“Está siendo un reto”: Los consejos de participación cuentan cómo se organizan durante el confinamiento

  • Chicos y chicas de grupos de participación actualmente activos se reúnen en un encuentro online para intercambiar ideas y recomendaciones para otros consejos
  • Malena, de Mislata; Arnau, de Molleussa; Yaiza, de Fuenlabrada y Marina, de Tenerife hablan sobre cómo organizar los encuentros telemáticos, lograr que todo el mundo participe o resolver el problema de la brecha digital
  • “Ha sido un reto hacer todo esto vía online, pero como somos jóvenes, la generación de las nuevas tecnologías, se ha hecho bastante bien”
  • “Sobre todo ahora en confinamiento debería haber más participación, para que los grupos no decaigan, para que nuestro trabajo no se pierda”

 

No pueden reunirse y verse en persona, pero los chicos y chicas de los consejos de participación de infancia y adolescencia están dispuestos a esquivar todos los obstáculos que está suponiendo esta cuarentena debido a la crisis sanitaria. Seguir reuniéndose desde sus casas supone para ellos un reto, una búsqueda de nuevas estrategias y un continuo aprendizaje. El 28 de abril, chicos y chicas de cuatro grupos actualmente activos pusieron en común dicho aprendizaje en un encuentro online en el que hablaron de cómo se están reuniendo, qué estrategias usan para facilitar la participación, qué iniciativas están llevando a cabo desde sus casas y a qué problemas se están enfrentando.

 

 

Algunos consejos han optado por mantener su frecuencia de reuniones previa a la crisis, como el de Mislata; otros reconocen que su comunicación se ha reforzado, como ha sucedido en Mollerussa, donde se ha pasado de hacer un encuentro al mes a dos por semana. Las salas de reuniones las han reemplazado las redes sociales y las plataformas de videollamada. Algunas, como Zoom en su versión gratuita, solo permiten cuarenta minutos de reunión, lo que hace que se aproveche el tiempo al máximo: “Pasamos unos días antes una lista de los temas que nos interesa tratar”, explica Malena, de 12 años y miembro del consejo de Mislata. El nuevo sistema también obliga a medir el “aforo” o a dividir los encuentros por grupos para facilitar la comunicación. Los consejos de Tenerife y en Fuenlabrada, por ejemplo, se reúnen telemáticamente en dos grupos: los mayores por un lado y los pequeños por otro.

 

Iniciativas y organización durante el confinamiento

 

De estas reuniones han surgido numerosas iniciativas, por ejemplo en Mislata: entre ellas, un veo-veo con los vecinos, el diseño de pancartas o el rap desde los balcones que formó parte de la campaña 12 Meses de Mediaset. El grupo de WhatsApp es el canal perfecto para compartir las nuevas ideas. “Cualquier cosa que se nos ocurra la vamos tratando, ahí surgen un montón de propuestas”, dice Malena.

Desde el consejo de Tenerife, por su parte, están aprovechando estos días para seguir planificando, junto con consejos de otras comunidades, la V Cumbre Juvenil Antirrumores, un proyecto que empezaron antes del confinamiento y que se han negado a abandonar. Mientras, los más pequeños se reúnen por WhatsApp para llevar a cabo iniciativas como un videoclip o un decálogo de buenas relaciones de la infancia durante la cuarentena: “Es para que los niños alcen su voz y digan cómo quieren que los mayores les traten durante el confinamiento”, explica Marina, de 14 años y miembro del consejo, señalando que ya hay decálogos escritos por adultos pero faltaba la opinión de la infancia.

En Fuenlabrada (Madrid), entre las iniciativas que han llevado a cabo desde su encierro hogareño están una gymkana virtual, vídeos y cartas para el personal sanitario o la renovación de su logo. “Somos un grupo bastante motivado”, cuenta Yaiza, de 14 años. “Nos gusta lo que hacemos, es verdad que según lo que propone cada uno se va dividiendo las ideas porque es más fácil organizarse. Nos organizamos muy bien porque si dos personas se dedican a un proyecto, ellas dos tratan del proyecto fuera de las reuniones”. Las monitoras también tienen un papel importante: ayudan con las nuevas propuestas, a asignar tareas o a marcar fechas.

En Mollerussa tampoco se han quedado de bazos cruzados estos días: han creado vídeos y mensajes para redes sociales para sensibilizar a la población sobre la importancia de quedarse en casa, incluidos vídeos en varios idiomas explicando los programas del Ayuntamiento para combatir la desinformación entre el colectivo inmigrante, así como colaboraciones con el canal de YouTube Clip Club TV. Arnau, de 18 años, explica que, para organizarse mejor, las educadoras y un grupo motor (presidente, vicepresidentes, secretara y él mismo) han gestionado los contenidos de las actas, la organización de las reuniones telemáticas, la orden del día, los puntos a tratar, etc., para después transmitirlo al grupo y conocer su opinión.

