La protección de la infancia no se interrumpe a pesar de la cuarentena

  • Los programas de protección a niños, niñas y adolescentes, así como los de apoyo psicológico a profesionales, han tenido que reinventarse usando las tecnologías disponibles
  • Conocemos las experiencias de tres ayuntamientos que han dado continuidad a sus programas en tiempo de confinamiento
  • Las psicólogas y técnicas encargadas lo ven como una oportunidad: “Mucho de lo que hemos iniciado continuará, mantendremos los medios presenciales y telemáticos”

 

La crisis del COVID-19 ha hecho que, durante varios meses, la población haya tenido que cumplir cuarentena en sus casas, incluyendo niños, niñas y adolescentes. Para aquellos el hogar no es un entorno seguro, esta situación les ha dejado expuestos a riesgos y los ha hecho más vulnerables; entre otras cosas, debido a la interrupción de los sistemas de apoyo, como recordamos desde UNICEF. Esta situación ha supuesto para muchos niños y niñas una pérdida de contacto con otros espacios y referencias que les servían para pedir ayuda en caso de abuso o violencia.

En estas circunstancias, ¿qué pueden hacer los gobiernos locales para no dejar a los niños y niñas desprotegidos? A través de las experiencias de tres ayuntamientos en el marco de nuestro ciclo de seminarios sobre medidas con enfoque de infancia durante la crisis del COVID-19, descubrimos cómo pueden reinventarse los programas de protección aun en situaciones excepcionales y también que la intervención directa, crucial en estas circunstancias, puede ser adaptada y realizada a distancia usando las tecnologías disponibles.

 

Sevilla: reinventando los programas de prevención

 

A los desafíos complejos muchas veces hay que darles soluciones sencillas. La imposibilidad de tener un contacto presencial no ha paralizado los programas ni las medidas de protección de la infancia: durante la cuarentena, se ha retomado el uso del teléfono, los medios de comunicación telemáticos y las aplicaciones de mensajería instantánea.

Ha sido el caso del programa de Formación y Apoyo a las Familias del Ayuntamiento de Sevilla. La iniciativa, que lleva 20 años ofreciendo recursos y talleres para familias, apoyo al estudio y sesiones sobre parentalidad positiva o sobre el uso de nuevas tecnologías para los jóvenes, no se ha detenido con la llegada de la emergencia sanitaria: se ha adaptado. Ha sido posible gracias al uso de tecnologías disponibles, como grupos de mensajería instantánea, la plataformas digitales o el contacto telefónico. “El programa ha continuado con más intensidad si cabe en el periodo COVID-19”, cuenta Ana María Domínguez, psicóloga del centro de servicios sociales comunitarios de Triana los Remedios. Afirma que se han mantenido sus bloques temáticos, como el desarrollo infantil y adolescente, el abordaje de las relaciones padres e hijos, la resolución de conflictos o los temas relacionados con la escuela, y que se ha habilitado un teléfono de asistencia psicológica.

“Hemos estado en contacto con las familias durante todo el periodo”, señala Domínguez. “Cuando se declaró la alerta, lo primero fue ponernos en contacto con las familias con lo que tienen, teléfono y WhatsApp. Es difícil que haya un padre o madre que no tenga un teléfono”. Añade, eso sí, que se ha notado una cierta brecha tecnológica en la población atendida desde servicios sociales, y que, para paliarla, el Ayuntamiento de Sevilla dotó de módem a familias que no contaban con estos recursos.

Como ejemplo de programa que hubo que adaptar del terreno presencial al online, Javiera Asensi, psicóloga del Centro de Servicios Sociales Comunitarios Casco Antiguo, habla del proyecto de prevención de la violencia filo-parental del Ayuntamiento. “Se llegaron a realizar 16 sesiones antes de la COVID-19. Después del estado de alarma, se retoman mediante contacto telefónico y WhatsApp, que ha sido un elemento básico”. De esa forma han podido seguir abordando, mediante este programa, temas como el uso excesivo de las tecnologías u otros problemas de la infancia y adolescencia.

Evidentemente, existen barreras, como la necesidad de ancho de banda Wifi para tener sesiones de calidad, algo con lo que no cuentan todas las familias. “Se puso en evidencia la desigualdad de familias más vulnerables”, señala Asensi. Sin embargo, las posibilidades tecnológicas para ella han supuesto una oportunidad para continuar manteniendo el apoyo emocional y el vínculo existente. “Nos permite continuar el apoyo emocional, el vínculo y cohesión grupal y mutua se siguen dando”, señala. Aunque el proyecto solo había tenido una sesión presencial antes del confinamiento, “me sorprendió gratamente la facilidad de adaptación de las familias, la claridad de que si querían mejorar en la faceta de adquirir habilidades tenía que ser por esta vía”, observa. “De cara al futuro me parece una posibilidad para mejorar; el Ayuntamiento tiene que concienciarse. Tiene que haber un cambio de mentalidad y orientarse a lo tecnológico que ha venido para quedarse, para profesionales y para usuarios”.

