Ningún niño debería tener miedo de ir a la escuela. Sin embargo, la mitad de los estudiantes de entre 13 y 15 años de todo el mundo reconoce haber sufrido algún tipo de violencia por parte de sus compañeros de escuela o en el entorno de la misma, según el informe Una lección diaria: #STOPViolenciaInfantil en las escuelas, que acaba de publicar UNICEF.

Autor: © UNICEF/UN0150817/Gilbertson V

Para cumplir con sus funciones, el colegio debe ser ante todo un lugar seguro en el que niños y niñas puedan adquirir los conocimientos y desarrollar las habilidades y la inteligencia que precisan para llevar vidas saludables y prósperas. No obstante, la escuela dista mucho de ser un espacio protegido para los 150 millones de adolescentes en todo el planeta que son víctimas de violencia entre iguales en centros educativos o en sus inmediaciones.

Así lo revela el estudio Una lección diaria: #STOPViolenciaInfantil en las escuelas, impulsado por UNICEF en alianza con otras organizaciones internacionales. Publicado en el marco de la campaña mundial de UNICEF #ENDviolence Against Children, el informe pone de relieve una de las grandes paradojas del sistema educativo: pese a ser uno de los pilares para construir sociedades pacíficas, la violencia forma parte del paisaje cotidiano en las escuelas tanto de países pobres como ricos.

Los números

La violencia entre iguales, cuyo indicador es el número de niños que dicen haber sufrido acoso o haber participado en una pelea física en el último año, merma el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes. Según los datos disponibles, a nivel global uno de cada tres estudiantes de entre 13 y 15 años se ha sentido acosado alguna vez o se ha visto envuelto en peleas físicas, y en los países industrializados el 30% de los estudiantes reconoce haber acosado a otros compañeros. Mientras las niñas tienen más probabilidades de ser víctimas de violencia psicológica, son los niños y adolescentes quienes corren un mayor riesgo de violencia física y amenazas.

En España, pese a ser uno de los países con menor índice de violencia en las escuelas entre estudiantes de 13 a 15 años —el tercero entre los 37 países de Europa y América del Norte que se incluyen en el informe— , el 16,7% de niños entre 13 y 14 años ha manifestado haber sufrido acoso escolar y casi uno de cada tres ha estado involucrado en una pelea en el último año.

“Cada día, muchos estudiantes, ya sea en persona o través de Internet, se enfrentan a una serie de peligros, desde peleas, presión para que formen parte de pandillas o intimidación a formas de disciplina violentas, acoso sexual o violencia armada. Estas situaciones afectan su aprendizaje en el corto plazo, y a la larga pueden provocarles depresión, ansiedad y hasta llevarlos al suicidio. La violencia es una lección inolvidable que ningún niño debería de aprender”, señala la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta H. Fore.

“Sufrir violencia en un entorno escolar es inadmisible y puede marcar de por vida a un niño”, advierte Javier Martos, director ejecutivo de UNICEF Comité Español. “En España tenemos ahora una gran oportunidad para sacar adelante la Ley integral para la Erradicación de la Violencia contra la Infancia”.

Medidas urgentes

Para erradicar la violencia de las escuelas, UNICEF y las demás organizaciones participantes en esta iniciativa (el Departamento de Desarrollo Internacional de Reino Unido, la UNESCO, las organizaciones miembro de la Alianza Global para el Fin de la Violencia Contra la Infancia y la Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas) proponen varias medidas urgentes.

En primer lugar, reclaman la implementación de las políticas y legislaciones necesarias para proteger a los estudiantes, además de reforzar las medidas de prevención y respuesta en las escuelas. Asimismo, solicitan un mayor apoyo a los estudiantes que denuncian la violencia abogan por un cambio cambiar de cultura dentro y fuera de las aulas. También reivindican inversiones específicas y efectivas en soluciones probadas que ayuden a los estudiantes y las escuelas a mantenerse seguros, y señalan la importancia de mejorar y compartir los datos sobre violencia contra los niños en la escuela y en el entorno escolar.

El coste de no actuar

Tanto para los niños y sus familias como para la sociedad en general, el coste de no hacer nada para frenar la violencia es demasiado alto. El estrés vinculado a la violencia en la infancia puede alterar el desarrollo del cerebro y dañar el sistema nervioso. Quienes sufren violencia en la infancia son más propensos a convertirse más adelante en víctimas o victimarios. Además, la violencia disminuye la autoestima, aumenta el absentismo, reduce las calificaciones y lleva a muchos niños a abandonar la escuela por completo.

A nivel económico, el impacto global de la violencia contra los niños se estima en siete billones de dólares al año, lo que socava las inversiones de los estados en salud, desarrollo de la primera infancia y educación.

Para evitar que la violencia siga siendo una lección diaria dentro y fuera de las escuelas, UNICEF anima a los jóvenes a unirse a la iniciativa #STOPViolenciaInfantil.

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