El acoso escolar está cargado de silencios

02/05/2016 | Derechos de la Infancia, Educación

A estas alturas del problema, ya todos sabemos que el acoso escolar son los insultos, los empujones, son las bromas mantenidas en el tiempo, los motes, las collejas. Es la violencia psicológica o la violencia física, pero el acoso está hecho también del silencio de los que miran, de las risas de los que rodean la escena. Cuando está teniendo lugar un episodio de violencia de un niño hacia otro niño, los espectadores que nunca harán nada, se convierten en cómplices.

En esta idea se basa la nueva campaña de ANAR y la Fundación Mutua Madrileña, Acabar con el bullying comienza en ti con la que quieren concienciar sobre la responsabilidad de todos para acabar con esta lacra.

Las peticiones de ayuda contra el acoso se incrementaron un 75% durante 2015

La organización ANAR atendió durante 2015 alrededor de 25.000 llamadas de niños y padres relacionadas con el acoso, un incremento del 75% respecto al año anterior. El análisis de esas llamadas les ha permitido estudiar el problema desde dentro, desde el punto de vista de los niños y adolescentes -de sus padres y madres- que lo sufren.

La imagen de la víctima que perfila el sería la de una niña (51% de los casos) de entre 11 y 13 años que padece el problema a diario (en el 70% de los casos). En más del 40% de los casos, los niños sufren esta situación durante el último año. 365 días de insultos, de collejas, de cuchicheos, de risas. Del silencio de los que miran.

En las llamadas, los niños y las niñas explican que el acoso se produce sobre todo por whatshapp, donde les insultan y critican, y también que es más habitual tras la salida del colegio, con amenazas en el barrio o a través de las redes sociales.

Una situación que provoca en los niños y niñas, según apuntan en el estudio, dificultades en la relación con sus compañeros, con sus padres y sus familias y problemas de rendimiento en clase. Día tras día el acoso les genera ansiedad, tristeza, soledad, aislamiento, baja autoestima, autolesiones, rabia que en muchos casos puede acabar en ideación o intento de suicidio.

Aunque el 58% de los casos los niños y niñas que sufren algún tipo de acoso se lo acaban contando a sus padres, más del 30% eligen no hacerlo, bien porque no quieren preocuparles, porque temen una sobrerreacción de los padres ante el colegio o los acosadores o porque sienten miedo de contarlo dado que ya hay situaciones conflictivas en casa por las que sus padres no se sienten satisfechos ni orgullosos de ellos.

“Las informaciones periodísticas no generan más situaciones de acoso, sino una mayor reacción social ante el problema”, apuntan en el estudio. De hecho, a raíz de la publicación en los medios en la devastadora carta de despedida de Diego, se incrementaron en un 20% las llamadas pidiendo ayuda.

Plan de acción para reducir el acoso escolar en las aulas

Además de contar con materiales de apoyo para padres, madres y para profesorado, la campaña quiere llegar a más de un centenar de colegios a lo largo de este año, aunque el programa también se impartirá en los centros que lo soliciten y llamen al teléfono 91 726 27 00.

El trabajo en los centros consistirá, entre otras acciones, en charlas interactivas impartidas por psicólogos y sesiones grupales presenciales apoyados de un amplio material audiovisual. El objetivo es ayudar a identificar conductas de malos tratos entre iguales, ofrecer alternativas que favorezcan la convivencia y sensibilizar sobre las consecuencias del acoso escolar y del papel que desempeña el grupo. Ayudarles a entender que rompiendo el silencio que les hace cómplices, ayudan a acabar con la violencia.

Tras las charlas en los centros, los profesores reciben una guía para saber identificar y actuar ante los casos de acoso. Se les proporcionará, además, herramientas para desarrollar actividades con el grupo tanto dirigidas a la prevención como a la resolución de problemas.

Con la campaña, también se lanzan una serie de propuestas dirigidas a los gobiernos para acabar con el acoso escolar:

  1. Protocolos de actuación en los colegios e institutos, así como implicación decidida de la dirección para atajar el problema.
  2. Ayudas especiales para la formación en prevención, potenciación de las figuras de los alumnos mediadores y fomento de la cohesión del grupo y rechazo del acosador.
  3. Difusión de guías de actuación dirigidas al profesorado y a los alumnos con los teléfonos de ayuda y asesoramiento disponibles en www.acabemosconelbullying.com
  4. Ley de Prevención de la Violencia en las Aulas que obligue a los centros educativos a poner los medios necesarios para erradicar las prácticas de acoso escolar.


 

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