Cocreación y codiseño de espacios urbanos con la infancia

14/06/2021 | Ciudades inclusivas, Ciudades y niños, Planificación urbana, Previas, Urbanismo

Imagen del proyecto ‘Move the neighbourhood’, en Copenhague

 

  • Para saber en qué consiste la cocreación de entornos infantiles de la mano de los niños y niñas, qué fases tiene este proceso y qué actores están involucrados, conocemos dos ejemplos prácticos

 

¿Quiénes son los mayores expertos en el espacio público? En gran medida, aquellos que más lo utilizan e interactúan con él, que muchas veces son los niños y niñas. La planificación urbana puede y debe llevarse a cabo de la mano de la infancia: la perspectiva, vivencias y opiniones de los más pequeños son, de hecho, muy valiosas a la hora de diseñar o transformar los espacios urbanos.

Con esta idea, y a raíz una experiencia piloto llevada a cabo en 2020 en diez escuelas de Barcelona, el Ayuntamiento de esta ciudad ha publicado una nueva guía de “Cocreación de entornos escolares”. La publicación incluye dinámicas y propuestas de actividades para facilitar que se pueda llevar a cabo, de forma autónoma, un proceso participativo con el máximo de personas de la comunidad educativa y adaptando el proceso a la realidad propia del centro. Y se apoya en una idea: que la participación infantil no es solamente un derecho reconocido de los niños y niñas sino, además, una necesidad de la Administración Pública, ya que permite recibir de primera mano una información muy valiosa de mejora de aquellos espacios que más utilizan los niños y niñas.

 

¿Qué es la cocreación con la infancia?

 

La cocreación o el codiseño con la infancia son procesos de consulta a los niños y niñas en un momento puntual en determinado proyecto, que puede coincidir con la fase de diagnóstico, implementación o toma de decisiones de dicho proyecto. Se trata, como bien recuerda la guía, de un proceso de diálogo “horizontal” en el que las aportaciones de la infancia valen lo mismo que las de otros actores.

La implicación de los niños y niñas se puede promover en una o más fases del proyecto urbano: en el diagnóstico, en el diseño, en la construcción, en el mantenimiento, en la gestión o en la evaluación. La publicación incluye, además, una serie de estrategias para promover la participación de los niños y niñas:

  1. Participación en canales estables: a través de órganos, espacios y canales estables impulsados ​​por los poderes públicos a fin de escuchar la voz de los niños, niñas y adolescentes.
  2. Participación en momentos puntuales: a través de procesos participativos o de cocreación tanto en la fase de diagnóstico como en la de toma de decisiones sobre cuestiones que puedan afectarles.
  3. Participación espontánea: con prácticas de corresponsabilidad, autogestión y apropiación del espacio por parte de los niños y niñas.

 

El proyecto ‘Protegemos las escuelas’

 

La guía explica que una escuela protegida es aquella que cuenta con un entorno que se ha diseñado o transformado poniendo en el centro la seguridad y el bienestar de los niños y niñas, y contando con ellos. De ahí surge el proyecto «Protegemos las escuelas» del Ayuntamiento de Barcelona, en el que se invita a los niños, así como el profesorado y las familias, a participar en la fase diagnóstica y de análisis de sus necesidades respecto al espacio de entrada y salida de la escuela.

“Barcelona quiere hacer de las escuelas un eje prioritario de todas las actuaciones de transformación del espacio público para pacificar la ciudad, mejorar la calidad del aire, reducir el ruido ambiental, disminuir la accidentalidad y generar más espacios de juego y encuentro», explican en la guía.

A través de esta iniciativa se ha actuado en el año 2020 en 26 centros educativos, y se planea hacerlo en 75 escuelas más durante este año 2021. El objetivo es que los entornos escolares sean lugares seguros y saludables, con espacios de estancia y juego y también donde haya menos contaminación. También, garantizar una devolución del proyecto urbanístico de transformación del entorno escolar a toda la comunidad educativa (incluidos los niños y niñas) que les permita conocer las posibilidades y limitaciones de las aportaciones realizadas durante el proceso de cocreación.

