Presupuestos participativos de infancia: una escuela de ciudadanía

08/07/2022 | Buenas prácticas, Comunidades Autónomas, Desarrollo de capacidades, Informes, Participación Infantil, Política Local, Previas

presupuestos participativos infancia

 

  • ¿Cómo implantar en tu municipio presupuestos participativos para niños y niñas exitosos y mantenidos en el tiempo? Nuestro nuevo cuaderno de capacidades ofrece pautas y buenas prácticas
  • Accede al cuaderno aquí

 

En Suquillo, municipio peruano, el ayuntamiento decidió destinar una partida económica para que la gestionaran los chicos y chicas. “Al principio, a los adultos les daba miedo qué iban a hacer los jóvenes con un presupuesto”, cuenta el alcalde. “Hoy tenemos parques inclusivos y espacios públicos incluyentes donde ellos se expresan con libertad”.

Es un ejemplo de lo que sucede cuando se permite a los niños y niñas participar en el gasto público del lugar en el que viven.

 

El presupuesto participativo infantil es una herramienta que sirve para involucrar a los niños, niñas y adolescentes en la priorización y definición del gasto público sobre aspectos de su interés.

Se trata, por tanto, de una experiencia que fomenta la participación infantil y adolescente y, además, tiene un elemento educador democrático importante para niños y niñas.

 

“Aprendemos a ser sujetos políticos desde pequeñitos, desde nuestra primera infancia en la familia, la escuela, socializando”, dice José Beltrán, profesor de la Universidad de Valencia. Los presupuestos participativos a nivel local, añade, atienden “a la lógica de los derechos humanos y a las dimensiones que articulan los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

 

Experiencias difíciles de consolidar

 

 

Beltrán ha hecho esas declaraciones durante la presentación, el pasado 5 de julio, del nuevo cuaderno de capacidades de UNICEF España. Dirigido a técnicos y profesionales de participación infantil, este cuaderno ofrece unas directrices para implementar presupuestos participativos exitosos y plenos, con el más alto grado de participación y compromiso. Además, se han contemplado los resultados de 41 entidades locales que han contribuido al informe a través de sus experiencias.

 

 

Presupuestos participativos con niños, niñas y adolescentes

 

Los autores del informe destacan la previa escasez de estudios sobre presupuestos participativos: “Hay más [información] a nivel internacional. Las experiencias españolas son insuficientes y las que se pueden encontrar ya tienen unos años”, explica María Ángeles Avellán López, profesora en la Universidad de Valencia.

De ahí la importancia de este informe, cuyo propósito es orientar a los municipios que deseen implementar experiencias participativas, pero también “ser un instrumento de reflexión y mejora continua, reconocer la necesidad de colaborar con los centros educativos para lograr el necesario enfoque de  escuela de ciudadanía”, dice Avellán. “Es la forma de ejercer la democracia, de que los niños y niñas valoren la importancia que tiene la participación institucionalizada y puedan valorar nuestras instituciones”.

 

¿Cómo se elaboró este cuaderno?

Desde UNICEF España hicimos llegar a las instituciones públicas locales un cuestionario con 17 preguntas abiertas entre los meses de julio y septiembre de 2021, y participaron 41 municipios.

 

Algunas de las conclusiones de esta encuesta las expone Gonzalo Pardo Beneyto, profesor de la IMEP. Entre ellas, que la mayoría de municipios participantes han puesto en marcha una o dos ediciones de presupuestos participativos de infancia. Otra conclusión es que muchos de estos municipios tienen un tamaño medio o pequeño: son “el municipio ideal, ya que se pueden generar grupos manejables con técnicos y educadores”. Finalmente, los datos demuestran que son experiencias de corta vida, difíciles de consolidar.

Por ese motivo el cuaderno explica las fases para implementar unos presupuestos y ofrece una serie de buenas prácticas para lograr que dichas experiencias se mantengan en el tiempo. Por último, incluye ejemplos de municipios que ya las están poniendo en marcha con éxito.

 

3 ejemplos de presupuestos particiativos

 

Conil de la Frontera (Cádiz)

Conil de la Frontera es un pueblo turístico, parte de la red de Ciudades Amigas de la Infancia y que cuenta con un Consejo de Infancia. “Hemos realizado asambleas participativas, propuestas en el pleno… pero nunca había una cuantía económica”, cuenta Gaspar Rodríguez, Técnico de Infancia y Juventud del Ayuntamiento.

