“La Convención sobre los Derechos del Niño a menudo pasa por alto el establecimiento y aplicación de políticas y normas medioambientales, a pesar de que identifica específicamente los peligros y riesgos para el derecho a la salud ocasionados por la contaminación”.

Así de tajante se mostraba el Relator Especial de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente, John Knox, en el Día de Debate General del Comité sobre los Derechos del Niño, que se celebró el pasado viernes 23 de septiembre y que este año se centraba en el medioambiente y los derechos de la infancia.

El evento perseguía precisamente eso: reunir a expertos, organización, representantes de gobiernos locales y regionales, empresas e instituciones para identificar qué pasos son necesarios para que las leyes, políticas y prácticas relacionadas con los derechos de la infancia tengan debidamente en cuenta las cuestiones medioambientales, y para que, del otro lado, las leyes, políticas y prácticas relativas al medioambiente sean sensibles respecto a la infancia. Para Knox, muchas veces, “quienes se ocupan de los derechos de los niños y quienes están implicados con la protección del medioambiente a menudo se centran en uno a base de excluir al otro”.

Ser niño en un medioambiente contaminado

El peligro es más que evidente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo en 2012, más de 1.7 millones de niños menores de 5 años murieron a causa de vivir en un ambiente insalubre. Muchos más están condenados a vivir con los efectos de la exposición a sustancias tóxicas en el ambiente.

El evento de la Discusión General coincidió con la presentación del informe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre el impacto que los químicos peligrosos tiene sobre los derechos del niño.  “Los niños son sin duda los más vulnerables a los tóxicos y la contaminación. Durante años, están totalmente indefensos y se ven afectados de maneras en las que los adultos no lo están”, afirmaba el Relator Especial y coordinador del informe, Baskut Tuncak. “Los Estados tienen la obligación de evitar que los niños estén expuestos a sustancias tóxicas y la contaminación, al igual que las grandes empresas. Caso tras caso ha ido poniendo de manifiesto la gran cantidad de derechos  que se han visto violados cuando Estados y empresas no logran evitar la exposición de los niños a los tóxicos y la contaminación”, añadía.

Aire libre para los niños, pero aire limpio

El propósito de los Días de Debate General es fomentar una mejor comprensión de los contenidos e implicaciones de la Convención en la medida en la que hacen referencia a artículos o temas específicos.

En los meses previos a la Discusión General, distintos organismos, instituciones y organizaciones de todo el mundo enviaron sus aportaciones para enriquecer el debate y plantear las prioridades respecto al tema de este año, centrado en medioambiente.

El documento propuesto por UNICEF  se centra en analizar los retos frente a una realidad en la que el cambio climático y la falta de saneamiento amenazan la seguridad del agua para millones de personas .

Así mismo también plantea los riesgos de la contaminación del aire, una de las principales causas de mortalidad infantil en el siglo XXI, más peligrosa para la vida de los niños menores de 5 años que la malaria y el VIH/SIDA juntos. Para UNICEF la protección de la infancia frente al aire contaminado implica un enfoque que se centre en más esfuerzos por reducir los niveles de contaminación del aire y un mayor control de esos niveles y su relación con la salud de los niños.

Como en el documento de UNICEF, las propuestas de otros organismos e instituciones apelaban directamente a la responsabilidad de los gobiernos a mantener un entorno en el que los niños puedan crecer y desarrollarse sanos y libres. 

Aunque muchas veces las competencias y regulaciones sobre medioambiente tienen que ver con decisiones a nivel nacional, queda mucho por hacer a nivel local y es una responsabilidad de todos encontrar vías para hacer de nuestras ciudades lugares limpios de contaminación. Muchas de las propuestas lanzadas por los niños y jóvenes de los Consejos de Participación tienen que ver con asuntos de medioambiente como el uso del carril bici, los límites al tráfico, la ampliación de las zonas de juego, etc. Está claro que ellos tienen muchas ideas para hacer las ciudades más habitables, más sanas y más limpias.

Está en nuestra mano escucharles y trabajar juntos. No es una opción, es su derecho.

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