Parentalidad positiva: un aliado para proteger a la infancia

30/05/2022 | Buenas prácticas, Corresponsabilidad, Desarrollo de capacidades, Pobreza, Protección, Salud mental, UNICEF

Parentalidad positiva

Fotografía: Zach Vessels / Unsplash

 

  • Dar competencias a los padres y madres para que creen un entorno familiar protector y basado en el afecto permite abordar los problemas más graves que afectan a la infancia
  • La lucha contra la pobreza infantil (Garantía Europea) y la violencia contra la infancia (LOPIVI) incluyen medidas de parentalidad positiva

 

Para un niño o niña, crecer en un hogar sin violencia y afectuoso es clave para su desarrollo físico y mental. El abuso o la negligencia son las principales causas prevenibles que provocan en la infancia problemas de salud mental y perpetúan la violencia intergeneracional. Actitudes que se pueden evitar, entre otras medidas, a través del apoyo a los padres y madres.

Los adultos conscientes son imprescindibles para cuidar la salud mental y brindar apoyo psicosocial a los niños, niñas y adolescentes. Por eso la capacitación de los progenitores es tan importante a la hora de garantizar el bienestar emocional y psicológico de la infancia.

El informe Estado Mundial de la Infancia 2021 de UNICEF ya incidió en la necesidad de cuidar la salud mental de los y las cuidadores, especialmente las madres jóvenes, y destacó con ese fin los programas de parentalidad positiva dirigidos a familias.

 

 

En la misma línea, la campaña #EnMiMente (#OnMyMind) de UNICEF, cuyo objetivo es apoyar y proteger la salud mental de niños, niñas y adolescentes, tiene entre sus estrategias clave la promoción y prevención en la familia: apoyar a las familias, mediante la implementación de programas de crianza, para promover el cuidado afectivo y apoyar el bienestar y la salud mental de los y las cuidadores.

Esta iniciativa quiere erradicar la negligencia, el abuso y las adversidades infantiles, y para ello propone a los padres y madres consejos y recursos de forma que puedan construir entornos afectivos, donde el tema de la salud mental pueda hablarse con naturalidad, y promueve la paternidad positiva para apoyar al bienestar y salud mental de los propios cuidadores.

 

Parentalidad positiva: ¿qué es?

 

La parentalidad positiva es un término que el Ministerio de Sanidad define como el comportamiento de los padres y madres fundamentado en el interés superior del niño o niña, que cuida y desarrolla sus capacidades, no es violento y ofrece reconocimiento y orientación que incluyen el establecimiento de límites que permitan su pleno desarrollo.

Se puede desarrollar a través de talleres dirigidos a madres, padres y cuidadores, así como materiales o herramientas como las que ofrecemos desde UNICEF. Suele abordar temas como las relaciones familiares, la resolución de conflictos u otras capacitaciones.

 

 

Durante la cuarentena, UNICEF dio materiales para padres y madres en tiempos de cierre de las escuelas. Cada ficha incluía consejos para enfrentar situaciones difíciles: conflictos familiares, seguridad online, control del estrés, problemas de comportamiento, convivencia en casas pequeñas llenas de gente, etc.

También la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) cuenta con la web Familias el positivo, un espacio online muy completo con todo tipo de recursos en torno a la parentalidad positiva, lanzado con el Ministerio de Asuntos Sociales y Agenda 2030.

 

Una herramienta contra la pobreza y la violencia

 

Apostar por la parentalidad positiva no sirve solamente para resolver conflictos familiares. Puede ser un aliado importante para abordar de raíz muchos problemas graves que afectan a la infancia, como los problemas de salud mental, la pobreza infantil o la violencia contra la infancia.

En el abordaje de la pobreza infantil destaca la Garantía Infantil Europea, iniciativa de la Comisión Europea. Para su puesta en marcha se requieren diferentes iniciativas en el ámbito local que recogemos en una publicación en la que ofrecemos una serie de Recomendaciones, y entre ellas se incluyen programas de parentalidad positiva.

Estos programas tienen como factor de éxito el trabajo en red con profesionales, representantes de las familias y los diferentes servicios y entidades de atención a la infancia (escuelas, clubes de tiempo libre, bibliotecas, ludotecas, centros de salud, servicios sociales, etcétera). Como obstáculo, la falta de tiempo de los padres y madres para implicarse en los distintos programas.

 

Ejemplos: El Programa de Apoyo a las Familias (PAF) se desarrolla en Centros de Atención Social y busca orientar a las familias con niños, niñas y adolescentes que pasan por crisis de convivencia y prevenir situaciones de riesgo, a través de intervenciones psicológicas, educativas y sociales.

El Programa de Intervención Familiar (PIF) se dirige a familias que presentan disfunciones más graves: abandono, maltrato, vuelta al domicilio familiar después de la separación del niños, niñas y adolescentes, etcétera.

 

En el abordaje de la violencia contra la infancia, la Ley de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia Frente a la Violencia (LOPIVI) estipula que la prevención en el ámbito familiar debe llevarse a cabo mediante planes y programas, fundamentalmente de formación y capacitación de las familias en relación con el ejercicio positivo de la parentalidad, y programas de apoyo a las familias para crear un entorno familiar seguro.

Clara Martínez García, de la Cátedra Santander de Derechos del Niño, explicó respecto a esta ley que el enfoque de derechos no consiste en separar al niño o niña de la familia una vez que los padres lo hagan mal, sino en apoyar a la familia primero (mediante capacitación y parentalidad positiva), y solo en el caso último de que permanecer con la familia sea contrario al interés del niño o niña, serán estos apartados de ella.

 

Ejemplo: Dentro de las medidas para aplicar la LOPIVI en Castilla-La Mancha encontramos varias actividades en Torrijos (Toledo): una escuela de padres, talleres para resolver conflictos familiares o para abordar temas como el juego creativo o el manejo de la conducta, talleres para adolescentes (sobre prevención del uso de nuevas tecnologías, comunicación, adicciones, etc.) y la actividad “Verano Guay” con enfoque social y para la familia.

 

4 ejemplos de buenas prácticas durante la pandemia:

 

En tiempos de emergencias como la crisis sanitaria, es importante crear entornos protectores donde los niños y niñas puedan ejercer su derecho al juego, recogido en la Convención sobre los Derechos del Niño. Algunas formas de crear esos entornos seguros son potenciar acciones y programas de parentalidad positiva.

 

El programa de parentalidad positiva del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, llevado a cabo dentro de su II Plan de Infancia y Adolescencia, da formación a los profesionales del Ayuntamiento y también capacitación de padres y madres mediante talleres, guías y el servicio de psicólogos.

 

En Sevilla, durante la cuarentena se puso en marcha el programa de Formación y Apoyo a las Familias del Ayuntamiento, incluyendo recursos y talleres para familias, apoyo al estudio y sesiones sobre parentalidad positiva. Algunos de los temas que aborda son el desarrollo infantil y adolescente, el abordaje de las relaciones padres e hijos o la resolución de conflictos.

 

En Pamplona, durante la pandemia desde el Ayuntamiento han compartido recursos para la etapa de 0 a seis años sobre alimentación, educación y otros aspectos importantes para la infancia en cuarentena, y han creado espacios online para hablar sobre las situaciones que las familias estaban viviendo durante el confinamiento, su estado emocional, etc.

 

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