5 acciones de las Ciudades Amigas de la Infancia para reducir el impacto de la pandemia

13/10/2020 | Ciudades Amigas de la Infancia, Covid-19, Política Local

Vulnerabilidad

Fotografía de Izzy Park / Unsplash

 

  • Las emergencias no se pueden evitar, pero sí su impacto en las comunidades: para ello hay que minimizar sus vulnerabilidades y fortalecer las capacidades, explica Lucía Losoviz
  • ¿Cómo pueden hacerlo las Ciudades Amigas de la Infancia? Damos cinco pautas
  • «Reducir el riesgo de desastre con enfoque de derechos de infancia incluye promover factores de protección, crear entornos seguros y promover solidaridad entre territorios y entre personas»

 

La pandemia ha venido de la mano de una crisis social y económica y, si no se toman medidas, esta segunda crisis se agudizará, castigando especialmente a la infancia. Según los datos publicados por UNICEF, 400.000 hogares con niños y niñas tienen a todos sus miembros sin empleo y el 86% de las entidades que trabajan con infancia afirman que los niños, niñas y adolescentes atendidos han tenido problemas para seguir con el curso escolar. La crisis sanitaria y sus medidas para paliarla han disparado, además, los problemas relacionados con la falta de ejercicio y de juego al aire libre y los casos de violencia contra la infancia.

“Estamos pasando una situación compleja, y poder superar esta pandemia con la mirada y participación de la infancia es fundamental”, ha recordado Aurelia Sánchez, Consejera de Bienestar Social de Castilla-la Mancha, durante las jornadas online por la promoción del programa Ciudades Amigas de la Infancia en esta comunidad autónoma, organizadas por UNICEF Comité Castilla La-Mancha, la consejería de Bienestar Social de la región y la Federación de Municipios y Provincias castellanomanchega. El objetivo del encuentro: buscar pautas para evitar que esta crisis social y económica se convierta en una crisis de derechos de infancia y adolescencia.

 

Estrategias locales de recuperación tras la pandemia de SARs-CoV-2

 

Durante la sesión en la que abordaron las estrategias de recuperación de la pandemia, celebrada el 6 de octubre, Lucía Losoviz, responsable de políticas locales en UNICEF España, ha señalado que toda crisis deja lecciones aprendidas: “Queremos enfatizar en el rol fundamental que han tenido los gobiernos locales para atender a las necesidades de la población, han estado en primera línea”, ha dicho. Para ella, es importante que las Ciudades Amigas de la Infancia hayan brindado una respuesta a la crisis con enfoque de infancia. “En emergencias, los derechos no pueden desaparecer, ni se pueden posponer. Hay que hacer un esfuerzo adicional para garantizarlos”.

Las cinco fases de una emergencia

Losoviz ha explicado que cualquier emergencia se caracteriza por cinco fases (prevención, mitigación, preparación, respuesta y recuperación), y que los efectos psicosociales de una emergencia o desastre están determinados por las características de dicha emergencia pero también por las vulnerabilidades previas de las personas y la comunidad. Por lo tanto, las amenazas no se pueden evitar, pero sí su impacto: puede hacerse reduciendo las vulnerabilidades (con medidas como el diagnóstico de la situación o la respuesta a las necesidades inmediatas) y fortaleciendo las capacidades.

¿Cómo hacer esto último dentro de las Ciudades Amigas de la Infancia? Algunos ejemplos: formando una comisión de gestión de la crisis y recuperación, revisando el Plan Local de Infancia y Adolescencia para incorporar medidas derivadas de la pandemia, o diseñando el plan de recuperación de una manera participativa con los agentes sociales y profesionales que trabajan con infancia a nivel local.

Las emergencias no se pueden evitar, pero sí su impacto en las comunidades: para ello hay que reducir las vulnerabilidades y fortalecer las capacidades

“Reducir el riesgo de desastre con enfoque de derechos de infancia apunta a crear una cultura de reducción de vulnerabilidades, a fortalecer y desarrollar capacidades, promover factores de protección, crear entornos seguros y promover solidaridad entre territorios y entre personas”, ha señalado Losoviz. “Desde UNICEF sabemos que vamos a salir de esta crisis. Ahora lo urgente es asegurar que el bienestar de la población, especialmente la de aquellos que están en un proceso de desarrollo crucial, que son los niños, niñas y adolescentes, esté dentro de las prioridades”.

 

5 objetivos que planteamos en Ciudades Amigas de la Infancia para reducir las vulnerabilidades durante la pandemia

 

  1. Que cada niño, niña y adolescente sea valorado, respetado y tratado justamente

Tal y como ha explicado Losoviz, hay que asegurarse de que durante la pandemia todos y todas estén accediendo a los recursos y ayudas sin distinción alguna. Algunas medidas para conseguirlo son reforzar la articulación entre servicios sociales y centros educativos y de salud, realizar campañas de sensibilización en contra de la estigmatización (por ejemplo, hacia los niños y niñas tutelados) o adaptar los espacios para la infancia con discapacidad.

 

  1. Derecho a ser escuchado y considerado en las normativas y políticas públicas

Manuel Martínez, de Albacete

Que los municipios cuenten con la opinión de los niños y niñas es crucial, y en el Cuaderno de acción local para fomentar la participación infantil ofrecemos algunas ideas sobre cómo hacerlo. Entre ellas, garantizar que los mensajes y la información estén adaptados para los niños y niñas e informarlos de las acciones de respuesta y recuperación. También, incluir mecanismos de consulta para que puedan dar su opinión y propuestas en las diferentes fases, o co-diseñar las estrategias de respuesta de la emergencia junto a ellos.

