Los niños refugiados ayudan a sus familias a integrarse en su nueva vida, en su nueva ciudad

19/09/2016 | Derechos de la Infancia

La reciente “crisis de migrantes y refugiados” ha cambiado por completo la radiografía de las solicitudes de asilo en Europa. Tal y como apunta UNICEF en su último informe, el perfil del solicitante es ahora más joven que nunca: de las 1.392.655 personas que solicitaron asilo en la Unión Europea a lo largo de 2015, 405.955 tenían menos de 18 años.

Sobre el papel, los niños y niñas refugiados deberían tener un marco reforzado de protección, por su condición de niños y por su condición de refugiados. “Podría pensarse”, apunta el informe,  “que sus derechos están totalmente blindados, pero esto no es así en la práctica. En muchos lugares del mundo, incluida la Unión Europea, se vulneran estos derechos”.

En España, la acogida de los niños refugiados se realiza a través de dos canales diferentes, dependiendo de si están acompañados o no. Los niños que llegan con sus familias son recibidos dentro del sistema de acogida, que es competencia de la Secretaría General de Inmigración y Emigración del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. El sistema de acogida español se configura como un sistema de naturaleza mixta que distingue, de un lado, una red de centros de migraciones de carácter público y, de otro, dispositivos de acogida y programas de atención a solicitantes de asilo gestionados por ONG subvencionados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) empezó a principios de los 90 con su primer programa de acogida. Hemos hablado con Mónica Lopez, Directora de Programas Estatales de la organización para conocer más sobre su labor, su opinión sobre el sistema y el trabajo especifico con los niños y las niñas solicitantes de asilo.

P. Más de seis años después de la entrada en vigor de la Ley 12/2009, España no se ha dotado aún de un reglamento asilo en el que se regulen las condiciones de acogida.¿Cómo afecta este vacío normativo al trabajo de CEAR? ¿Y al disfrute del derecho a la protección internacional de la infancia?

Aunque los menores se contemplan como uno de los grupos vulnerables en el art. 46 de la Ley de Asilo la realidad es que de cara a la acogida no hay ningún tipo de programa específico y se deja un poco a los protocolos de cada una de las entidades. En CEAR, antes de la Ley de 2009 ya trabajábamos con protocolos de atención a la infancia, de atención a los menores que están llegando a los centros…pero es verdad que si eso estuviera regulado por algún reglamento específico establecería unos estándares homogéneos en todo el sistema de acogida español.

P. En vuestros programas y proyectos, ¿contáis con acciones y tratamiento específico para la infancia? ¿realizáis por ejemplo entrevistas individualizadas con ellos, actividades concretas, información adaptada a la edad y grado de madurez, etc.?

Tenemos acciones y actividades específicas para los menores, en los centros tenemos espacios específicos para los menores, hacemos un seguimiento de todo el proceso escolar, de todo lo que tiene que ver con el ocio , trabajamos de una manera muy estrecha con colegios, con pediatras y con todas las actividades de ocio y tiempo libre de los municipios.

Nosotros no trabajamos con menores no acompañados sino con niños y niñas que llegan acompañados de sus familias. En la mayoría de los casos, los menores no están presentes en las entrevistas, el titular del expediente de asilo es el padre o la madre dependiendo de la historia que traigan. Por tanto, la responsabilidad de los menores con los que trabajamos es de sus familias y de hecho, desde el primer día que llegan a nuestros centros, nosotros tratamos de no suplantar en ningún caso esa responsabilidad, al revés, trabajamos para empoderar a esos padres y madres y ofrecerles las herramientas para que puedan hacerse cargo del cuidado de sus hijos, de su escolarización, etc….

Los menores no acompañados directamente entran a través del sistema de protección a menores, a través de las Comunidades Autónomas, el Instituto del Menor, etc. Lo que ocurre a veces es que instituciones que trabajan con menores no acompañados nos piden asesoría en algunos casos pero únicamente por temas jurídicos. Si en un momento determinado tenemos constancia que alguna de las personas que viven en los centros pudiera ser menor de edad, tenemos la obligación de llamar a los servicios de protección del menor para que realicen las pruebas de edad, etc y si realmente fuera un menor, tendría que pasar a disposición del servicio de protección del menor.

