
Crédito: Anchiy
- ¿Cómo estamos dinamizando los espacios de participación? ¿Qué niños y niñas no participan? ¿Qué barreras se encuentran? ¿Cómo hacemos para involucrarlos?
No basta con escuchar a la infancia. Niños, niñas y adolescentes necesitan contar con espacios reales de incidencia, donde sus opiniones no solo sean escuchadas, sino también tenidas en cuenta. Para lograrlo, la equidad y la inclusión deben convertirse en la columna vertebral de cualquier proceso participativo, especialmente si no queremos que haya quienes queden fuera.
Precisamente este sigue siendo uno de los grandes retos vinculados al derecho a la participación infantil, tal y como reflejó nuestra evaluación de impacto 2012-2023. A pesar de los grandes avances en participación, el análisis identificó varias tareas pendientes, incluyendo un refuerzo del enfoque de equidad y la inclusión de grupos vulnerables en la participación:
“Es fundamental asegurar una mayor representación de niños, niñas y adolescentes de los grupos más vulnerables en los consejos de participación infantil y adolescente. Esto requiere fomentar una mayor pluralidad en la participación, movilizando a diferentes realidades de edades, géneros y orígenes”, dice el informe.
Además, “se debe fortalecer la integración de los Consejos de Infancia en los foros de participación de la entidad local, diversificando los formatos de participación, y asegurando que sus, especialmente de los grupos más vulnerables, sean escuchadas en la planificación de infraestructuras, movilidad y espacios públicos”.
Es momento plantearse cómo estamos dinamizando los espacios de participación para que estos sean cada vez más inclusivos, como recuerda Silvia Casanovas, de UNICEF España, en un webinar ofrecido el 26 de mayo. Para ello, debemos hacernos preguntas para generar estos espacios inclusivos. ¿Qué niños, niñas y adolescentes no participan? ¿Dónde están, qué hacemos para involucrarles? ¿Qué recursos necesitamos? ¿Qué barreras culturales, relacionales, de situación presenta el niño o niña para participar?
Qué es para la infancia un espacio seguro de participación
“Cuando a las personas jóvenes se nos escucha podemos generar cambios importantes en nuestro entorno”, dice Laura. Su trayectoria de participación arrancó en el consejo infancia de su municipio, Pedrola (Zaragoza), y el CEPIA desde 2023. Ahora, forma parte de la línea joven de UNICEF España.
“Para mí un espacio de participación seguro es aquel donde todos pueden hablar con libertad, desde el respeto y sin miedo a sentirse juzgadas o excluidas. Que exista empatía y un ambiente en el que todas las opiniones tengan valor, independientemente de la edad, experiencia o forma de pensar”, dice. “Participar significa sentirse cómodo y sentir que tu voz importa”.
La participación inclusiva “implica tener en cuenta las diferentes realidades, capacidades, contextos de participar”, dice Laura, de la Línea Joven de UNICEF España
Que la participación sea inclusiva requiere “asegurarse de que todas las personas puedan participar en igualdad de condiciones”, dice. “Eso implica tener en cuenta las diferentes realidades, capacidades, contextos de participar. Muchas veces algunas personas encuentran barreras en estos espacios”. También cree que la transparencia es muy importante, porque genera confianza y permite que todas las personas se sientan parte del proceso.
“Si un niño o niña tiene una discapacidad, es necesario adaptarse a sus necesidades”, dice Pablo, de ASPACE
Pablo, de 21 años, comenzó su activismo en 2021 a bordo de ASPACE (entidad de Atención a la Parálisis Cerebral) y la línea joven de UNICEF, con especial interés en medioambiente. “Participar es dar la oportunidad de que las personas demos nuestras opiniones, pero también implica que colaboremos en esas decisiones, formar parte de los procesos”, dice.
Añade que se puede participar en entornos muy diferentes: colegios, familia, asociaciones y administraciones públicas. Y destaca algunas claves para una buena participación, como la escucha activa, un lenguaje claro, los espacios seguros, la participación inclusiva o adaptarse a las necesidades de cada persona. “Por ejemplo, si un niño o niña tiene discapacidad, adaptarse a sus necesidades. Usar lengua de signos, etc.”. También cree que es importante crear un grupo del que sentirse parte, ya que eso aumenta la autoestima y la confianza.
Barreras para una participación significativa
La Observación General nº 12 del Comité de los Derechos del Niño establece unos pilares para que esta participación sea significativa y de calidad. Sin embargo, desde la perspectiva de Silvia Casanovas, uno de los principales problemas que atraviesa la participación infantil es el adultocentrismo.
Con frecuencia, los espacios de participación se diseñan desde una mirada adulta que condiciona los procesos, los tiempos y las dinámicas, lo que termina generando una participación desigual. No todos los niños y niñas tienen las mismas oportunidades para implicarse. Factores como la conciliación familiar, la distancia geográfica, las barreras del idioma o las situaciones de vulnerabilidad social influyen directamente en quién participa y quién no. “Tenemos que reflexionar sobre si estamos dando cabida a todos los chicos y chicas del municipio”, dice Casanovas.