Eso cambió en 2014 a raíz de un Plan Estratégico que incluyó un presupuesto participativo dirigido a la ciudadanía. “Se creó un grupo motor de adultos, pero con la experiencia en Cuidades Amigas de la Infancia decidimos que hubiese una separación y se creó un grupo juvenil. Algunos de esos niños y niñas habían sido consejeros de infancia”, cuenta Rodríguez.

Así, los ciudadanos pudieron hacer propuestas sobre temas como medioambiente o urbanismo. “Hemos tenido más de 300 propuestas”, dice. Esas propuestas se agrupan y priorizan, y finalmente hay un proceso de votaciones. En el caso del grupo de chicos y chicas, son acompañados durante todas las fases en lo que él define como un «proceso de aprendizaje democrático».

“Desde mi experiencia, es complicado pasar la barrera de darle un valor al menor sin mirarlo desde un prisma de que es menor”, observa Rodríguez. “Tendemos a valorarlo como algo simpático. Sin embargo, realizar los presupuestos participativos y acompañarlos durante todo el proceso permite que se rompa esa barrera y el menor vea realizada su propuesta”.

 

Vitoria-Gasteiz

En el municipio vasco llevan a cabo la iniciativa Vitoria-Gasteiz Hobetuz («mejorando Vitoria-Gasteiz»), un proceso participativo por el cual “la ciudadanía puede decidir de forma directa en qué se gasta parte de los recursos municipales”, explica Yanira San Vicente Martinez, psicóloga del servicio de Infancia y Familia y responsable de Programa de Participación infantil y adolescente.

De ese modo, los ciudadanos pueden hacer diferentes propuestas que se trasladan al personal técnico municipal para valorarlas y asignarles un presupuesto. Después, se presentan públicamente y hay una fase de votación, en la que puede participar cualquier ciudadano.

La iniciativa lleva tres ediciones. En las dos anteriores, “los niños, niñas y adolescentes de la ciudad podían presentar propuestas, pero en la fase de votación solo pueden votar los mayores de 16 años”, explica San Vicente. Eso hacía que vieran limitada su participación. En la última edición se ha creado Vitoria-Gasteiz Hobetuz Txiki, en la que se reconoce a la infancia. En esta tercera versión se han reservado 100.000 euros del presupuesto del año 2022 y un monto similar del año 2023, y han participado 197 personas (102 niñas y 95 niños y niñas).

Algunas de las propuestas de los chicos y chicas llevadas a cabo incluyen campañas de sensibilización contra el racismo o de empoderamiento feminista, planes de fomento del uso de las bicicletas o un espacio lúdico para jóvenes.

 

Palafrugell (Gerona)

En el caso de Palafrugell, el presupuesto participativo se llevó a cabo para la infancia antes que para el resto de la población. Este municipio costero contaba con un Consejo de Infancia antes de convertirse en Ciudad Amiga de la Infancia. “El Consell dels Infants se ha convertido en un órgano de escucha. Si hay alguna encuesta que se quiere realizar en la población, pasa primero por el consejo”, asevera Nuria Aupí, del área de Educación del Ayuntamiento.

De este modo, varios niños y niñas de los cursos 5º y 6º, elegidos por sus compañeros de aula, son quienes se encargan del presupuesto municipal y deciden a qué se va a destinar. La decisión final la toman en debate.

Algo en lo que Aupí coincide con los otros dos municipios es que el primer paso para llevar a cabo este tipo de iniciativas radica en contar con apoyo político, tanto del equipo de gobierno como de la oposición y de otros actores municipales.

Algunos ejemplos de propuestas que se han llevado a cabo por iniciativa de los niños y niñas en Palafrugell son la instalación de semáforos sonoros para personas invidentes y de aspersores para que los animales no pasaran calor. También, talleres de tecnología de octubre a diciembre, época en la que hay menos actividades, o columpios adaptados y accesibles para todos los niños y niñas. “El Ayuntamiento tomó conciencia de que los parques no estaban adaptados para todos”, recuerda Aupí.

 

 

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