¿Qué ciudades vamos a construir tras la pandemia?

Niño mirando por la ventana

Niño mirando por la ventana

 

  • Expertos en urbanismo reflexionan sobre cómo mejorar las ciudades tras la crisis sanitaria en aspectos como movilidad, resiliencia o inclusividad, y el papel de los municipios para acometer estos cambios
  • “Hay que diseñar ciudades que sean excelentes para una persona de ocho años y otra de 80. Tenemos que parar de hacerlas como si todo el mundo tuviera 30 años”
  • En ciudades como Valencia o Barcelona se ampliarán las aceras y carriles bici para facilitar el mantenimiento de la distancia de seguridad y minimizar los contagios
  • La red Ciudades que Caminan pide “ir recuperando la normalidad y adaptando la movilidad urbana a las nuevas coordenadas de uso del espacio público”

 

La pandemia del COVID-19 está afectando principalmente a la población de los grandes núcleos urbanos y las zonas más pobladas, donde su propagación es mayor. Como señala el arquitecto y planificador urbano José Chong, en las ciudades la enfermedad afecta a los ciudadanos de forma diferente dependiendo de las desigualdades urbanas. En este marco, muchos arquitectos y urbanistas están identificando la crisis como una oportunidad de cambio, y preguntándose qué tipo de ciudades queremos cuando hayamos superado esta crisis y qué medidas pueden adoptarse a nivel local y desde los municipios.

“Las instituciones van a tener que ajustarse a una nueva lógica”, señaló el arquitecto. “Creo que va a haber un cambio de paradigma sobre la construcción de ciudades, nuevas normas políticas y urbanas. Lo más importante es cómo vincular a los gobiernos locales y ciudadanos comprometidos para generar una ciudad más inclusiva para todos”.

Chong compartió estas ideas durante su presentación en el encuentro online de Ciudades Comunes, organizado desde Buenos Aires los días 24 y 25 de abril, en el que expertos de toda Latinoamérica y España proyectaron escenarios futuros para lo público y lo común a partir de la crisis sanitaria y en el que la palabra “oportunidad” fue la más repetida. Teniendo en mente los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Nueva Agenda Urbana, así como las pautas aprendidas de las experiencias de otras ciudades que ya han pasado la pandemia, Chong señaló que hay que incidir en los aspectos más desiguales de los núcleos urbanos, como la densidad, conexión o distribución de espacios públicos: para el arquitecto, un aspecto importante es, por ejemplo, que los barrios sean autosuficientes y que todo el mundo pueda acceder a los servicios a 15 minutos a pie.

 

La crisis como oportunidad de cambio

 

Sobre cómo la aparición de la pandemia obligó a repensar los espacios públicos, Clara Muzzio, Ministra de Espacio Público e Higiene Urbana de la ciudad de Buenos Aires, ofreció el ejemplo del gobierno del que forma parte: “Hubo que pensar cómo reinventábamos al Ministerio, que tenía muchos proyectos de transformación urbana. Reconvertimos nuestros servicios, desarrollamos un programa de desinfección y limpieza. Tuvimos que reconvertir el espacio público, que para nosotros es el lugar central en el que venimos trabajando: parques, plazas, transporte público. Trabajamos con el Ministerio de Salud de Buenos Aires para transformar el espacio público en hospitales ambulantes. Los hospitales tomaron plazas, veredas, calles”.

Ahora empiezan a plantearse cómo va a volver a ser ese espacio público pasada la crisis. “El desafío es seguir haciendo ciudades mucho más disfrutables, inclusivas y resilientes”, señaló Muzzio. “Esta crisis nos da la oportunidad de repensar esas oportunidades que queremos promover en el espacio público. Me atrevo a decir que las ciudades post-pandemia van a ser mucho más humanas”.

