Se dispara el uso de pantallas en niños y niñas durante el confinamiento

Niño utilizando una tablet. Diego Passadori para Unsplash

Niño utilizando una tablet. Diego Passadori para Unsplash

 

Antes de la cuarentena, solo un 15% de los niños y niñas españoles usaba pantallas más de 90 minutos al día; durante la cuarentena, subió a un 73%

 

El confinamiento debido a la crisis sanitaria del COVID-19 ha cambiado drásticamente la rutina de los niños, niñas y adolescentes. Tener que quedarse en casa durante unos meses no solo ha supuesto adoptar hábitos más sedentarios, sino que también ha disparado el uso de pantallas, como teléfonos móviles, consolas, tablets, televisión u ordenadores. Antes de la cuarentena, solo el 15% de los niños y niñas españoles usaba estos dispositivos más de 90 minutos al día; durante el confinamiento, ese porcentaje ha subido al 73%, según una investigación sobre cómo la crisis ha afectado a la infancia llevada a cabo por la Universidad Miguel Hernández.

Este aumento del uso de los dispositivos electrónicos por parte de niños, niñas y adolescentes ha sido un efecto inevitable del confinamiento debido a varios factores, como la imposibilidad del juego en el exterior, el traslado del aula educativa del mundo presencial al virtual y también a que su ocio, tiempo de descanso e incluso sus relaciones con amigos y familia han tenido que realizarse recurriendo a las nuevas tecnologías.

De hecho, uno de cada dos padres y madres ha comprado algún dispositivo a lo largo de estos meses de cuarentena, ya sea para las clases online de sus hijos (49%), para su trabajo (29%) o para ocio digital (20%). Es uno de los datos extraídos del informe ‘El impacto de las pantallas en la vida familiar durante el confinamiento’, realizado por la plataforma digital Empantallados y la consultora GAD3.

 

Efectos negativos del uso de tecnologías durante la crisis del COVID-19

 

Durante los meses de escuela en casa, miles de chicos y chicas se han visto privados de movilidad y sus rutinas de estudio han estado acompañadas en exceso de dispositivos electrónicos. “Estoy sentada en este pupitre desde las 8:00 de la mañana, paro a comer, terminamos a las 17:00 y toda la tarde haciendo tareas. No tengo tiempo para casi nada”, dice María, de 15 años, quien además aclara que en lo relacionado con los estudios durante la cuarentena lo ha hecho “absolutamente todo por ordenador”. Se queja de que las tareas son excesivas: “Hacemos más cosas de las que haríamos en clase un día normal. Muchos profesores ponen la videoconferencia en la que nos explican temario y luego nos mandan una hora de deberes o dos horas. Al final estamos todo el día en clase y luego por la tarde también”.

Esa es la situación de miles de niños, niñas y adolescentes que se han visto obligados durante estos meses a continuar la escuela en sus casas, a realizar las reuniones escolares por videollamada o a utilizar las plataformas educativas online. Sin embargo, no sólo los estudios han sumado horas de pantalla: también el contacto con amigos o la familia y el ocio. El entretenimiento digital ha aumentado considerablemente, según el informe: de lunes a viernes, los más pequeños han utilizado las pantallas a diario durante casi cuatro horas, un 76% más que antes del confinamiento. El fin de semana, la media ha sido de cinco horas al día, lo que supone un aumento del 33%.

El estudio muestra en datos los problemas asociados al uso excesivo de pantallas para la infancia y adolescencia: uno de cada dos padres o madres piensa que estas han contribuido en algún momento al aislamiento de cada miembro de la familia, el 25% cree que la tecnología ha aumentado los conflictos con los hijos y cuatro de cada diez opinan que es necesario crear hábitos de desconexión. Entre sus preocupaciones principales respecto a los efectos de un uso indebido de la tecnología por parte de la infancia se encuentran la pérdida de salud ocular y el insomnio.

La saturación de pantallas ha sido un obstáculo incluso para garantizar el derecho a la participación de niños, niñas y adolescentes: es algo en lo que coinciden varios expertos que compartieron su experiencia en uno de nuestros encuentro online sobre participación infantil y adolescente durante la cuarentena. Lucía González, del Cabildo de Fuerteventura, cuenta que a la hora de continuar la participación durante la cuarentena mediante reuniones online encontraron dificultades relacionadas con la mala conexión, pero también con la saturación de tareas y pantallas y un mayor cansancio en las últimas semanas. “Empezamos con mucha energía, ahora hay cansancio: [los chicos y chicas] están hasta 10 horas al día delante de pantallas. Son demasiadas horas”, dice. Lorena Núñez, técnica de dinamización de infancia y adolescencia del Ayuntamiento de Quart de Poblet, ha observado también que durante la cuarentena ha existido una saturación de pantallas y una hiperconectividad excesiva entre los más jóvenes: “Las familias y niños no dicen que no pueden más, que necesitan otro espacio de encuentro”.

 

Pros de las tecnologías durante el confinamiento

 

Otras voces señalan los beneficios. El informe de Empantallados, señala que dos de cada tres familias (67%) afirman que los beneficios derivados del uso de las pantallas, en el entorno familiar, han sido superiores a los riesgos. Por un lado, la posibilidad del teletrabajo ha unido a familias que antes de la cuarentena tenían poco tiempo para compartir tiempo juntos: ocho de cada diez padres y madres que han teletrabajado consideran que la experiencia ha sido positiva, y les ha ayudado a conciliar vida laboral con su rol parental. Tres de cada cuatro padres reconocen que las pantallas han sido una oportunidad para entretener a los hijos mientras ellos trabajan. La mayoría de los entrevistados (el 59%) piensa que está mucho más unido a sus hijos que antes del inicio del confinamiento.

Por otro lado, las tecnologías no sólo han sido una ventana al exterior: han resultado cruciales para facilitar la conexión entre personas físicamente distanciadas durante estos días de aislamiento, así como para permitir la continuidad del curso escolar. En cuanto a la participación infantil y adolescente, las tecnologías han posibilitado que no cesaran las reuniones entre consejos y sus actividades, y muchos chicos y chicas creen que seguirán teniendo un papel importante en el proceso de desescalada, en el que prevén que se alternarán reuniones presenciales en condiciones de seguridad con los encuentros online.

En una guía para el uso saludable de tecnologías durante la pandemia, desde UNICEF España recordábamos que estas deben acompañar el crecimiento, intereses y relaciones de los niños, niñas y adolescentes, tanto fuera como dentro de la red, incluso en estas circunstancias excepcionales como la actual crisis sanitaria.

 

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