Las Ciudades Amigas de la Infancia están llevando a cabo buenas prácticas enfocadas a garantizar esa participación infantil durante la crisis sanitaria. En Albacete, por ejemplo, se ha puesto en marcha un Pacto por la recuperación social y económica post pandemia y para su elaboración han contado con la opinión de la infancia a través del Consejo de Participación Infantil. Manuel Martínez, concejal del Ayuntamiento, ha explicado cómo han participado en el Pacto los diferentes actores (concejalías, partidos políticos, otros actores locales e infancia). “Este Plan lo hemos llevado a cabo junto con la sociedad civil y especialmente con el Consejo de Participación de Infancia, y lo vamos a hacer posteriormente para que los niños y niñas nos digan en qué podemos destinar esos fondos que se movilizan a través de este”.

Luz, de Toledo

Sin ir muy lejos, en Toledo también se han puesto en marcha planes de recuperación de la pandemia incorporando la visión de los niños y niñas. Luz, del Ayuntamiento de Toledo, ha explicado que dicha visión está siendo fundamental: “La infancia, para el Ayuntamiento, se considera un motor de transformación que nos permite reflexionar, debatir y mejorar nuestros barrios. Todos esos derechos hay que aterrizarlos en nuestro barrios y comunidades”. Además, ha hablado de los mecanismos de consulta que han establecido, como los grupos de discusión, de su esfuerzo por adaptar el lenguaje para que sea comprensible para niños y niñas y también de la elaboración del II Plan de Infancia y Adolescencia de Toledo, en el que está trabajando su Grupo Motor de Infancia y Adolescencia.

 

  1. Derecho a servicios esenciales

Si algo ha puesto de manifiesto la emergencia es el peso de los servicios sociales como garante del bienestar de la ciudadanía. Lucía Losoviz ha dado algunas ideas que, de ser adoptadas en los municipios, garantizarían que ningún niño o niña quedara atrás en el proceso de recuperación; por ejemplo, medidas en el ámbito educativo, como brindar apoyo escolar, luchar contra la brecha digital, o potenciar las redes de escuelas infantiles. Pero los municipios también deben llevar a cabo otras acciones para reducir el impacto de la pandemia en todos los niños y niñas, como asegurar las becas comedor con dietas saludables, agilizar los trámites de solicitud de ayudas o asegurar el acceso a una vivienda digna para todos.

Raquel, de Azuqueca de Henares

Para encontrar un ejemplo de buenas prácticas a la hora de reforzar los servicios sociales durante la pandemia viajamos a Azuqueca de Henares (Guadalajara), donde se ha puesto en marcha un programa de apoyo escolar y refuerzo nutricional. “Creamos unos vales semanales, las familias tenían que recogerlos y canjearlos en el supermercado”, ha explicado Raquel, del Ayuntamiento. Además, ha añadido que se repartieron becas de material escolar y se duplicaron las ayudas desde la llegada de la pandemia. “La mayor dificultad que está encontrando Azuqueca es la conciliación familiar», ha dicho. Por eso crearon Azuconcilia verano, un programa de refuerzo escolar para niñas, niños y jóvenes entre los tres y los 17 años que fue gratuito durante los meses estivales.

 

  1. Derecho a vivir en entornos seguros y limpios

La COVID-19 nos ha dejado muchas lecciones en torno a la importancia de un diseño urbano que dé espacio a todos y todas, incluyendo a la infancia. Esa necesidad de repensar nuestras ciudades la hemos reflejado en nuestro cuaderno para una planificación urbana sostenible, donde ofrecemos algunas ideas de qué puede hacerse a nivel local: incluir caminos seguros a las escuelas, más espacios verdes y zonas de juego, garantizar los espacios públicos de proximidad y reforzar planes de mitigación contra el cambio climático y la contaminación atmosférica y auditiva.

 

  1. Derecho a ser niños y niñas, disfrutar del juego y el ocio.

Puri, de Alovera

Finalmente, el derecho al juego, recogido en la Convención sobre los Derechos del Niño, es crucial para la infancia y durante la pandemia, más que nunca, es necesario crear entornos protectores donde niños y niñas puedan ejercerlo. Algunas formas de crear esos entorno seguros son reforzar los espacios de ocio municipales y los centros deportivos, potenciar acciones y programas de parentalidad positiva y continuar con los programas socioeducativos para la infancia, como ludotecas o campamentos urbanos.

En el contexto de crisis sanitaria, las formas de disfrutar del ocio y del juego han cambiado y toca reinventarlas. Entre los ejemplos de municipios es interesante ver qué se está haciendo en Alovera (Guadalajara), donde las nuevas tecnologías han cobrado peso desde el inicio de la pandemia. Un momento clave fueron los meses de cuarentena durante el estado de alarma, en los que los chicos y chicas no quisieron renunciar al ocio y la red social Instagram se convirtió en la principal vía de comunicación, desde donde realizaron vídeos divulgativos. “Los jóvenes tenían preocupaciones propias, y se ha intentado utilizar este Instagram para generar  contenidos participativos, amenos, dinámicos y adaptados a su día a día», ha recordado Puri, del Ayuntamiento de Alovera. “No solamente se trataba de ser meros receptores sino de que se sintieran interpelados para fomentar esa participación a través de mensajes y actividades interactivas que nos proponían».

 

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