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Para ello, además de los niños y niñas, participan en la iniciativa diversos actores, incluyendo al resto de comunidad educativa (profesorado, familias, etc.), el equipo técnico, el equipo del territorio o los dinamizadores. Y también el vecindario, ya que la transformación del entorno escolar incide en la trama urbana del barrio.

La guía explica, finalmente, cómo se ha elaborado este proyecto paso a paso:

  • Una primera fase para detectar las necesidades. Para esta fase se llevan a cabo algunas actividades de exploración del entorno con niños y niñas, a fin de que propongan ideas de mejora y “que miren los exteriores de la escuela con otros ojos, pensando no sólo como un espacio de tránsito, sino como un espacio importante en el momento de llegar y marcharse de la escuela y cómo se conecta con el barrio”.
  • Una fase de elaboración del proyecto con el “feedback” de la comunidad educativa.
  • Una fase de elaboración del proyecto ejecutivo, que incluye explicar a toda la comunidad educativa el resultado final y, por tanto, el impacto de su proceso de participación.

 

El proyecto ‘Move the neighbourhood’

 

 

Otro ejemplo de cómo involucrar a los niños y niñas para el diseño de entornos verdes y juegos en el vecindario lo encontramos en Copenhague: se trata de ‘Move the neighbourhood’, un proyecto en el que los niños y niñas crean sus propios paisajes de juego explorando métodos de codiseñar el espacio público. Coordinado por la Universidad de Copenhague, el objetivo es examinar cómo los enfoques colaborativos pueden contribuir al desarrollo de espacios públicos lúdicos mejor integrados.

La arquitecta Bettina Lamm, de la Universitdad de Copenhage, habla de esta iniciativa de la que ella ha sido parte en el webinar Codiseñar entornos de vecindarios verdes y paisajes de juegos al aire libre con infancia, celebrado el pasado día 3 de junio. El proyecto arrancó en la primavera de 2017 con 40 niños de quinto grado de la escuela pública de Ellebjerg para desarrollar y construir instalaciones urbanas para el sitio “Pios Plæne”. La construcción se llevó a cabo como una colaboración entre niños, diseñadorese investigadores.

“Es una colaboración entre profesionales y los niños”, explica Lamm. “Los niños son expertos en su ambiente y nosotros somos expertos en otra cosa. Parte del proceso era hacer el edificio en sí, y comprobamos qué pasa cuando das a los niños posibilidad de participar en la construcción”. Los métodos de codiseño, explica, incluyeron mapeo, collage y creación de modelos y prototipos, y dieron como resultado el diseño de una serie de instalaciones híbridas: una estructura de hamaca, un pabellón de boxeo, un piano y una torre.

En un vídeo que relata el proceso, los niños y niñas participantes explican su experiencia. “Me gusta construir y creo que lo que estamos haciendo es creativo”, dice Anees. “Creo que es importante porque aquí no hay nada”. Mohammed añade: “Construir tu propio patio de recreo es divertido cuando puedes construir lo que quieras”.

“Creo que dejar que los niños decidan crea un mejor ambiente que decirles haz esto o aquello”, aporta Nikolaj, otro de los niños involucrados en el proyecto. “Podemos dar consejos. Siempre que se convierta en un patio de juego, y en algún lugar donde podamos divertirnos en lugar de solo un espacio verde vacío. Por lo general, no hay nadie aquí excepto cuando hay un concierto, e incluso entonces los niños se aburren. Ahora tendrán un parque infantil”.

Para Lamm otra parte importante de la iniciativa era la construcción comunitaria: “Parte del proceso era incluir a la comunidad. El proceso de elaboración en sí mismo es una práctica de publicidad, de ese modo conectamos a la comunidad”. En el vídeo, los niños y niñas le dan la razón. “Construir nuestro propio lugar significa que la gente viene y lo ve, y prueba las cosas que hemos creado y nos lo pasamos bien”, dice Nimo, una de las niñas participantes. “Y podemos tener un lugar donde todos puedan pasar el rato. La gente puede venir aquí todos los días”. Yusra añade: “Un buen espacio abierto es un lugar donde puedes jugar y construir. Un lugar donde puedes divertirte y conocer nuevos amigos”.

 

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