Una innovadora investigación presentada ayer por la revista británica The Lancet en la sede de UNICEF en Nueva York muestra que la mayoría de los casi 3 millones de niños que mueren antes de cumplir un mes podrían salvarse si recibiesen cuidados de calidad en el parto, especialmente en el caso de los bebés más vulnerables y en riesgo de exclusión social.

Las muertes de recién nacidos representan un 44 por ciento del total de muertes de niños menores de cinco años, una proporción que es mayor ahora que la registrada en 1990. Estas muertes suelen darse en las poblaciones más pobres y desfavorecidas.

Según UNICEF, 2,9 millones de niños mueren cada año en sus primeros 28 días de vida. Además, 2,6 millones de bebés nacen muertos (1,2 millones de esas muertes se deben a que el corazón del bebé se detiene durante el parto). Las primeras 24 horas después del nacimiento son las más peligrosas para la madre y su hijo, de hecho, casi la mitad de las muertes ocurren durante este intervalo.

La investigación Cada Recién Nacido, elaborada por The Lancet, identifica las intervenciones más efectivas para salvar a recién nacidos, entre las que se encuentran la lactancia materna, la reanimación, el ‘cuidado canguro’ para los bebés prematuros –es decir, contacto prolongado de la piel del bebé con la de la madre– y la prevención y tratamiento de infecciones. También es esencial contar con un equipamiento adecuado y una mayor financiación.

UNICEF y la Organización Mundial de la Salud lanzarán el mes que viene el Plan de Acción ‘Cada Recién Nacido’ con el objetivo de acabar con las muertes evitables de las madres y sus hijos antes de 2035.

La investigación Cada Recién Nacido publicada por The Lancet ha sido elaborada junto a expertos de UNICEF, la London School of Hygiene and Tropical Medicine y la Universidad Agha Khan, en Pakistán, entre otros.

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