Sin embargo, no todo es trabajar: tener que reunirse de forma telemática no supone perder los momentos para charlar, expresar cómo se encuentran y compartir momentos lúdicos. Hay que tener en cuenta que las actuales circunstancias pueden generar estrés y ansiedad en los niños, niñas y jóvenes. “Al cambiar de entorno nos cuesta más concentrarnos en lo que tenemos que hacer, no sabemos cómo está cada niño en su casa”, reflexiona Yaiza. “Nosotros en las reuniones presenciales dedicamos media hora a hacer juegos o simplemente a contar cómo estamos. Ahora en las virtuales también es importante dedicarnos un rato a nosotros y a partir de ahí trabajar”. Por eso mismo, todas las asambleas de su consejo arrancan con una ronda en la que cada uno cuenta cómo está llevando el confinamiento: “Así empezamos la sesión más animados y motivados”, dice. Y las cierran también con un “mensaje positivo y nos mandamos besos y abrazos virtuales y nos hacemos una foto virtual. Así sentimos el cariño y ni nos echamos tanto de menos”.

“En estos momentos de confinamiento estamos todos conectados a diario por WhatsApp y hemos creado un espacio para poder expresar cómo nos sentimos y vivimos el día a día”, dice Arnau. “También tenemos un espacio donde se pone en contacto nuestra educadora con cada uno y le puede decir cómo lo está viviendo en casa, cuáles son sus problemas, cómo va a nivel de deberes, etc.”.

 

Los desafíos del nuevo modelo virtual

 

Lógicamente, el drástico cambio de sistema de reunión plantea problemas que hay que solucionar: desde compaginar estudios a la imposibilidad de comunicar las actividades de sus consejos al resto de la comunidad de la manera tradicional. “No hemos podido hacer llegar todo nuestro trabajo a todo el municipio: hay actividades que han sido canceladas o aplazadas”, lamenta Yaiza. Por eso, las propuestas que sí han podido llevar a cabo las están dando a conocer en redes sociales. Arnau se muestra positivo: “Para nosotros ha sido un reto hacer todo esto vía online, pero como somos jóvenes, la generación de las nuevas tecnologías, yo creo que se ha hecho bastante bien. Hemos tenido pocos retos serios por suerte”.

Sin embargo, señala que, aunque en su consejo no hay ningún miembro al que le afecte, sí le parece preocupante la brecha digital, un problema que ha salido a la luz durante estos días de aislamiento. Para Marina, “las principales dificultades que nos hemos encontrado han sido sobre todo a la hora de conectarse a videollamada, no todo el mundo puede, no todos tiene red, se dan fallos técnicos, se va la conexión…” “Somos conscientes que no todos los compañeros tenemos la misma facilidad para conectarnos, o que no todos tenemos la misma calidad de imagen y sonido”, observa Yaiza. ¿Cómo garantizar que estos chicos y chicas sigan participando? Los consejos lo están resolviendo mediante llamadas o mensajes directos, tomando nota de las actas para luego pasárselas, etc. “Nos preocupaban niños más pequeños que no disponen de teléfono, pero hemos contactado con sus padres y están presentes, ellos le hacen llegar la información”, señala Marina. “Es verdad que hay veces que mucha gente no se puede conectar pero para eso hacemos actas o resúmenes de las reuniones, notas de voz que expliquen qué hemos hecho en cada reunión para que las personas que no han podido asistir no se queden colgadas”. El objetivo: que nadie se quede atrás.

 

Recomendaciones para mejorar la participación

 

Esta situación y sus dificultades están siendo un auténtico campo de aprendizaje para los chicos y chicas, que adquieren estrategias y técnicas para facilitar la participación a distancia. Desde hacer votaciones a través de WhatsApp hasta preparar los temas de los que hablar antes de iniciar la reunión o reunirse en grupos reducidos para facilitar la comunicación. “Para nosotros esto es nuevo igual que para todos, pero nuestras reuniones del grupo motor de la cumbre son como mucho 15 personas”, dice Marina, y Yaiza coincide: “Nos hemos dado cuenta de que en grupos más pequeños es más fácil trabajar, aunque es buena idea que vayan cambiando para que todos nos veamos las caras”.

Otro reto es lograr que todo el mundo exprese su opinión en un espacio complicado como son las plataformas digitales. Marina explica que siempre hay personas tímidas, y conseguir que participen es un desafío. En las reuniones presenciales suelen ponerse en círculo y levantar la mano cuando quieren hacer alguna propuesta; ahora hay que buscar otros métodos. A veces ayudan los dinamizadores: “Tenemos todos los micrófonos silenciados menos los de los monitores. Ellos nos van diciendo y vamos hablando para organizarnos mejor”, explica Malena. “Sí que existen estos grupos que están más callados, otros que hablan más… La educadora lo que hace es preguntar uno a uno, ¿tú qué piensas?”, dice Arnau. “Somos un grupo bastante participativo, todos damos nuestra opinión, pero sí que hay gente más callada o vergonzosa. Nuestras monitoras van preguntando uno a uno, cómo estamos, qué opinamos, intentan que hablemos todos para que participemos todos”, cuenta Yaiza.

Y algo importante, coinciden, es la implicación de todos los chicos y chicas. De hecho, algunos dinamizadores de espacios de participación han observado que este nuevo paradigma requiere un mayor esfuerzo pero también “hay más compromiso por parte de los niños y niñas, mayor asistencia, un mayor feedback”. “En nuestro caso creemos que es muy importante la motivación del grupo”, dice Marina. “Si hay personas motivadas para hacer cosas animan a los demás para seguir participando, proponen reuniones… Sobre todo ahora en confinamiento debería haber más participación, para que los grupos no decaigan, para que nuestro trabajo no se pierda”, concluye.