Propuestas para preguntar a los niños qué significa la igualdad de género

“¿Alguna vez te has fijado en cómo nos enseñan lo que tenemos que ser las chicas o los chicos? “

No es una pregunta inocente, tampoco la respuesta que permanece enquistada en la sociedad.

“Mucha gente cree que las chicas son sensibles, débiles y presumidas…mientras que los chicos son fuertes, agresivos, no deben tener miedo, deben ser buenos en los deportes, ligar mucho y presumir de las conquistas.”

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Para equilibrar los mensajes sexistas que reciben los niños y niñas y que en al mayoría de los casos les encasillan, compartimos seis propuestas para trabajar con niños, niñas y adolescentes el derecho a la igualdad de género. Todas ellas y su desarrollo aparecen recogidas por la Plataforma de Infancia en la Guía de Género: Identidades y Cuidados.

1. ¿Todas las actividades que hacen las personas para vivir, para mantener la vida y atender a nuestras necesidades son pagadas con dinero?

No. Quien teje una manta, hace las camas, prepara la cena, abraza cuando alguien está triste, ayuda en los deberes…está dedicando tiempo, energía y esfuerzo, aunque no gane dinero por hacerlo. Existen muchos trabajos que no son empleo, entre ellos los trabajos de cuidados.

2. ¿Por qué son importantes los cuidados?

Cuidamos nuestro cuerpo alimentándolo, limpiándolo, dándole placer. Cuidamos a otras personas, especialmente las más pequeñas y las más grandes, ya que no pueden hacer muchas cosas esenciales para la vida. Las personas somos dependientes en los cuidados, nos necesitamos unas a otras y también necesitamos y dependemos del entorno, sino ¿dónde viviríamos?

3. ¿Quién está cargando con el peso de los cuidados?

La mayoría de los trabajos de cuidados se hacen en el hogar, en las familias. A pesar de ser trabajos completamente necesarios para que se mantenga la vida, trabajos que requieren mucho tiempo y esfuerzo y que se realizan todos los días -sin descanso- suelen parecer tareas invisibles y poco valoradas.

El 80% de los cuidados en el mundo, especialmente los más agotadores y menos placenteros -no es lo mismo enseñar a montar en bici que limpiar los baños- los hacen las mujeres. Mujeres que, en muchos casos, también tienen que trabajar fuera de casa. Mujeres a las que les queda muy poco tiempo para dedicarse al cuidado de ellas mismas y disfrutar del tiempo libre. Es por eso por lo que podemos decir que se tiene una deuda de cuidados con las mujeres.

4. ¿Por qué deberíamos defender el derecho a los cuidados?

Es importante repensar qué es lo que nos hace realmente felices, qué necesitamos para estar bien, y valorar lo verdaderamente importante. Por eso es importante defender el derecho al cuidado, que nos cuiden, cuidar y cuidarse. Todas las personas podemos dar y recibir cuidados, y estas tareas tan importantes para la vida deben ser repartidas y valoradas.

5. ¿Cómo nos enseñan que tenemos que ser las chicas y los chicos?

A través de mensajes diferenciados por el sexo a los que podemos llamar, mensajes rosas y mensajes azules. En los anuncios de juguetes, por ejemplo, nos dicen que las chicas juegan con muñecas, cocinitas, carricoches, pintauñas. Juegos que tienen que ver con los cuidados de la casa y las personas y de la necesidad de estar guapas. Los mensajes azules que se lanzan a los niños dicen que tienen que ser fuertes, jugar con los coches, el balón, las pistolas. Les dicen “tú no te puedes apuntar a clases de baile porque es para chicas”.

Mensajes rosas y azules que no son malos en si mismos sino que solo son dañinos porque están dirigidos a los niños en función de su sexo, encasillándoles desde pequeños y limitando su posibilidad de desarrollarse como personas. Además no son igualitarios, todavía hoy se considera que los mensajes azules son mejores que los rosas. A esto se le llama discriminación sexista.

6. ¿Cómo sería el mundo si lo viésemos del revés?

Es cierto que los tiempos han cambiado: cosas que nos parecen normales, como votar, para nuestras abuelas eran impensables. Y todavía más para las abuelas de nuestras abuelas. Cambios que no han ocurrido sin más, sino que se han dado y se dan gracias al esfuerzo y la lucha de muchas mujeres que han cuestionado las normas y las creencias sociales.

Sin embargo, y a pesar de los avances, todavía queda mucho por hacer y uno de los mayores problemas es que numerosas discriminaciones sexistas pasan desapercibidas. Cosas que hemos visto, dicho y hecho tantas veces que nos parecen “normales” cuando en realidad son discriminatorias e injusta.

Para comprobarlo, la guía propone a los niños un ejercicio de inversión, es decir, que cambien el sexo de la persona que recibe el trato que podría ser discriminatorio para comprobar si este cambio les resulta raro y, por tanto, si están en frente de una discriminación sexista.

Imagina una escena invertida. En el patio Mario quiere jugar al fútbol, es realmente bueno como delantero. “Quita” le dice Ana, “no seas marica, el fútbol es un juego de niñas”.

¿Tenemos que pensar mucho para que esta situación nos parezca extraña?