El 25 de septiembre de 2015, la humanidad abría una nueva etapa en su largo camino hacia la dignidad con un horizonte, 2030, y un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad que ayudaría a garantizar la paz y el acceso a la justicia. Transcurridos ya más de 1.000 días, y con ninguno de los 193 países firmantes en camino de cumplir con los ODS, la buena noticia es que la incapacidad de toda una generación de adultos para construir un futuro sostenible contrasta con el compromiso de quienes heredarán las consecuencias de ese eventual fracaso. En el tercer aniversario de los ODS, la Agenda 2030 también es cosa de niños.

UN Photo/Manuel Elias

Hace ahora tres años, el mundo abría una nueva etapa en el largo camino hacia la dignidad fijando un nuevo horizonte para la erradicación de la pobreza como paso necesario para lograr un verdadero desarrollo compatible con la sostenibilidad del planeta.

Con la adopción, el 25 de septiembre de 2015, de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la Asamblea General de la ONU dotaba a la comunidad internacional de un nuevo plan de acción “a favor de las personas, el planeta y la prosperidad”, también dirigido “a fortalecer la paz y el acceso a la justicia”.

Transcurridos más de 1.000 días desde aquella jornada histórica, la situación actual no es demasiado alentadora. Según el último el Índice anual de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ningún país está en el buen camino para alcanzar en los próximos 12 años los 17 Objetivos y 169 metas aprobados en el documento. España, que no logra aprobar ninguno de las ODS, ocupa el puesto 25º en el ranking de 156 países elaborado por la Sustainable Development Solutions Network (SDSN y la Fundación Bertelsmann.

Cosa de niños

Pero no todo son malas noticias. También se perciben avances. Países como Brasil, México e Italia, según este análisis, han dado grandes pasos para acercarse a los aventajados nórdicos, Suecia, Dinamarca y Finlandia. Y en nuestro país, iniciativas como el Plan de Acción para la Implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobado por el Consejo de Ministros en el mes de junio, y la creación de un Alto Comisionado para la Agenda 2030 nos sitúan en una posición más cómoda desde la que avanzar en la buena dirección.

Y hay más. Para afrontar “el mayor compromiso de los últimos tiempos”, los adultos de hoy cuentan con un aliado especial: los adultos de mañana. Un colectivo que ha decidido canalizar toda su resiliencia y capacidad transformadora para impulsar la Agenda de Desarrollo Sostenible. A través de las estructuras de participación infantil, y gracias en buena medida a la incorporación del enfoque a la Agenda 2030 entre los pilares del programa Ciudades Amigas de la Infancia, los niños y adolescentes españoles están contribuyendo de manera decisiva a elevar el grado de concienciación ciudadana con los ODS.

Tal y como demostraron durante el IV Congreso Internacional Ciudades Amigas de la Infancia, en el Encuentro Europeo de Grupos de Participación Infantil y Juvenil, y en tantas y tantas otras ocasiones, los niños, niñas y adolescentes están firmemente comprometidos con la construcción de un futuro sostenible que no deje a nadie atrás. Lo advertían los expertos en estas mismas páginas: “Los niños tienen la llave para lograr un futuro sostenible para la ciudad”.

Una de las últimas muestras de esta implicación nos llega desde Alcobendas, donde los integrantes del VI Consejo de la Infancia y Adolescencia se han empleado a fondo este verano para concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de avanzar en el cumplimiento de la Agenda 2030.

Alcobendas sin fronteras

Con motivo de su participación en un campamento infantil náutico, 84 niños y niñas de esta Ciudad Amiga de la Infancia han llevado a cabo una campaña de limpieza de playas y concienciación a turistas y bañistas para no tirar residuos plásticos al mar. Desde Los Alcázares, Murcia, han dedicado parte de sus vacaciones a explicar a los bañistas del Mar Menor la importancia de cuidar y respetar los ecosistemas marinos, además de colaborar personalmente en la limpieza de las playas.

La iniciativa tiene su origen en el anterior Consejo de Infancia, cuyos integrantes enfocaron su trabajo en 2017 hacia el impulso desde lo local del cumplimiento de los ODS. Los chicos y chicas del V Consejo se centraron en uno de los objetivos donde menos avances ha registrado el Estado español: Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible (ODS 14).

La propuesta concreta de impulsar una campaña durante las vacaciones de verano se formuló durante la participación de esta ciudad madrileña en el III Foro de Ciudades en IFEMA el 15 de junio de 2018, concretamente en la mesa titulada “La Ciudad y la infancia: pensando nuestros entornos urbanos para el aprendizaje de niños y niñas”.

Una vez evaluados los resultados del proyecto, los responsables destacan su utilidad para educar en valores de desarrollo sostenible a todos los participantes en el campamento, conectando el trabajo de programas diferentes con usuarios diferentes favoreciendo la implicación mutua. También ha permitido visibilizar, más allá de los confines del municipio, el compromiso de Alcobendas con el desarrollo sostenible, generando un impacto positivo.

Por todo ello, la acción aspira a consolidarse como una buena práctica orientada al cumplimiento de la Agenda 2030.

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