Preguntemos a las niñas qué ciudades necesitan

10/03/2021 | Ciudades inclusivas, Ciudades y niños, Igualdad de género, Planificación urbana

Niñas

Fotografía: Garrett Jackson / Unsplash

 

  • Las niñas y las mujeres utilizan los espacios públicos menos que los niños y los hombres, ya que se encuentran con barreras y vulnerabilidades específicas
  • El proyecto Her City parte de que los procesos participativos son clave para planificar una ciudad que funcione para todos y todas
  • “La verdadera experta en entender una calle en profundidad es una niña de 14 años que tiene que ir a comprar y cuyo entorno público la vuelve vulnerable”

 

La población mundial cada vez es más urbana: un porcentaje cada vez mayor vive en ciudades, proceso que va de la mano de importantes desafíos. Cuando las ciudades no están bien planificadas se originan brechas de desigualdad entre las diferentes zonas rurales o grupos de la sociedad. Y entre los más vulnerables se encuentran las mujeres, niñas y adolescentes de zonas socioeconómicas desfavorecidas.

“Las investigaciones muestran que las niñas y las mujeres no utilizan los espacios públicos en la misma medida que los niños y los hombres”, aporta Tove Ahlstrom, del think tank Global Utmaning. “A partir de los ocho años, el 80% de los espacios públicos están dominados por niños, mientras que las niñas expresan sentirse más inseguras y excluidas”.

En general, las mujeres más jóvenes se benefician menos del diseño y los espacios urbanos que los hombres y los niños: “Se enfrentan a barreras y vulnerabilidades específicas como la desigualdad de género, la violencia contra la mujer, la pobreza, el trabajo de cuidados no remunerado, la participación desigual en la toma de decisiones públicas y privadas, así como las barreras a la educación, empleo, vivienda y servicios básicos”.

¿Cómo darle la vuelta a esto? Involucrando en el diseño urbano a todas las personas, incluyendo a las niñas y adolescentes.

 

Una herramienta colaborativa para diseñar las ciudades

 

Ahlstrom ha ofrecido este contexto para presentar el proyecto Her City Toolbox, de ONU-Habitat y el grupo de expertos independiente Global Utmaning (Global Challenge) en un seminario web que se celebró el pasado Día Internacional de la Mujer.

Her City toolbox es una plataforma digital de código abierto que guía a los actores urbanos y a quienes toman las decisiones en el fortalecimiento de la participación de niñas y mujeres jóvenes en los procesos de planificación y diseño urbano. Parte de la idea de que los procesos participativos son clave para planificar una ciudad que funcione para todos, y que si se permite que los ciudadanos que rara vez son escuchados sean los expertos, nuestras ciudades y comunidades serán más inclusivas, equitativas y sostenibles. “Las investigaciones han demostrado que el desarrollo urbano participativo con niñas y mujeres jóvenes crea oportunidades para un desarrollo sostenible más inclusivo e igualitario”, explica Ahlstrom.

¿Cómo funciona? El propósito de Her City es poner métodos y herramientas a disposición de los actores urbanos y las ciudades de todo el mundo, y apoyar a las ciudades y municipios para que amplíen e incorporen la participación de las chicas como parte de sus estrategias a largo plazo para construir ciudades y sociedades sostenibles.

Lubna Shaheen, oficial de programas urbanos de ONU-Hábitat Jordania, explica cómo la usaron para su programa de erradicación de la violencia contra la mujer en Palestina. En este proyecto se encontraron con una gran falta de datos sobre violencia contra mujeres en espacios públicos. Por ello, utilizaron las experiencias de las chicas en los mismos para crear  una base de datos en ocho ciudades en la franja de Gaza sobre accesibilidad, seguridad e inclusión de las mujeres más jóvenes este tipo de espacios. Con esta información, valiosa para priorizar espacios que necesitaban mejoras,  ayudaron a los municipios a desarrollar una estrategia urbana: “Mostramos a los municipios cómo pueden diseñar espacios públicos que sean seguros, inclusivos y participativos, involucrando a la comunidad y a las mujeres y niñas a través de todo el proceso”, explica Shaheen.

 

Niñas y adolescentes transformadas en expertas

 

Pero, además, la caja de herramientas digital guía a los actores urbanos en la implementación de proyectos a través de una metodología paso a paso que facilita el diálogo continuo entre profesionales y ciudadanas.

Para Yasmeen Dinath, urbanista de la Agencia de Desarrollo de Johannesburgo, las profesionales en esto son las propias chicas: “La verdadera experta en entender una calle en profundidad y cómo es, huele y se estructura es una niña de 14 años que tiene que caminar 100 metros de noche, comprar una barra de pan y a cada paso que da el entorno público la vuelve vulnerable”. Opina que, a menos que estemos escuchando más a las chicas que al equipo profesional, “nos perderemos lo importante”.

Ella ha trabajado con la herramienta en Johannesburgo, ciudad con altas tasas de violencia de género, con un equipo exclusivamente femenino. “En cada paso, al usar la caja de herramientas, las niñas son asesoradas y capacitadas”. En un contexto en el que las voces de la mayoría son silenciadas, “este proceso invierte la relación de poder, ya sean las niñas u otros grupos vulnerables. Este tipo de procesos son la única forma real de profundizar el impacto social y espacial”.

“En mi experiencia anterior, los expertos no nos escuchan, tal vez porque tienen demasiado conocimiento y, a veces, el conocimiento puede ser desde la perspectiva incorrecta. Las chicas vemos las cosas desde la perspectiva de cómo nos relacionamos con la ciudad”, cuenta Moné Ukonu, una joven participante en el proyecto Urban Girls Movement en Botkyrka, Johannesburgo. Por eso cree que es importante que se oigan sus voces y se tengan en cuenta sus ideas. Cree que el proyecto fue un éxito: “Cuando participamos nos sentimos más seguras porque estamos cambiando nuestro entorno”, añade. “Todo lo que puedo hacer es animar a escuchar para que más niñas puedan experimentar lo que yo he vivido, que es ser escuchada”.

 

El COVID-19: la oportunidad para el cambio

 

La pandemia ha supuesto un punto de inflexión y nos ha hecho reflexionar sobre qué ciudades tenemos y hasta qué punto son saludables y seguras para todos y todas. En todo el mundo ha habido que repensar el diseño urbano para permitir la distancia de seguridad, se ha confirmado la necesidad de más espacios públicos de proximidad y ha habido que adaptar los entornos escolares para garantizar la seguridad de los alumnos y alumnas. Volver a salir a los lugares públicos en una época de pandemia también ha sido todo un desafío.

«Sabemos que muchas de las ciudades existentes necesitan un gran cambio para ser más sostenibles, abordar el cambio climático, etc. Así que esta es una gran oportunidad«, ha dicho Laura Petrella, Jefa de la Sección de Planificación, Finanzas y Economía de ONU-Hábitat. «La pandemia reafirma no solo que las ciudades necesitan muchos cambios, sino también que estos son posibles. Hemos visto que el rediseño de calles, por ejemplo, o el concepto de ‘ciudad a 15 minutos‘ se han vuelto bastante populares y se están implementando. También los ciudadanos están teletrabajando. Vemos que esto no solo es deseable sino también factible».

Petrella añade que estos cambios benefician especialmente a las mujeres más jóvenes. «Existe la posibilidad de que se escuche a las niñas y mujeres en este proceso y se tengan en cuenta sus necesidades», dice. Porque, al igual que las ciudades que son seguras para la infancia lo son para todos, un diseño urbano que respeta las necesidades de las niñas respeta las del resto de personas.

 

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