Los peligros de Internet para los jóvenes y cómo protegerse de ellos

09/09/2020 | Tecnologías

Imagen: Thomas Park / Unsplash

  • Existen muchos peligros relacionados con las TIC en los que niños, niñas y adolescentes pueden verse implicados, como la pérdida de control sobre la propia privacidad, la violencia en Internet o las adicciones
  • Conocerlos es el primer paso para que los chicos y chicas hagan un uso responsable de la red

 

Internet es una herramienta maravillosa de aprendizaje y conectividad. Nos permite acceder a conocimientos casi sin límite, formarnos en el área que queramos y conectarnos con gente en cualquier parte del mundo. Sin embargo, no está libre de muchos riesgos, a los cuales los niños, niñas y adolescentes están especialmente expuestos.

Las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) dan la sensación de inmediatez y de que no hay límites, y comunicarse a través de ellas puede a veces ser complejo porque no facilita el desarrollo de la empatía. Pero existen otros peligros mayores en los que la infancia y adolescencia pueden verse implicadas: entre ellos, la pérdida de control sobre la propia privacidad, el uso excesivo de pantallas, los diferentes tipos de violencia en Internet y las adicciones a juegos o a las apuestas online.

En el contexto de la pandemia, la estencia en casa debido a la la cuarentena y la escuela online hicieron que aumentara considerablemente el uso de pantallas entre los niños, niñas y jóvenes. Algo que ha puesto sobre aviso a educadores, padres y madres, que creen que las pantallas han contribuido en algún momento al aislamiento de cada miembro de la familia, aumentado los conflictos con los hijos y fomentado su pérdida de salud ocular y de sueño.

Es importante que los chicos y chicas sean conscientes de los peligros que entraña la red para que puedan esquivarlos, y por ello en el Ayuntamiento de Burgos han tratado de orientar a los jóvenes en el uso seguro de las TIC mediante una guía de tecnologías y relaciones en la infancia y la adolescencia, elaborada por el Área de Infancia, Familia e Igualdad. Su objetivo es identificar situaciones de violencia o riesgo que pueden aparecer para facilitar su prevención o apoyo.

 

Ser consciente de la propia privacidad

 

Muchas personas, y entre ellas muchos adolescentes, utilizan las redes sociales para compartir contenido personal sin pararse a pensar en qué audiencia tendrá acceso a él. La guía lo explica así:

“Cuando publicas contenido, no sabes realmente quién lo verá ni qué harán con ello. Ponte en esta situación cuando vayas a enviar una foto o subirla a tu red social: imagina que coges una foto en papel tuya y vas a una tienda a que te impriman a tamaño póster 100 copias. Luego las vas pegando por diferentes lugares de la ciudad, en la entrada del insti, en la plaza mayor, en el búrguer, y en farolas de la calle. Mucha gente la va a ver y puede que alguno/a la pintorrojee, fotografíe, o se la lleve a casa. Algo así supone subir una foto a internet”.

Por ello, la guía recomienda ser consciente de la importancia de la propia privacidad, cuidar los contenidos que se comparten en las redes sociales y revisar las condiciones de las aplicaciones antes de usarlas para ser consciente de los permisos que se están dando.

 

Violencia en las redes

 

Cualquier agresión, abuso de poder o falta de respeto es considerada violencia, y las redes no son un espacio libre de ella. El ciberbullying o acoso a través de las TIC es un problema especialmente preocupante porque no cesa al terminar la clase sino que, al darse a través de dispositivos como el móvil, la víctima puede sufrirlo en cualquier momento del día.

Pero también puede darse la violencia de pareja a través de las TIC, cuando las redes se utilizan para controlar, acosar, someter o humillar a otra persona en el contexto de pareja o expareja, siendo considerada violencia de género cuando la ejerce el varón. La guía da pautas para identificarla:

“[Tu pareja] te exige que tengas encendida la ubicación de tu móvil para saber dónde estás, te pide la clave de desbloqueo del Smartphone, (…) te pide/obliga a enseñarle los chats con otras personas, (…) te pregunta constantemente con quién estás o qué haces y se enfada porque no contestas rápidamente a sus mensajes o llamadas, critica las fotos o lo que subes a las redes sociales e incluso te obliga a borrarlas…”

Además de estos tipos de violencia online, pueden darse otros de carácter sexual a los que los niños, niñas y adolescentes están expuestos, como el grooming (una forma de abuso sexual hacia un niño, niña o adolescente a través de las TIC) o sexting (la práctica del envío de imágenes de índole sexual por parte de chicos y chicas).

 

Uso inadecuado de Internet

 

Kelly Sikkema / Unsplash

Si bien es cierto que Internet es una fuente inagotable de contenidos, es inevitable que existan muchos que es mejor evitar. Es importante que los chicos y chicas aprendan dónde están los riesgos y pongan sus propios límites. Entre los contenidos inapropiados que señala la guía destacan las temáticas no aptas para menores que son fácilmente accesibles en canales como YouTube: pornografía, abuso sexual infantil, violencia, modas peligrosas como adelgazar en poco tiempo, defensa del consumo de drogas, discurso del odio (a la mujer, al extranjero, por ideología religiosa o política…), etc.

Entre los problemas que últimamente preocupan a los expertos está la adicción a los juegos de apuestas: aunque es ilegal que una persona menor de 18 años los practique, mientras que en los salones de juego un requisito es mostrar el carnet de identidad, en los salones online es más fácil ignorar los controles. Eso, sumado a la intensa publicidad de las casas de apuestas virtuales, tiene nefastos resultados: en nuestro país, en cinco años ha aumentado un 369% el número de jugadores activos que apuestan a juegos de azar en línea, con una media de 21 años. La juventud es un factor de riesgo para que aparezca la adicción al juego, y la cuarentena ha sido una época especialmente peligrosa en la que se han disparado los casos de adicción al juego online entre los más jóvenes.

“Son juegos de azar y por tanto se basan en la aleatoriedad”, señalan en la guía. “No los controlas aunque pienses que sí pues están programados para engancharte. La adicción es rápida, y los problemas de desatención de responsabilidades y de dinero vienen pronto. A pesar de que los anuncien personajes famosos, detrás solo hay empresas que buscan tu dinero”.

 

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