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Participantes de la Mesa Redonda de Niños, Niñas y Jóvenes del Foro Urbano Mundial

 

  • El Foro Urbano Mundial de las Naciones Unidas aborda las estrategias para involucrar a los jóvenes en la creación de ciudades inclusivas, pacíficas y respetuosas con el planeta

 

Las ciudades se han vuelto más jóvenes: se estima que el 60% de la población urbana muncial tendrá menos de 18 años para 2030. Los niños, niñas y adolescentes son, además, un elemento clave para cumplir la Agenda 2030 y para abordar las diferentes crisis que atañen a las ciudades, como el cambio climático, la inequidad o el aumento de la violencia.

El Foro Urbano Mundial (World Urban Forum), encuentro bianual de Naciones Unidas celebrado este año en Polonia del 26 al 30 de junio, ha tenido un espacio para ellos, niños, niñas y adolescentes, los “motores del cambio y la acción” como los ha definido la Directora de ONU-Habitat Maimunah Mohd Sharif.

En el Foro se ha celebrado una Asamblea de Niños, Niñas y Jóvenes que culminó con la adopción de una Declaración de la Juventud sobre Urbanización Sostenible. Además, la Mesa Redonda de Niños y Jóvenes, el día 29 de junio, sirvió de espacio para conocer qué estrategias permiten involucrar a los chicos y chicas en la creación de ciudades inclusivas, pacíficas y respetuosas con el planeta.

 

«El problema es qué pasará si no nos escuchan»

 

“Creo que, en la comunidad y la sociedad, los jóvenes están teniendo un papel más importante en los últimos años”, opina Katarzyna Smetek. Esta joven activista por el medioambiente destaca la presencia de niños, niñas y adolescentes en las cumbres del clima y las huelgas climáticas, así como la creación de consejos climáticos, como el que ella misma preside, el Consejo Climático Juvenil polaco.

“Nos dimos cuenta de que los políticos tenían que escucharnos”, dice. “Los jóvenes somos cruciales, el problema es qué pasará si no se nos escucha”. Cree que, a la hora de combatir el cambio climático, necesitan el compromiso de los gobiernos locales: “Debemos recordárselo a los políticos”.

En los últimos años los chicos y chicas también han tomado el liderazgo en la promoción de la paz y la seguridad internacionales y de sus comunidades. En el encuentro se habló de la iniciativa Ciudades Jóvenes 2030, de ONU-Habitat, que busca fortalecer la capacidad de los líderes jóvenes en el cumplimiento de los ODS en sus comunidades, y que tiene como objetivo promover la participación significativa de los chicos y chicas en la urbanización sostenible.

 

La iniciativa Ciudades Jóvenes 2030 de ONU-Habitat busca fortalecer la capacidad de los líderes jóvenes en el cumplimiento de los ODS y en la urbanización sostenible en sus comunidades

 

Algunos de estos jóvenes activistas estuvieron presentes, como Carolyne Mbithe, coordinadora del programa de desarrollo juvenil de Mathare Roots, una organización en terreno ubicada en el segundo asentamiento informal más grande de Nairobi, Kenia. También Vitalii Zvizhynskyi, del Consejo Joven de Odessa (Ucrania), y Leah Namugerwa, de Fridays for Future Uganda y creadora del inspirador proyecto Birthday Trees Project.

 

Espacios seguros: el ejemplo de Suquillo

 

“Los jóvenes son mucho más visionarios e innovadores. Son los líderes de hoy, pero no se les da el espacio para liderar”, opina Morten Lynge, de la ONG Plan International. La prioridad, según él, es garantizar que estos chicos y chicas tengan su propio espacio seguro.

Theodora Siatubotu, de Zambia, está de acuerdo. “Hay una falta de espacios seguros para que los chicos y chicas hablen de sus problemas, de temas como la sexualidad, y obtener la ayuda que necesitan”, dice. “Muchos no pueden hablar con nadie”.

Para conocer un ejemplo de espacios y recursos concedidos a la infancia y adolescencia viajamos a Suquillo, municipio de Lima (Perú). “Los jóvenes y los niños le ponen pasión a todo y esto nos inspira”, explica su alcalde, Giancarlo Guido Casassa Sánchez. “Desde el gobierno entendimos que para hablar de temas de jóvenes o niños teníamos que hablar con ellos”.

Por ello formaron un Consejo Juvenil, que participa en el diseño urbano del municipio. “Al planificar la ciudad le preguntábamos a los jóvenes y niños cómo veían su ciudad de aquí a algunos años. Nos dieron muchas ideas. Decidimos que no se quedara en ideas sino llevarlo a la acción, darles un presupuesto municipal. Es poco, pero era un recurso para ellos”.

 

Al principio a los adultos les daba miedo qué iban a hacer los adolescentes con un presupuesto municipal. «Hoy tenemos parques incluyentes y espacios democráticos»

 

Al principio, cuenta, a los adultos les daba miedo qué iban a hacer los adolescentes con este presupuesto. “Hoy tenemos parques incluyentes, que no son parques destinados solo a la decoración sino el espacio más democrático donde pueden expresarse. Espacios públicos incluyentes donde se expresan con libertad”.

Además del presupuesto, crearon un espacio público para ellos: la Casa de la Juventud. Los chicos la gestionan de forma democrática, y un ejemplo se vio durante la pandemia: “Muchos jóvenes de mi distrito en condición de pobreza no tenían acceso a computadoras o internet”, dice Casassa. “En esta casa tenían acceso a todo ello, para que no perdieran las clases y pudieran comunicarse”.

 

Empoderar a los jóvenes

 

Nyombi Morris ha visto de primera mano los efectos del cambio climático, como las inundaciones, en su comunidad en Uganda. Ahora, este joven activista dirige la organización ecologista Earth Volunteers y coordina Fridays for Future en el país africano. Una de sus prioridades: darle la información a sus pares sobre el cambio climático y capacitarlos para que pasen a la acción.

“Sin no empoderamos a los jóvenes, aunque los sentéis en una mesa no están representados”, opina. “El conocimiento es clave. Cuando me di cuenta de esto, me senté con mis amigos y les dije: debemos hacer algo. Tenemos que comenzar a educar a los jóvenes sobre el cambio climático y lo que pueden hacer”. Así lo hace desde sus organizaciones y en coalición con otras que les apoyan. Reparten información, dan talleres en las escuelas y piensan en las acciones desde un enfoque local.

 

«La planificación desde la visión de una persona adulta es una ciudad completa, a nivel más grande. Para la juventud es el barrio, su entorno»

 

Mientras, en Cali (Colombia) el proyecto Vivo Mi Calle también busca involucrar a los chicos y chicas para mejorar el lugar en el que viven. “Sabemos que la juventud no suele tener intereses en cosas urbanas”, dice Michelle Zuluaga, asesora de este proyecto. Sin embargo, añade, cuando ven lo que están haciendo sus amigos, acaban uniéndose.

“En Colombia tenemos problemas con las pandillas entre barrios”, explica. Por eso adquiere más importancia el espacio propio, construido por los propios chicos y chicas, donde puedan ir a jugar con sus amigos de forma segura.

“Al trabajar desde la juventud, de manera colateral, incluye al resto de la juventud”, añade Zuluaga. “La planificación desde la visión de una persona adulta es una ciudad completa, a nivel más grande. Para la juventud es el barrio, mejorando su entorno principal, su lugar de juego donde ellos ven que está su casa, van al colegio, van a la tienda… el pedazo que ellos entienden como propio. Si se mejora para la juventud, se mejora para el resto”.

 

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