En la Semana Europea de la Movilidad, aprendamos cómo integrar la bicicleta en nuestras ciudades

22/09/2020 | Urbanismo

bicicleta

Bicicleta. Fotografía de Andrew Gook en Unsplash

 

  • La pandemia nos ha demostrado que otra forma de desplazamiento es necesaria en los entornos urbanos, y la bicicleta es el elemento idóneo
  • La movilidad sostenible y la reducción del tráfico contribuyen a hacer cuidades más seguras y con enfoque de infancia
  • Los expertos reflexionan sobre cómo fomentar el uso ciclista en la ciudad de forma segura: «Debe ir unida a una transformación urbana»

 

Una de las lecciones que nos está dejando esta crisis sanitaria es que debemos desplazarnos de otra forma distinta por las ciudades, cuestionarnos el modelo urbano que da prioridad a los automóviles y poner en el centro a los peatones de todas las edades. Con el fin de animar a las ciudades europeas a que promuevan un transporte sostenible y de sensibilizar sobre las consecuencias negativas que tiene el uso abusivo del coche, cada año se celebra la Semana Europea de la Movilidad entre los días 16 y 22 de septiembre: una semana que culmina el día 22 con el Día Mundial sin Coches y que sirve como marco para reflexionar sobre los beneficios del uso de modos de transporte más sostenibles como el transporte público, la bicicleta y los viajes a pie.

En un año en el que todas las celebraciones son atípicas, multitud de ciudades europeas no han querido dejar de dedicar la semana a actividades para sensibilizar sobre la movilidad sostenible. En España se han realizado cortes de tráfico en las grandes avenidas, peatonalizaciones en ciudades como Zaragoza, y en Gijón se ha llevado a cabo una exposición sobre nueva movilidad con revisiones gratuitas de bicicletas; en Granada se ha presentado el Plan de Implantación de Aparcamientos para Bicicletas con la ubicación de un espacio exclusivo para bicis en el patio del Ayuntamiento; en Jerez de la Frontera los autobuses urbanos son gratuitos durante la jornada, y en Pamplona se llevará a cabo una sesión sobre movilidad sostenible. Todo enfocado a sacar a las personas de sus vehículos privados y animarles a que adopten otra forma de desplazarse.

La crisis debe ser un punto de inflexión para un cambio de paradigma con el que podamos diseñar ciudades más verdes, saludables, inclusivas y amigables para los niños y niñas. Desde Ciudades Amigas de la Infancia ofrecemos pautas para esa planificación urbana con enfoque de infancia. Para construir ciudades más seguras para todos y devolver a los niños y niñas los espacios públicos se deben adoptar también medidas de movilidad sostenible, como reducir el tráfico urbano, y dar prioridad a un elemento que cobra más importancia que nunca: la bicicleta.

 

Un vehículo aliado en las crisis sanitarias y climáticas

 

Fomentar el desplazamiento en bicicleta puede tener un gran impacto en la vida de los niños y niñas: contribuye a aspectos como mejorar la contaminación medioambiental o hacer más seguros los entornos escolares. “Con la pandemia, la bicicleta se ha mostrado un aliado de la crisis sanitaria”, señalan desde ConBici, la Coordinadora en Defensa de la Bici, en un webinar celebrado en esta Semana Europea de la Movilidad. Para este colectivo, la bicicleta no solo es parte de la solución en la crisis sanitaria sino también en la climática e incluso de la crisis socioeconómica, al tratarse de un vehículo barato y de emisiones cero.

En este encuentro online se ha debatido sobre las claves para integrar la bicicleta en la movilidad urbana con experiencias de toda la geografía española, y partiendo de que aunque el país llega con cierto retraso a la movilidad ciclista tiene un punto positivo: poder seguir los ejemplos de otras ciudades que cuentan con más experiencia. Antonio Pérez Peña, del Ministerio de Transportes Movilidad y Agenda Urbana, señala de hecho que para buscar casos de éxito no hace falta irse a Holanda o Dinamarca: “No tenemos que irnos tan lejos, cada vez muchos pueblos de nuestro país hacen cosas bien. Hay que ver qué es extrapolable, extraer lecciones valiosas”.

Pérez Peña ha hablado sobre la Estrategia Estatal por la Bicicleta, elaborada por la Dirección General de Tráfico y con el apoyo de colectivos como la Red de Ciudades por la Bicicleta, con “medidas ambiciosas para fomentar la bicicleta en todos los ámbitos”. Para él, el primer paso para conseguir la integración de la bicicleta es detectar las necesidades de la ciudadanía y también las barreras que impiden que los ciudadanos usen este vehículo; entre ellas, el riesgo, para lo que es necesario una infraestructura adecuada que garantice la seguridad de los ciclistas. Pero también ve crucial un cambio cultural: “Campañas para concienciar a la población, a los y las adolescentes sobre todo. Llega la adolescencia y las chicas aparcan la bici”, apunta.

También Belén Calahorro, de la asociación Valencia en Bici, cree que ese cambio cultural es imprescindible. Explica que desde el Ayuntamiento de Valencia se trabaja tanto la infraestructura ciclista como la cultura ciclista, ya que ambas cosas deben ir de la mano: “La integración es algo básico para que funcione la bicicleta en cada ciudad. Siempre debe ir unida a la transformación urbana, a un apoyo y uso de los medios sostenibles (andar y transporte público). Sin eso, no va a funcionar”.

 

Un sistema ciclista para cada ciudad

 

Cada ciudad es distinta, y algunas cuentan con aspectos que dificultan moverse en bicicleta: por ejemplo, un clima lluvioso, demasiado viento o las características del terreno. Pero para fomentar el uso ciclista siempre hay soluciones. Es algo que puede verse en ciudades europeas como Londres o Berlín… o en el ejemplo de Vigo.

Alexandre Mouriño (asesor del Concello de Vigo en movilidad ciclista), habla de esta ciudad gallega, que tiene muchas cuestas que complican el uso de la bicicleta. Es por ello que se llevó a cabo el proyecto Vigo Vertical, mediante el que se han introducido en las calles de la ciudad elementos como ascensores o rampas mecánicas para facilitar la movilidad en bicicleta.

Por otro lado, Mouriño opina que integrar la bicicleta en las ciudades no pasa necesariamente por adecuar un carril para ella. “Nosotros creemos que en la ciudad ideal no hace falta un carril bici”, señala. “Una ciudad en la que el tráfico sea calmado la bicicleta es un elemento de calmado más: un elemento que ralentiza ese tráfico”. Pero para que eso surja tiene que haber una convivencia entre los medios de transporte, añade.

“Las ciudades también son para niñas, niños, mayores… Estamos pidiendo entornos escolares seguros y saludables”, han concluido desde conBici. “Ahora mismo todo el espacio está pensado para ir corriendo, esto lo ha visibilizado mucho la pandemia. El urbanismo para el siglo XXI tiene que cambiar y repensar las ciudades”.

 

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