Accidentes de tráfico e infancia, un precio demasiado alto

Fotografía del informe The Impact of Road Traffic Accidents with Child Victims

Fotografía del informe The Impact of Road Traffic Accidents with Child Victims

  • Un informe pone cifra al coste de la siniestralidad vial cuyas víctimas son niños y niñas
  • Si no se actúa para reducir los accidentes se producirán 12 millones de muertes en la próxima década
  • Los niños y niñas de hasta 17 años son un grupo particularmente vulnerable en carretera
  • España ha logrado reducir la mortalidad en carreteras gracias a iniciativas políticas de educación vial y regulación

Los accidentes de tráfico que resultan en muerte o lesiones, principalmente cuando la víctima es un niño o niña, no solo tienen un inmenso coste humano: tienen, además, un profundo impacto socioeconómico. La infancia es el grupo más vulnerable en el drama de la siniestralidad vial, un problema que cuenta con solución y frente al que deben adoptarse medidas. De hecho, si no se actúa para reducir las cifras actuales de accidentes en carretera, se calcula que se producirán 12 millones de muertes y resultarán heridas 120 millones de personas durante la próxima década en las carreteras del mundo, es decir, el equivalente a la población de París, Roma, Madrid y Puerto Rico combinada. 

Son algunas de las conclusiones del informe El impacto de los accidentes de tráfico con víctimas infantiles (The Impact of Road Traffic Accidents with Child Victims), en el que los investigadores de la London School of Economics (LSE) y el grupo de gestión de autopistas Abertis analizan el impacto que los accidentes de tráfico con víctimas infantiles tienen en la sociedad y la economía. Esta investigación pone cifra al coste de estos siniestros viales que afectan a niños: 21.8 mil millones de dólares en los ocho países evaluados (Argentina, Brasil, Chile, España, Francia, India, Italia y Puerto Rico). Sin embargo, como es obvio, el impacto total es más amplio, profundo y no completamente cuantificable. 

“Con este informe, queremos destacar el profundo coste médico, de producción y humano que estos incidentes tienen para las naciones, y contribuir a encontrar las mejores formas de reducir la incidencia y el impacto de los accidentes de tráfico en los niños”, explica en la publicación José Aljaro, Director Ejecutivo de Abertis. 

 

La infancia, especialmente vulnerable en carretera

 

“Los niños de hasta 17 años son un grupo particularmente vulnerable”, apunta Alexander Grous, autor del informe. A nivel mundial, los accidentes de tráfico son la principal causa de muerte en niños de 10 a 19 años, según la Organización Mundial de la Salud, mientras que otro estudio señalaba que un 70% de los fallecidos en las carreteras europeas son peatones, ciclistas y motoristas. Está demostrado que el impacto social y económico es mayor cuando las lesiones ocurren a una edad más temprana, ya que se acumula durante un mayor número de años, y también es más alto para las familias de países de ingresos bajos a medios. 

“En los países más pobres, las lesiones y discapacidades graves de los niños a causa de accidentes de tránsito a menudo ‘empujan’ a las familias a la pobreza o empeoran su posición, ya que las familias a menudo se ven obligadas a usar ahorros, vender posesiones o perder el empleo para cuidar a un niño afectado, en muchos casos permanentemente”, analiza Grous. “Los resultados confirman que los efectos de las muertes, lesiones graves y discapacidades ‘se extienden’ en toda la comunidad y más allá, generando un mayor coste en comparación con los adultos debido a la corta edad en que las víctimas se ven afectadas”.

 

Medidas para evitar los accidentes

 

A pesar de que las tasas de accidentes de tráfico se redujeron durante varios años en muchos países, es necesario seguir tomando medidas para reducirlos. Grous ofrece tres soluciones. En primer lugar, mejorar la infraestructura vial para que garantice un entorno de conducción segura, prestando atención a los elementos y al estado de la carretera. En segundo lugar, por medio de la regulación, lo cual incluye sanciones para prácticas como el consumo de alcohol o el uso del móvil. Finalmente, mediante educación dirigida tanto a los niños como a la comunidad en general. 

Aljaro confía en que la investigación “motive a los gobiernos, a sus responsables políticos y decisores, a actuar y actuar con rapidez. Se necesita una mayor inversión en campañas educativas e infraestructura para garantizar que las muertes y lesiones por accidentes de tráfico infantiles no sigan aumentando a su ritmo alarmante actual”.

 

España: medidas exitosas para reducir los accidentes mortales

 

España tiene una tasa de mortalidad por accidentes de tráfico de 3,6 por 100.000 habitantes: una de las más bajas entre los ocho países evaluados en el informe. La mortalidad infantil supone un 3,37% de las muertes. España fue el país de la Unión Europea con una mayor reducción de muertes por accidentes de tráfico entre 2001 y 2015, disminuyendo sus muertes en un 71%. Todo ello a pesar de que las redes de carreteras aumentaron en más del 80% y el número de vehículos en circulación casi se duplicó entre 1990 y 2011, según el informe. 

¿El motivo de la reducción de siniestros viales en España? Entre otras cosas, la adopción, entre los años 1990 y 2015, de iniciativas políticas que incluyeron la educación vial, la introducción de puntos de penalización para el conductor, las reducciones de velocidad, la concienciación sobre el uso del cinturón de seguridad, etc. El informe señala sin embargo que el progreso de reducción de accidentes mortales es más lento en las carreteras de las zonas rurales, donde ocurren alrededor de un tercio de las muertes. 

Dentro de la iniciativa Ciudades Amigas de la Infancia se han llevado a cabo algunas buenas prácticas a la hora de mejorar la seguridad vial; entre ellas, la campaña de sensibilización de Vícar, la del municipio coruñés de Teo llevada a cabo por su Consello Local de Infancia e Adolescencia, las patrullas infantiles en institutos o el proyecto de la Escuela Infantil de Seguridad Vial del Ayuntamiento de Cabra (Córdoba), que recibió el premio Ponle Freno Junior.

 

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