo una jornada de trabajo participado con la colaboración de concejales, personal técnico de movilidad, policía, y representantes infantiles y juveniles.

El 15 de febrero de 2019 se presentaron las conclusiones y aportaciones de dicho trabajo en la jornada de participación asociativa que sobre dicho Plan de Movilidad Urbana.

 

Bilbao: Aprendiendo a participar

 

 

En la ciudad de Bilbao se ha llevado a cabo un proyecto de diseño urbano y participación infantil en tres colegios, organizado por las entidades NEVIPEN y cAnicca, en el que niños, niñas, arquitectos y profesores trabajaron codo a codo para trabajar un aprendizaje crucial para los niños y niñas: el de la participación en la construcción del entorno.

Nevipen, una asociación para la integración del pueblo gitano, se puso en contacto con la organización cAnicca, que se dedica al estudio de urbanismo y arquitectura y cuenta con una línea de trabajo de urbanismo e infancia. Ya había realizado proyectos en esa línea en Mérida, Badajoz y Tenerife, y ambas asociaciones acordaron llevar a cabo esa iniciativa en Bilbao.

Entre marzo y abril del 2019 se trabajó en el bilbaíno barrio de Otxarkoaga con niños y niñas con edades de entre 10 y 14 años de los tres colegios de la zona (los centros CEIP Pío Baroja, CEIP Otxarkoaga y CEIP Artatse), ubicados en un barrio donde se concentra población gitana y población procedente de la migración rural (extremeña, andaluza, etc.). Para Carlos Muñoz, de cAnicca, fue importante colaborar con NEVIPEN porque “son los que tienen el contacto con los colegios ya que trabajan con los niños, conocían los centros, etc.”.

¿Por qué se hizo el proyecto? Según Carlos, la finalidad era que la infancia “tenga herramientas o se sensibilice con la necesidad de tener una participación activa en la construcción de su entorno, de su barrio, y no solo tenga esa conciencia sino que tiene el derecho de reclamar esa participación”. Para él, mucha gente no ha tenido ese aprendizaje ha tenido que adquirirlo ya de adulto. “La idea es que la siguiente generación no tenga que hacer ese aprendizaje”, dice, y que llegue un punto “en que participen activamente sin que sea algo poco natural”.

Para ello trabajaron con los tres colegios en tres sesiones en cada centro realizadas durante las horas lectivas: “No quedábamos fuera del centro con el alumnado porque de esa manera el profesorado se involucra”, explica Carlos. De hecho, la participación del profesorado le parece muy importante en proyectos como este: “Ayudan a introducirnos a nosotros en el grupo, conocen las dinámicas del grupo”, explica. “Es una figura de apoyo”.

El proyecto tuvo tres partes: Una primera fase en la que cada alumno comparte el vocabulario relacionado con urbanismo y explica a qué le suena. “Se intenta una vez que han dicho todo lo que creen que es se intenta llegar a una definición consensuada”. Es una forma de evitar usar un lenguaje complicado y que no está hecho para que la participación se dé de forma natural y ágil, añade.

La segunda fase fue la de prototipar: pasar al 3D y empezar a construir maquetas de la ciudad que los niños y niñas quieren. “Luego por grupos se les da roles que tendrían dentro de un Ayuntamiento: economista, el que consigue materiales… Hay mesa grande de materiales en el centro y con esos materiales cada uno construye un barrio y luego se une para construir una ciudad”, cuenta Carlos. “Esa parte es la más llamativa porque empiezan a crecer cosas”.

Por último, la parte de compartir para él es muy importante. “Conseguimos hacer un día en el que en el centro cívico del pueblo se montó exposición con todas las maquetas”, dice Carlos. Se hizo una presentación que contó con representantes del Ayuntamiento, y la exposición con las tres maquetas realizadas por los niños y niñas se mantuvo diez días en el centro. Un gesto importante para demostrar a los niños y niñas que sus ideas importan y son escuchadas.