Ser niña durante la pandemia: aumentan los casos de matrimonios infantiles, embarazos, violencia y mutilación genital

Niñas

Amevi Wisdom en Unsplash

 

  • Entre las causas está el cierre de escuelas, un menor acceso a anticonceptivos o la interrupción de programas contra la mutilación genital femenina o el matrimonio infantil
  • Se calcula que habrá millones de casos más de violencia contra las niñas y adolescentes en los próximos años como consecuencia de esta crisis
  • El cierre de escuelas supone que muchas niñas no puedan encontrar apoyo frente a problemas como la violencia de género o la violencia sexual

 

Las emergencias suelen disparar las probabilidades de que niñas y mujeres sufran violencia de género y prácticas nocivas, y esta crisis sanitaria no es una excepción: la pandemia del COVID-19 ha golpeado de forma desproporcionada a niñas de todo el mundo, exponiéndolas a un mayor riesgo de ser obligadas a contraer matrimonio o de quedar embarazadas antes de cumplir los 18 años, así como a sufrir violencia o a ser sometidas a la mutilación genital femenina.

Entre las circunstancias derivadas de la pandemia que han disparado estos riesgos está la pérdida de ingresos familiares, el cierre temporal de escuelas, la mayor dificultad de acceso a anticonceptivos modernos o el hecho de que los programas para abolir la mutilación genital femenina o el matrimonio infantil se hayan visto afectados. Todo esto se traduce en previsiones funestas: se cree que habrá millones de casos más de violencia contra las niñas y adolescentes en los próximos años como consecuencia de esta crisis.

 

Escuelas cerradas para millones de estudiantes

 

La imposibilidad de dar clases presenciales para detener la propagación del virus han interrumpido los estudios de millones de niños y niñas. Debido a las cuarentenas impuestas en 194 países, se calcula que 10 millones de estudiantes pueden quedarse sin escolarizar en el mundo. Algo que tiene más consecuencias que la interrupción de la educación: muchas de estas niñas que han sido apartadas de las aulas corren el riesgo de no regresar nunca, ya que las familias recurren al matrimonio infantil o al trabajo infantil para aliviar sus cargas económicas. Se prevé que 10 millones más de niñas en edad de escuela secundaria dejarán de asistir a la escuela antes de que termine.

La organización Girls Not Brides analiza cómo afecta la interrupción de la educación a niñas y adolescentes de todo el mundo. Por un lado, advierten, muchas estudiantes no pueden acceder al aprendizaje online y a distancia: solo el 12% de los hogares en los países en desarrollo tienen acceso a internet en el hogar, y las mujeres tienen menos acceso a internet en el móvil que los varones. Este cierre de escuelas tendrá repercusiones a largo plazo en el futuro de las niñas, en particular las que viven en zonas rurales y más pobres, agravando el ciclo intergeneracional de pobreza.

Pero, por otro lado, al estar cerradas las escuelas es más difícil para las organizaciones que trabajan en la protección de las niñas en situación de vulnerabilidad acceder a ellas, especialmente en zonas rurales, lo que supone que no puedan encontrar apoyo ni acceder a los servicios necesarios frente a problemas como la violencia de género o la violencia sexual.

 

Matrimonio infantil

 

El matrimonio infantil es una práctica nociva que priva a los niños y especialmente a las niñas de su infancia y amenaza su vida y su salud, aumentando sus probabilidades de sufrir violencia doméstica y embarazo adolescente. En el transcurso de algunas emergencias anteriores, como la crisis del ébola, quedó demostrado que las niñas enfrentan un mayor riesgo de matrimonio y embarazo precoces, especialmente porque pierden el acceso a la escuela, las redes sociales y los servicios de salud reproductiva.

En zonas como África Occidental y Central, cuatro de cada 10 mujeres jóvenes estaban casadas o en unión antes de los 18 años, y el 15% antes de los 15. Los alentadores avances logrados en los últimos años contra el matrimonio forzado se han visto interrumpidos debido a la pandemia, que está poniéndolos en grave peligro.

En cuanto al embarazo adolescente, en torno a 47 millones de mujeres en países de ingresos bajos y medianos han visto reducido el acceso a anticonceptivos modernos desde que comenzó la pandemia, lo que hace prever un aumento adicional de siete millones de embarazos no deseados.

 

Violencia contra las mujeres y niñas

 

En el pasado mes de abril, desde ONU Mujeres se mostraban preocupados por el aumento de la violencia contra las mujeres durante el confinamiento en países de todo el mundo. Un informe de esta organización destaca que desde el brote de COVID-19 este tipo de violencia, particularmente la doméstica, se ha intensificado: debido a las cuarentenas impuestas para evitar que el virus se expanda, las mujeres con parejas violentas han quedado aisladas y separadas de la gente y los recursos que podrían ayudarlas.

Algunos datos que ofrece el informe muestran que el aumento de este tipo de violencia contra la mujer ha sido una tónica en países muy distintos: en Francia, las denuncias por violencia doméstica han aumentado en un 30% desde la cuarentena impuesta el 17 de marzo. En Chipre y Singapur, las líneas de ayuda han registrado un aumento de llamadas de un 30% y un 33% respectivamente. En Argentina, las llamadas de emergencia por violencia doméstica han aumentado en un 25% desde la cuarentena impuesta el 20 de marzo. Y se han dado más casos de violencia doméstica y solicitudes de refugios de emergencia en países como Canadá, Alemania, España, Reino Unido y los Estados Unidos. Se calcula que seis meses de encierros han podido generar 31 millones de casos adicionales de violencia de género.

Por otro lado, varias organizaciones, entre ellas UNICEF y la Organización Mundial de la Salud, advierten de que han aumentado los casos de mutilación genital femenina, una de las formas más extremas de violencia contra la mujer, como consecuencia de la pandemia. Médicos del Mundo teme un retroceso en la prevención contra dicha práctica y en la atención integral a las supervivientes debido al colapso de los servicios públicos y a la urgencia de atender también a otras necesidades básicas.

También se teme que la pandemia causará retrasos significativos en los programas para poner fin a la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil, lo que arroja previsiones funestas: se calcula que habrá dos millones más de casos de mutilación genital femenina durante la próxima década.

 

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