 

Irún: manteniendo el contacto con niños, niñas y jóvenes

 

Si la prevención es importante, también lo es la conexión con los jóvenes, que sepan que hay unos profesionales que están disponibles a través del teléfono. El programa Gazte ARTEan, del Servicio de Juventud del Ayuntamiento de Irún, está dirigido a jóvenes de 13 a 25 años y trabaja en base a estrategias como conectar con la juventud y trabajar con ella y no para ella. Para Eunate Encinas, Responsable del Área de Juventud, dichas estrategias ya existentes han permitido que exista una comunidad formada por niños, niñas, adolescentes y familias que ha facilitado que la iniciativa siga adelante durante la crisis. “El modo de funcionar en equipo y un nivel mínimo de competencias tecnológicas nos permitieron reencontrarnos en seguida en el entorno digital para seguir trabajando”, explica Encinas. Además, añade, “la estrategia comunicativa ya trabajada ha sido la base para reencontrarnos en el mundo digital con la ciudadanía y llegar a nuestra población y ampliar el alcance”.

Durante estos meses de cuarentena, desde el programa han llevado a cabo un total de 122 acciones dirigidas a infancia, adolescencia y juventud, y también a familias. Entre ellas, talleres de parentalidad positiva con información y herramientas emocionales orientadas a llevar mejor esta situación de confinamiento y actividades de ocio en familia para niños y niñas de cuatro a 11 años. La clave para la técnica fue realizar “acciones basadas en la interacción con chicos y chicas más que en la mera reproducción de contenidos. Partiendo de la relación previa existente en seguida se pusieron a interactuar por medio de los canales de comunicación”, cuenta Encinas.

Algunas de las interacciones está el contacto por parte de las educadoras con los chicos y chicas los sábados a la tarde mediante Skype, tanto de forma grupal y luego individual. Dichas educadoras “constatan que se han acercado a esta actividad quienes más necesidad tenían, y que cada semana aumenta el número de participantes. Ellas perciben que los chicos y chicas saben que están ahí”, dice Encinas. “Ha llegado nuevos chicos y chicas, nos parece una señal muy positiva, es una referencia cercana para ellos”.

 

Vitoria: apoyo psicológico también para los profesionales

 

Algo de vital importancia es cuidar al que está cuidando. Por eso, con la llegada de la pandemia, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz activó, desde su Mesa de Crisis del Plan de Emergencias, unos recursos de apoyo psicológico para sus profesionales, con la finalidad de ayudarles a afrontar mejor el estrés en un contexto difícil. Un total de 32 psicólogos municipales respondieron al llamamiento para formar parte del grupo de apoyo. Yanira San Vicente, del servicio de Infancia y Familia, explica que entre las herramientas de autocuidado para profesionales hay algunas dirigidas a afrontar el estrés (cuidado del cuerpo y la mente, relajación, música, etc.), así como sesiones formativas de tres horas para profesionales que hayan estado en primera línea de atención a familias.

A raíz de la crisis sanitaria también se ofrecieron varios recursos para familias: por un lado, guías y materiales de apoyo dirigidos a las familias, con recomendaciones para enfrentarse al coronavirus y afrontar el aislamiento social, recomendaciones enfocadas a niños y niñas, recursos para afrontar el confinamiento en familia (que incluían juegos, manualidades, lectura, relajación…), y finalmente recomendaciones de despedida y duelo para aquellas familias que hayan sufrido la pérdida de seres queridos. Además, un servicio de apoyo psicológico gratuito, realizado por teléfono y dirigido a la ciudadanía, que puso en marcha el Colegio Oficial de Psicólogos de Álava el 12 de abril y atendido por un equipo de 15 psicólogos. Por último, el departamento de Políticas Sociales, Personas Mayores e Infancia estableció un protocolo para derivar a los servicios sociales municipales los casos de violencia machista, situaciones de desprotección infantil o maltrato a personas mayores.

“A lo largo de todo el proceso habría que señalar la flexibilidad y capacidad de adaptación de los profesionales”, dice San Vicente. “También, la colaboración de profesionales de diferentes departamentos (cultura, políticas sociales…) con los psicólogos”.

Por otro lado, Belén Ceberio, jefa de la Unidad de Apoyo y Preservación Familiar del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, explica las actuaciones concretas que se han desarrollado para la protección de infancia y familia por parte del departamento de políticas sociales, tanto del tipo preventivo como de adaptación de los recursos ya existentes de apoyo preservación familias en situaciones de desprotección.

“Al comienzo del confinamiento se empezaron a recibir en el Ayuntamiento de Vitoria avisos y llamadas de personas y familias preocupados por la atención de sus hijos en esta situación”, cuenta Ceberio. “Había dificultades en la organización familiar, problemas conductuales, emocionales… En esta nueva situación, además de la desprotección que puedan estar sufriendo, hay nuevas dificultades que atender: cierre de centros escolares, confinamiento a veces en viviendas inadecuadas, aumento del estrés, situaciones económicas…”.

Una de las líneas de actuación fue mantener activa toda la intervención y recursos de atención a estas familias, vía telefónica o telemática. “De forma muy rápida se organizó un dispositivo especial de atención socioeducativa, contando con los recursos humanos ya existentes: educadores sociales, de programas de educación de calle…”, dice Cebeiro. Los educadores proporcionan el apoyo emocional e intervención socioeducativa, vía telefónica o telemática, y el seguimiento de cada situación se llevó a cabo contactando con las familias de forma directa y “tantas veces como hiciera falta”.

“Como somos servicios esenciales, estamos gestionando la crisis, reinventado el trabajo de los y las profesionales de atención a infancia y familia”, señala Cebeiro. Las familias han recibido esta adaptación a las nuevas tecnologías con agradecimiento. “Mucha veces son los niños y jóvenes los que han tomado esas iniciativas“, añade. “Creo que mucho de lo que hemos iniciado continuará, mantendremos los medios presenciales y telemáticos”.

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