Cinco años de la Observación General 25: la protección de la infancia en internet sigue siendo un reto

23/03/2026 | Derechos online, Previas, Protección, Violencia contra la infancia

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  • Frente a los riesgos crecientes de internet y la inteligencia artificial, expertos, instituciones y la infancia y adolescencia reclaman regulación y responsabilidad compartida

 

En 1989, cuando la comunidad internacional aprobaba la Convención sobre los Derechos del Niño, nacía también la World Wide Web. Mientras el tratado establecía las bases para proteger los derechos de la infancia, la revolución digital comenzaba a transformar cómo niños y niñas crecen, aprenden y se relacionan. En 2013, Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google, dijo que el mundo online “no está realmente sujeto a las leyes terrestres”.

Lo que entonces eran dos realidades paralelas hoy están profundamente entrelazadas. Por eso, el Comité de los Derechos del Niño adoptó en 2021 la Observación General nº 25, para orientar a los Estados sobre cómo aplicar la Convención en el entorno digital, y garantizar que derechos como la protección, la participación, la educación o la privacidad se respeten también en internet.

Hoy se cumplen cinco años de esa observación y es más relevante que nunca: las vidas de niños, niñas y adolescentes transcurren en gran medida online. Pero este no es un terreno neutral. El informe Building a digital environment designed with children in mind, de la fundación 5Rights, advierte de que el entorno digital sigue diseñado principalmente para maximizar beneficios económicos, no para proteger el bienestar de la infancia.

El entorno digital sigue diseñado principalmente para maximizar beneficios económicos, no para proteger el bienestar de la infancia

¿Para qué sirve la Observación 25 en la práctica? En el webinar de presentación del informe el pasado 6 de marzo, Sophie Kiladze, presidenta del Comité Juvenil sobre los Derechos de la Infancia, explica que desde su aprobación “en cada país incluimos recomendaciones adaptadas a las necesidades de los niños y niñas en entornos específicos. Han inspirado leyes, políticas, programas y obligaciones empresariales”.

“El panorama digital evoluciona muy rápidamente y debemos evolucionar con él”, añade. Un ejemplo es la inteligencia artificial (IA), mencionada por primera vez hace cinco años. En enero lanzaron una declaración sobre la IA y los derechos de la infancia. “Hoy, los perjuicios de una economía digital sin regulación para los niños se han hecho evidentes, y la IA los ha potenciado”, coincide Leanda Barrington-Leach, directora de 5Rights. Añade que, aunque hay gobiernos que optan por medidas como prohibir redes sociales, “existe un enfoque alternativo basado en el derecho internacional y prácticas regulatorias compartidas, fundamentado en la evidencia”.

“Hoy, los perjuicios de una economía digital sin regulación para los niños se han hecho evidentes, y la IA los ha potenciado”

Cuando se diseña teniendo en cuenta los derechos de la infancia, la tecnología puede democratizar el acceso a la educación, fomentar el desarrollo y mejorar la accesibilidad para niños de diversos orígenes, concluye el informe. “Es posible proteger a los niños y prepararlos para un mundo digital. Es posible regular la tecnología para que innovación e infancia prosperen”, dice Barrington-Leach. Pero este futuro requiere intención, rendición de cuentas y dar prioridad a la infancia.

Escuchar a la infancia para entender el problema

 

La participación infantil en este desafío es clave para entenderlo y abordarlo. Gina Berh, de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, comparte algunas ideas basadas una consulta a nivel global sobre las experiencias de los más jóvenes en el ámbito digital.

Entre las conclusiones está que los chicos y chicas valoran el acceso a la información y la conexión con otros, pero también son conscientes de que el mundo digital acarrea problemas: “Las vidas digitales de la infancia se han transformado más de lo que anticipamos hace cinco años. Los niños están recurriendo a chatbots de IA para apoyo emocional, recomendaciones de salud, ayuda para sobrellevar conflictos con padres o amigos, pero estos sistemas no se han diseñado pensando en la seguridad, los derechos del interés de la infancia como prioridad”, dice.

“Decir que los jóvenes deben salir de las redes sociales pone la responsabilidad en ellos, cuando son las compañías tecnológicas y los gobiernos quienes deben hacer que esos entornos sean seguros”

También detectan falta de recursos de protección. “Los niños y niñas describen un diseño adictivo que los lleva a estar mucho tiempo usando pantallas, afectando su salud mental, algoritmos que los llevan a contenidos que no quieren o que les hacen sentir incómodos”. Además, no suelen pedir ayuda por miedo a ser culpados.

