Camino a la escuela en pandemia: ideas para adaptar los entornos escolares ante la crisis sanitaria

13/01/2021 | Ciudades inclusivas, Ciudades y niños, Covid-19, Previas, Urbanismo

entornos escolares

Fotografía de Austin Pacheco / Unsplash

 

  • Ofrecemos ejemplos de intervenciones alrededor de las escuelas, de bajo coste y al alcance de cualquier municipio, para garantizar la seguridad de los niños y niñas durante la pandemia

 

El año 2020 será recordado por la pandemia que, entre otras cosas, forzó el cierre de escuelas y centros educativos del planeta entero, sustituyéndolas por formas alternativas de educación como las clases online y dejando al descubierto problemas como la brecha digital. Pero más tarde, con la reapertura de las escuelas, se plantearon nuevos retos: no solo han hecho falta medidas para garantizar la seguridad de los estudiantes en las instalaciones de la escuela, sino también camino a ella y en sus inmediaciones.

Estas medidas suponen una oportunidad ya que, además de proteger a la infancia y adolescencia frente a la crisis sanitaria, pueden ayudar a abordar otros problemas de seguridad, como los accidentes de tráfico, que son la principal causa de muerte de los jóvenes de 5 a 29 años. Reducir el tráfico y fomentar el desplazamiento en bicicleta puede tener un gran impacto en la vida de los niños y niñas: contribuye a aspectos como mejorar la contaminación medioambiental o hacer más seguros los entornos escolares. La implementación de pautas de este tipo, como las recogidas en nuestro Cuaderno para la acción local: Propuestas para una planificación urbana sostenible y responsable con la infancia, supondría avanzar hacia la construcción de una ciudad más inclusiva y con enfoque de infancia.

En este artículo recopilamos algunas de los ejemplos de intervenciones alrededor de las escuelas (muchas de ellas sencillas, de bajo coste y al alcance de cualquier municipio) que han tenido lugar desde la llegada de la pandemia en ciudades de diferentes partes del mundo con una finalidad: proteger a la infancia y garantizar la vuelta a la escuela desde un punto de vista del urbanismo.

 

‘Jardines de tráfico’ y ‘autobuses a pie’

 

En agosto de 2020, con la mirada puesta en el inicio de curso, UNICEF Zimbabue publicó una guía con pautas para hacer cambios en los entornos de los colegios. En ella incluyó consejos para asegurar el distanciamiento físico a la hora de dejar y recoger a los estudiantes en la escuela, dar prioridad al transporte a pie o en bicicleta, tratar los autobuses escolares como “extensiones del aula” y garantizar el acceso equitativo para las poblaciones marginadas.

En algunas ciudades estadounidenses se han llevado a cabo proyectos en esta dirección. En la ciudad de Portland, los profesores de las escuelas comprobaron que todos los espacios para niños (campamentos, parques, piscinas, áreas de juego) se estaban cerrando y el acceso al juego local gratuito quedaba increíblemente limitado. Por ello, se llevó a cabo la iniciativa de transformar 10 patios escolares y estacionamientos vacíos en vecindarios en miniatura. Estos «jardines de tráfico» se crearon para brindarles a los niños y las familias un lugar para pedalear y rodar juntos en un momento en que las actividades seguras al aire libre tienen una gran demanda.

En el mes de septiembre, en la ciudad de Boston se puso en marcha los “autobuses escolares a pie”: una iniciativa para reducir el coste de transporte de los estudiantes, dar actividad física a los niños y ayudar a fortalecer las comunidades escolares que, además, durante la pandemia sirven para aliviar el hacinamiento en los autobuses escolares y proporcionar empleos de medio tiempo a los padres como capitanes a pie capacitados.

 

¿Qué se ha hecho en España?

 

En España también se ha tenido en cuenta la necesidad de adaptar los entornos escolares a esta crisis sin precedentes. Un ejemplo es el lanzamiento, en septiembre, de la iniciativa Entornos Escolares del Seminario Movilidad e Infancia, que incluía propuestas dirigidas a las administraciones públicas para transformar los centros escolares en Áreas de Protección de la Salud de la Infancia. Entre estas propuestas estaba sustituir las zonas de aparcamiento que se encuentren dentro del recinto escolar por áreas estanciales y de juego, revegetar los patios escolares con arbolado y plantas o priorizar la movilidad peatonal y ciclista.

Imagen del proyecto ‘Calle jugando’ en la Comunidad Valenciana

En la Comunidad Valenciana ha habido ejemplos de peatonalización de espacios públicos cerca de colegios: entre ellos, la plaza Ceramista Gimeno, junto al colegio público Rafael Mateu Cámara, o el entorno del colegio público Primer Marqués del Túria. La calle Toixa, próxima al colegio Nuestra Señora del Carmen, fue además el escenario del proyecto ‘calle jugando’, llevado a cabo mediante la creación de “espacios colchón”, es decir, espacios peatonales donde antes había paso de vehículos y tráfico en las proximidades de los colegios con el objetivo de facilitar la entrada y salida de estos centros educativos. La vicealcaldesa y concejala de Renovación y Regeneración Urbana, Sandra Gómez ha destacado el proyecto en el contexto de la crisis sanitaria actual por la COVID-19 explicando que “el alumnado y los familiares que les acompañan puedan realizar las entradas y salidas de los centros educativos cumpliendo las medidas seguridad necesarias” y “ayudará a establecer caminos escolares seguros y favorecer la movilidad sostenible para ir al colegio”.

Finalmente, en la ciudad de Barcelona, el Ayuntamiento se embarcó en el mes de noviembre en un proyecto para transformar los entornos escolares y convertirlos en espacios seguros, saludables y menos contaminantes. “Protegim Les Escoles” es el plan del ayuntamiento para renovar 200 escuelas en el área para 2023, mejorando el acceso, reduciendo el tráfico y expandiendo las «áreas verdes». En su página web explican que escuela protegida “es la transformación del entorno de la escuela, poniendo en el centro la seguridad y el bienestar de los niños y niñas a través de diversas acciones: Pacificación del tráfico en el entorno escolar, mejora de los accesos a las escuelas y ampliación de las zonas de estancia y del verde, incorporando nuevo mobiliario urbano: bancos, jardineras…”

Imagen de ‘Protegim les Escoles’, en Barcelona

Pero no ha sido la única medida llevada a cabo en la Ciudad Condal: ha habido otras iniciativas previas, como la cesión de espacios en los centros educativos para facilitar el cumplimiento de las distancias de seguridad para combatir los contagios; el programa Escuela Respira para mejorar la calidad del aire en los entornos escolares, o la iniciativa “Camí escolar, espai amic” («camino escolar, espacio amigo»), fruto de la experiencia del proyecto «Camino Escolar» iniciado en 1999 en el distrito del Eixample, fomentar la autonomía de los chicos y las chicas en su trayecto hacia la escuela o paseando por el barrio.

 

Comparte este artículo

Últimas noticias