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Guía de trabajo para la identificación y cuantificación de la inversión orientada a infancia

 

 

Antes de tomar cualquier tipo de decisión debemos contar con la información necesaria. Con las administraciones públicas sucede lo mismo: a la hora de tomar las mejores decisiones posibles y priorizar las áreas de inversión o de focalización del gasto, es necesario conocer previamente a qué se están dedicando los recursos.

Desde UNICEF España lanzamos en 2018 una propuesta metodológica que permite analizar la inversión en infancia de los presupuestos de las administraciones públicas. En 2021 empezó a utilizarse en algunos municipios con el apoyo de la Fundación Tomillo. Ahora, una guía de trabajo recoge esas experiencias y aprendizajes y explica, de forma detallada, cómo aplicar esta metodología a nivel local.

 

Guía de trabajo: Identificación y cuantificación de la inversión orientada a infancia

 

“Es una herramienta que consideramos fundamental para tomar buenas decisiones”, dice Paola Bernal, Especialista en Políticas Locales de Infancia de UNICEF España. Y en un momento como el actual, en el que la pobreza infantil va en aumento debido a las consecuencias económicas de la pandemia, “necesitamos más que nunca buenas decisiones, y la infancia debe ser un colectivo prioritario para tomarlas”.

El pasado 12 de julio presentamos en un encuentro online la “Guía de trabajo: Identificación y cuantificación de la inversión orientada a infancia” que permitirá a todas las entidades locales analizar el enfoque de infancia de sus presupuestos implementando la metodología UNICEF España.

 

El vídeo del seminario completo aquí:

 

Invertir en infancia: un imperativo moral

 

Marcelo Segales, economista y antropólogo, fue la persona que desde la Fundación Tomillo acompañó de primera mano a los municipios a aplicar la herramienta de medición. Para él, invertir en infancia es lo justo: “Invertir recursos financieros para ayudar a que los niños, niñas y adolescentes sobrevivan y desarrollen plenamente su potencial es, ante todo, un imperativo moral”, dice. Y, además, una cuestión de eficiencia: “Según la literatura, cuanto más temprano se invierte, mayor es la tasa de retorno económico y social”.

En ese contexto, uno de los principales principios de la herramienta es el del beneficio de la infancia, como ha explicado el economista:

¿Qué es un gasto que beneficia a la infancia? Aquel que tiene como intención producir o promover un bien o servicio que contribuya a proteger o realizar uno de los derechos de los que los niños, niñas y adolescentes son titulares según la Convención sobre los Derechos del Niño.

En cuanto a los objetivos, la herramienta tiene tres:

  • A corto plazo, identificar y cuantificar el gasto directo e indirecto en infancia (una aproximación), establecer qué programas tienen un mayor peso en el gasto en infancia y si han sido diseñados en clave de infancia, y conocer la evolución en el tiempo del gasto de infancia.
  • A medio plazo, planificar y gestionar: Elaborar presupuestos en clave de infancia, tomar decisiones e invertir los recursos suficientes en relación con las necesidades de la infancia.
  • A largo plazo, transformar la vida de los niños y niñas, mejorando su calidad de vida y garantizando el cumplimiento de los derechos de la infancia.

 

Cómo implementar la herramienta

 

Durante el encuentro Segales explica en detalle la metodología y el uso de la herramienta. También ha dado pautas de cómo implementarla en una administración local, un proceso que empieza por los pasos de clasificar el gasto de cada programa y, en segundo lugar, asignarle a cada gasto el ponderador (el porcentaje de un determinado gasto que beneficia a infancia).

A la hora de clasificar los gastos, existen cinco tipos:

  • Gasto puro (A) – Solo se requiere la presencia de niños, niñas y adolescentes para su ejecución.
  • Gasto adulto (B) – Solo se requiere la presencia de adultos para su ejecución.
  • Gasto mixto (C) – Se requiere la presencia de niños, niñas y adolescentes y también de adultos.
  • Gasto general (D) – No se requiere la presencia de niños, niñas y adolescentes ni de adultos.
  • Gasto segmentario (E) – Se dirige a un segmento de la población.

 

 

Segales pone algunos ejemplos de clasificación de los gastos de diferentes programas municipales:

  • Servicios públicos básicos (seguridad, vivienda, bienestar comunitario, medioambiente, etc.): los niños y niñas se benefician de estos gastos en la medida en que también son ciudadanos. Sería un gasto del tipo D.
  • Protección y promoción social (inclusión social, igualdad, protección frente a la violencia, discapadidad, empleo, etc.). Muchos de estos programas satisfacen las necesidades de grupos específicos, de modo que serían gastos del tipo E.
  • Programas para personas adultas (por ejemplo, servicios a ancianos): son del tipo B.
  • Programas dirigidos a intervención con familia: son del tipo C.
  • Bienes públicos de carácter preferente: los de educación son gastos tipo A, el resto (salud, cultura, deporte…) del tipo D.
  • Actuaciones de carácter económico o general: gasto del tipo D, salvo si hay partidas destinadas a infancia (tipo A).

 

Finalmente, explica cómo volcar toda esta información en la Herramienta Adaptada en tres hojas:

  • La hoja de programas (incluye la clasificación y asignación de cada programa y a qué derecho de la infancia, Objetivo de Desarrollo Sostenible u objetivo marco de Ciudades Amigas de la Infancia contribuye).
  • La hoja de presupuestos (con el listado de todas las partidas presupuestarias de un organismo local).
  • La hoja de cálculos (tablas dinámicas que sintetizan la información que procede de la hoja de prespuestos y con las que al final obtenemos los resultados).

 

“Es un ejercicio que les va a ayudar no solo a conocer cuánto gastamos en infancia sino a saber tomar las decisiones adecuadas para mejorar las vidas de los niños y niñas”, dice Segales.

 

Ejemplo práctico: el Ayuntamiento de Barcelona

Para conocer en la práctica cómo funciona la metodología UNICEF España, el Ayuntamiento de Barcelona comparte, en un ejercicio de transparencia de la gestión pública, los resultados de su medición de la inversión presupuestaria en la infancia del presupuesto de 2021.

Josep Medrano, Director de Planificación Estratégica y Fiscalidad y la Jefatura de Presupuestos y Política Fiscal del Ayuntamiento de Barcelona, ha expuesto algunos de los resultados que han logrado extraer.

  • Han calculado que su ayuntamiento destina el 18,9% del presupuesto total a infancia.
  • También, que un 0,73% del PIB se destina a políticas de infancia, y que el gasto por niño es de 2.287 euros.
  • En cuanto al resultado por política de gasto, un 24,5% se destina a educación, un 14,3% a vivienda y urbanismo y un 10,9% a servicios sociales.
  • Desglosando por derechos de la infancia, han podido comprobar que los derechos en los que se hace una mayor inversión son el derecho a la supervivencia (39,7%), al pleno desarrollo (33,1%), a la protección (8,2%) y a la participación (4,6%).

Un punto clave que ha facilitado el proceso ha sido la participación de las diferentes áreas (como las de Economía o Hacienda) con el área de Infancia. “Somos un ayuntamiento grande, a la hora de coordinarse es un reto, pero tenemos ya una red consolidada de referentes y eso nos ha permitido tener una coordinación fluida”, explica Medrano. Destaca también, el fuerte compromiso del área de presupuestos del municipio, fundamental para la apliación de la metodología.

 

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