Francesco Tommasini, Unsplash

Francesco Tommasini, Unsplash

Por su parte, la regidora del Ayuntamiento de Barcelona, Maria Buhigas, aprovechó su presentación para hablar sobre el impacto de la crisis actual en las decisiones de las ciudades. “Yo creo que esta crisis es una condición necesaria para hacer reflexionar a mucha gente, aunque no suficiente para un cambio de paradigma. Pero es una gran oportunidad”, señaló. “Es una oportunidad para convertir la ciudad en un verdadero laboratorio, de cambiar regulaciones y normativas, cambiar maneras de actuar…”. Buhigas puso ejemplos de aspectos que es urgente repensar en las ciudades, como la accesibilidad a servicios básicos, la brecha digital, la polivalencia de las casas o el modelo de turismo. “Estamos ante una oportunidad para combinar medidas urgentes con medidas estructurales que requieren de grandes acuerdos políticos”, opinó.

 

Construir ciudades adecuadas para todas las edades

 

A la hora de imaginas la ciudad ideal, el asesor urbanístico Guillermo de Peñalosa se plantea siempre una pregunta: ¿Qué pasaría si esta tuviera que ser excelente para una persona de ocho años y otra de 80? “Es un indicador. Si es bueno para el de ocho y es bueno para el de 80, es bueno para todos”, explicó. “Tenemos que parar de hacer ciudades como si todo el mundo tuviera 30 años. Tenemos que hacer ciudades para todos”.

Durante su presentación en el encuentro, el director de la organización sin ánimo de lucro 8-80 Cities señaló que durante los últimos 40 años se han diseñado las ciudades segregando a parte de la población (un ejemplo: en Estados Unidos, el país más rico del mundo, dependiendo de donde nazca uno la esperanza de vida cambia). “Así hemos venido haciendo las ciudades. Ciudades sin parques, donde un niño, persona anciana o discapacitada se vuelve esclavo de una persona con un carro para poder ir a comprar un helado. Tenemos que mejorar las ciudades que tenemos hoy, hacerlas radicamente diferente a lo que hemos venido haciendo. Es una oportunidad”, aseveró.

De Peñalosa opinó que la crisis que nos ha demostrado que estamos interconectados, algo que “nos da la fortaleza para hacer ciudades mejores”, y abogó por trabajar desde un enfoque más local, de modo que todos los servicios sean accesibles. También, por crear espacios para jugar y pasear. “Tenemos que construir parques por todas partes. En barrios pobres, con mayor razón: cuando una casa de 30 o 40 metros cuadrados, vives afuera”, señaló.

 

Mejorando la movilidad 

 

Algunas mejoras urbanas debido a la crisis sanitaria no se están haciendo esperar: ciudades de todo el mundo ya están recuperando espacios para viandantes y ciclistas en las principales vías con el fin de garantizar la distancia social que recomiendan las autoridades sanitarias. En Nueva York están abriendo las calles para facilitar el recreo social, y Milán ha anunciado que reducirá los coches en respuesta a la crisis del COVID-19. En España hay varios ejemplos: el Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que ampliará las aceras y carriles bici para facilitar el mantenimiento de la distancia de seguridad y minimizar los contagios; Valencia también tomará medidas similares.

Desde la red Ciudades que Caminan también proponen en su recientemente publicado informe “Reconexión. Recomendaciones para la nueva movilidad urbana” algunos consejos para mejorar la movilidad urbana. Entre ellos, peatonalizar calles dejando sólo el tráfico a motor necesario; crear espacios compartidos de prioridad peatonal y ampliar el destinado a los peatones para que estos puedan mantener la distancia social; implementar medidas de amabilidad con la naturaleza; potenciar la movilidad a pie y en bici; instaurar la velocidad 30 como máxima en todo el espacio urbano o dedicar espacios para la infancia.

En el informe, desde la red recomiendan aprovechar la crisis para evitar errores del pasado y aconseja valentía política para acometer cambios necesarios. “Vivimos un momento traumático. No podemos dejar pasar la oportunidad de reconvertirnos en algo mejor de lo que hemos sido. En ocasiones como esta debemos revalorizar la política como arma capaz de impulsar las aspiraciones colectivas. Los alcaldes y alcaldesas, concejalas y concejales deben ejercer el liderazgo para provocar cambios positivos. Es más necesario que nunca”, han señalado en el texto. Se trata de “ir recuperando la normalidad y adaptando la movilidad urbana a las nuevas coordenadas de uso del espacio público”, concluyen.