Presupuestos gestionados por la infancia: otra forma de participación

 

La participación infantil es dar voz a la infancia, de tal manera que ésta tome parte activa en la mejora de su municipio, y eso incluye los presupuestos participativos. Por ello, el Ayuntamiento de Puerto del Rosario, en Canarias, ha destinado 23.000 euros para que los gestionen los y las representantes del Foro Infantil y Juvenil del proyecto Ciudades Amigas de la Infancia, con una finalidad: que estos niños y niñas comprendieran en qué consiste, qué implica y cómo se gestiona una partida de la institución municipal, así como las necesidades y realidades de su localidad.

En la comisión del 15 de noviembre de 2018, los integrantes del proyecto Ciudades Amigas de la Infancia de Puerto del Rosario decidieron que participar implica poder gestionar parte de dinero público para mejorar las necesidades y demandas de la población infantil y juvenil del municipio. A partir de entonces, en mayo y junio de 2019, el grupo de infancia realizó varias asambleas con personal educativo y AMPAS de los diferentes centros educativos de Primaria, Secundaria y Escuelas Rurales del municipio.

El objetivo de estas reuniones ha sido que niños, niñas y adolescentes conocieran más en detalle el proyecto, las necesidades y demandas de cada centro, pero también que ofrecieran herramientas y mecanismos para que los equipos directivos, madres y padres mejoraran la participación en sus diferentes contextos.

Una actividad iniciada, desarrollada y evaluada por la infancia

A raíz de estos encuentros se ha elaborado un documento que plasma la reflexión grupal de los diferentes actores sobre la forma de generar procesos participativos, qué es lo que falla para que no se produzcan dichos procesos y qué refuerzos o aspectos positivos tienen. Entre las observaciones, se dictaminó que la primera necesidad debía ser las mejoras o enriquecimientos de los 17 centros educativos (centros de primaria, secundaria y escuelas rurales) existentes en el municipio.

“Es a partir del trabajo rutinario en las aulas, de las sesiones de tutorías, etc., donde se va creando la cultura participativa”, explican en el documento. Mientras que el alumnado tiene reconocido su derecho a intervenir en la elaboración y toma de decisiones, y en la mayor parte de los centros educativos se realizan acciones y procesos de participación, es cierto que “en muchos casos son meramente consultivos o se tratan de cuestiones superficiales”, añade el texto.

El documento incluye también una propuesta metodológica en la que se explica cómo y de qué manera se puede desarrollar una actividad en el aula totalmente participativa iniciada, desarrollada y evaluada por la infancia.

Identificando las necesidades de cada centro

Mediante un proceso asambleario, el grupo de niños y niñas realizó una identificación de las necesidades básicas de cada centro: entre ellas, zonas de sombra, bancos, equipamiento deportivo, informático, necesidades de accesibilidad, contratación de personal dinamizador de actividades extra-escolares, etc.

“Al principio los niños y las niñas desconocían que era una partida presupuestaria, de dónde provenían, y por ello vimos la necesidad de inculcar los valores de responsabilidad, equidad, igualdad y a favor de la infancia y adolescencia en estos presupuestos”, explican desde el Ayuntamiento.

Esto lo consiguieron gracias a dinámicas como el “CAI-POLY“, un juego que simulaba al Monopoli adaptado al proyecto Ciudad Amigas de la Infancia, en el que niños y niñas eran los alcaldes y alcaldesas de un municipio que debía mejorar el bienestar y los intereses de la infancia gracias a la compra de diferentes recursos (casa de la juventud, parques, zonas verdes, dinamizadores de ocio, centros educativos…).

“Así pudieron comprender de manera lúdica qué y cómo debían hacer una óptima gestión de su presupuesto”, explican los organizadores.

El municipio de Puerto del Rosario lleva realizando un trabajo dedicado a la participación infantil y juvenil desde el año 2014. Desde entonces ha mejorado un panorama que se caracterizaba por una escasez de colectivos u órganos dedicados a la participación infantil tanto a nivel local como insular, llevando a cabo proyectos como la creación del I Plan Municipal de Infancia y Adolescencia.