Finalmente, denuncia que muchas políticas se diseñan sin contar con la infancia. “Por ejemplo, las prohibiciones basadas en la edad en la práctica no soluciona el problema. Decir que la gente joven debe salir de las redes sociales pone la responsabilidad de la seguridad online en los jóvenes, cuando son las compañías tecnológicas y los gobiernos quienes deben hacer que esos entornos sean seguros”.

El reto de la IA

 

El desarrollo de la IA ha introducido nuevas vulneraciones de derechos. Un ejemplo preocupante son los deepfakes: contenidos manipulados que pueden mostrar a personas en situaciones falsas. Hoy se usan cada vez más para crear contenido sexualizado de niños y niñas, lo que constituye una forma grave de abuso porque, aunque las imágenes sean falsas, el daño que causan es real.

“Para cualquier niño, entrar en las redes sociales puede ser o bien aliviador o bien una carga de estrés. Debemos crear soluciones”, dice Annika, del programa Jóvenes Embajadores de 5Rights. “Por desgracia, una de mis compañeras de clase en el instituto de New Jersey sufrió un deepfake sexual. El vídeo circuló por todo el instituto en un proceso humillante. En ese momento no había ninguna ley o políticas implementadas en Estados Unidos”. Destaca que ahora se está creando una ley de rendición de cuentas de deepfakes, entre otras medidas.

“Una compañera de clase sufrió un deepfake sexual. El vídeo circuló por todo el instituto en un proceso humillante. En ese momento no había ninguna ley o políticas implementadas en Estados Unidos”

 

Anima a pensar en soluciones más que en los problemas, como el uso de marcas de agua o sistemas de identificación digital que permitan distinguir el contenido manipulado. También destaca que se están impulsando cambios legislativos para responsabilizar a quienes crean o difunden estos materiales. En Europa, la Ley de Inteligencia Artificial sienta un precedente importante para la regulación tecnológica, reconociendo explícitamente los derechos de los niños, tal como se describe en la Observación General 25.

 

Las propuestas de la infancia

 

La regulación no es suficiente. Se necesita un enfoque integral que incluya educación digital, apoyo a las familias y participación infantil. Iniciativas como las de grupos de participación infantil en España aportan una perspectiva valiosa. Con motivo del Día Internacional de la Infancia, el grupo asesor de UNICEF España Paivoz invitó a otros chicos y chicas a reflexionar sobre los problemas en internet y proponer soluciones.

80 grupos de participación elaboraron conclusiones que se recogen en el documento Enciéndete por los derechos de la infancia. En él, identifican problemas como ciberacoso, discursos de odio, contenidos inadecuados, retos peligrosos, violencia, presión estética, pérdida de privacidad y desinformación. También, cómo les hace sentir: “nos hace sentir solos”, “nos comparamos con otras personas”, “el acoso puede causarnos estrés y ansiedad”, “nos podemos volver dependientes de las pantallas”.

¡Enciéndete por los derechos de la infancia! Conclusiones en el Día Mundial de la Infancia de 2025

 

Incluyen consejos a otros niños y niñas para navegar seguros por internet, con propuestas para preservar la privacidad o ser respetuosos con los demás. Pero van más allá: “La protección de la infancia en el mundo digital es responsabilidad de las familias (poniendo normas y acompañando), de los colegios (educando en el uso seguro), de la Policía e instituciones (actuando ante los riesgos), de las empresas tecnológicas (cuidando los datos y los contenidos) y de los propios chicos y chicas (respetándose y pidiendo ayuda cuando lo necesiten)”, dice el Consejo de Infancia de Linares (Andalucía).

Por eso, proponen a los gobiernos:

  • Crear leyes y planes que protejan a la infancia en plataformas y videojuegos.
  • Impulsar campañas de sensibilización y formación.
  • Ofrecer apoyo psicológico accesible.
  • Reducir la brecha digital.

Y a las empresas tecnológicas:

  • Diseños seguros por defecto y perfiles privados.
  • Moderación ágil y retirada de contenidos dañinos.
  • Controles parentales simples y menos mecanismos adictivos.
  • Minimizar la recopilación de datos y explicar políticas con claridad.

“Tenemos derecho a que internet sea un lugar donde participar y crear sin miedo. Y a que los adultos nos expliquen cómo funciona”, señalan desde el Consejo de La Oliva. Los consejos de Cantabria añaden: “queremos un entorno digital seguro. Queremos que los adultos os involucréis, nos apoyéis y nos protejáis”.

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