La conciliación familiar, la distancia geográfica, las barreras del idioma o las situaciones de vulnerabilidad social influyen directamente en quién participa y quién no
Además, la participación no es neutra: puede reproducir desigualdades existentes. Por ejemplo, aunque suelen participar más chicas, en muchos espacios son los chicos quienes tienden a tomar la palabra.
Participar: un derecho que incluye a la infancia con discapacidad
Cuatro dimensiones y cuatro desafíos de la participación
Para abordar estos retos, proponemos el modelo de Laura Lundy, que estructura la participación infantil en cuatro dimensiones fundamentales: espacio, voz, audiencia e influencia. Cada una de ellas implica oportunidades, pero también riesgos.

1. Espacio
Es necesario garantizar entornos seguros e inclusivos donde niños, niñas y adolescentes puedan participar de manera cómoda. Si no perciben esos espacios como seguros, difícilmente se sentirán libres para expresarse, explica Casanovas. Por eso es importante crear oportunidades reales para que puedan compartir sus opiniones libremente.
El principal riesgo en esta dimensión es la exclusión. Para evitarla, es necesario construir espacios accesibles, seguros y diversos, además de buscar activamente a quienes normalmente no participan.
“¿Cuántas veces pasa que en un grupo hablan más los niños, o los más mayores?”, dice Casanovas. “Hay que hacer una revisión: no es obligatorio forzarles a participar pero sí que se sientan parte de este espacio”. Además, estos entornos deben ser accesibles para todas las personas, tanto en el plano físico como en el virtual, teniendo en cuenta factores como la edad, el contexto cultural o la situación de discapacidad.
2. Voz
Se trata de facilitar que los niños, niñas y adolescentes puedan expresar sus opiniones de forma informada y comprensible. Esto implica adaptar la información, ofrecer distintos formatos de expresión (oral, escrita, artística o digital) y asegurar que todas las voces sean escuchadas. El principal riesgo aquí son las barreras expresivas, que pueden resolverse mediante metodologías adaptadas, herramientas visuales, dinámicas de juego o apoyos específicos.
3. Audiencia
Tenemos que garantizar los mecanismos para que sus opiniones lleguen a quienes tienen capacidad de decisión. De qué manera generamos una escucha activa y respetuosa por parte de adultos e instituciones.
Para Casanovas, es importante evitar la participación simbólica y decorativa. “Todavía hoy nos encontramos con alguna situación así. No hay proceso previo, lo que interesa es la foto. Queda bien que los niños y niñas asistan a esto, pero eso no es participación. Debemos hacer este salto cualitativo: que en todo espacio con representantes políticos haya un proceso detrás”.
Debemos evitar la participación simbólica y decorativa. “Todavía hoy nos encontramos con alguna situación así. No hay proceso previo, lo que interesa es la foto”
Para ello, es importante establecer canales claros para transmitir las aportaciones y reconocer la importancia de las contribuciones de la infancia en procesos formales de decisión. El principal riesgo en esta dimensión son los sesgos adultos, que pueden evitarse mediante una escucha activa plural y valorando todas las voces, no solo las más fáciles de escuchar.
4. Influencia
La participación solo es auténtica si las aportaciones de los niños y niñas tienen impacto en las decisiones finales. Es necesario informarles sobre cómo sus ideas han sido consideradas, generar procesos transparentes de rendición de cuentas y evitar que la participación sea meramente simbólica. Aquí el riesgo es la falta de impacto real, que se previene garantizando representatividad, incorporando perspectivas diversas en la toma de decisiones y ofreciendo rendición de cuentas.
Llegar a todos los niños y niñas
En Ciudades Amigas de la Infancia apoyamos estos procesos con herramientas que permitan a entidades sociales analizar y mejorar los espacios de participación infantil, como nuestra herramienta web, que ha presentado Helena Serrano, de UNICEF España, a fin de “ampliar esa mirada a otros espacios”. El objetivo es, precisamente, hacer que la participación llegue más lejos, a chicos y chicas que no están en consejos, creando otros espacios de participación más abiertos y flexibles.
En esta línea, desde el grupo asesor Paivoz se plantea cada año un reto clave: cómo llegar a aquellos niños y niñas que no están vinculados a procesos de participación. Para ello se exploran estrategias creativas y cercanas, alejadas de formatos formales o excesivamente institucionales. En lugar de centrarse únicamente en charlas o sesiones informativas sobre derechos de la infancia, se buscan actividades más lúdicas y atractivas que permitan generar interés y, a partir de ahí, abrir la puerta a otros temas. Siempre con la idea de que estos espacios estén sostenidos en el tiempo y puedan adaptarse a todas las infancias, para que ninguna quede fuera.