P. ¿Cómo es, en general, la integración de lo niños y las familias con las que trabajáis?

En general los niños son elementos integradores. Cuando llega está deseando ir al cole, en seguida hace amigos, desde muy pequeños necesitan ir al parque, quieren ir a los cumpleaños de los amigos, etc y eso al final obliga a los padres a tenerse que relacionar con otros padres, a ir a las reuniones de la clase…. Sucedió una vez con una familia refugiada en Getafe que llegaba de Afganistán con seis hijos, venían de una zona rural, vestían al modo afgano y los padres de momento no querían cambiar la forma de vestir. Se estuvo valorando con la comisión de escolarización cuál era el mejor centro para que fuesen y la decisión fue que se les escolarizara en Los Escolapios, donde tenían que llevar uniforme y donde había menos problema que el hecho de la indumentaria fuese un problema. La dirección del colegio se volcó con los niños, les pagaron los uniformes, etc

La integración en los coles es casi siempre muy buena. En los centros de salud el problema es que depende mucho del partido en el gobierno municipal. Es cierto que ahora ningún municipio se atreve a decir que no acepta refugiados, que si los había antes, pero el hecho de que existiese un protocolo establecería un compromiso en la relación con los refugiados que iría más allá del partido que gobierne.

P. ¿Creéis que esta es la mejor manera de proteger a los menores no acompañados?

Si, nosotros entendemos que el sistema de protección al menor necesariamente tiene que pasar por el Estado. Otra cosa es que en los centros de menores tenga que haber una cierta especialización si realmente el número de menores no acompañados refugiado es importante o que de alguna manera puedan hacer convenios con organizaciones que puedan intervenir.

P. Cuál sería vuestra valoración global del sistema de acogida desde el punto de vista de la infancia: ¿cuáles crees que son las principales carencias del sistema de acogida y asilo en relación a los niños y las niñas? ¿qué propuestas de mejora lanzaríais?

El sistema de acogida tiene algo bueno y es que tiene una única coordinación y de esa forma se pueden garantizar unos estándares mínimos independientemente de que sean centros o dispositivos de gestión directa del Estado o de gestión de alguna organización. Se garantiza que esos estándares mínimos no se puedan dejar al arbitrio de la organización que lo esté gestionando y yo creo que este es un punto fuerte. Si que es verdad que no existen protocolos específicos de menores que deberían venir desde esa coordinación que deberían venir desde la subdirección de migración. Igual que se han hecho protocolos especíicos para trata deberían hacerse protocolos específicos para menores en el sistema de acogida.

P. ¿Cómo ve CEAR la centralización del sistema de acogida y las limitadas posibilidades de participación de los entes locales y autonómicos?

Nosotros trabajamos con los ayuntamientos desde hace muchos años y desde el minuto uno en que llega el refugiado. Lo que yo creo es que de repente se ha puesto en primera página y en la mesa de todas las autoridades. En España ha habido refugiados desde hace muchísimo tiempo y las entidades que trabajamos con ellos no podemos concebir la acogida a refugiados sin que estén los municipios ni las comunidades autónomas, empezando por el colegio, servicios sociales, la atención sanitaria…depende de ellos. La colaboración es y tiene que ser estrechísima.

Lo que está pasando es que, en primer lugar, no está llegando tanta gente o tanta gente como la cantidad que estábamos esperando y se han quedado muchas comunidades autónomas y muchos municipios esperando a que llegasen hordas y hordas de refugiados. Tienen que llegar, vamos, esperamos que lleguen y desde luego la respuesta está siendo muy lenta y muy mala porque están llegando con cuentagotas.

Pero a mi me parece que el sistemas de acogida esté centralizado a través del Estado es algo bueno porque se tiene que garantizar que la acogida durante los primeros meses sea siempre la misma en todos los sitios, no creo que sea bueno que dependa de comunidades autónomas pero la integración pasa siempre por los municipios. Los refugiados, los migrantes, llegan al país pero viven en los municipios. Llega además un momento en el que el programa de refugiados termina y las personas se quedan en los municipios, pero incluso aunque pasen a una segunda fase del programa, la ayuda del municipio es necesaria también en ese punto. Los seis primeros meses realmente son para el aterrizaje en el nuevo país, para que comiencen a aprender el idioma, etc Pero a partir del sexo mes cuando salen de los centros la implicación del municipio es directa.

Por tanto, a CEAR no le parece mal que el sistema de acogida sea una competencia del Estado porque realmente ese proceso inicial es corto y los municipios participan activamente desde el principio, pero especialmente después de ese proceso inicial.

La realidad es que la cantidad de refugiados no va a ser tal como para que se vaya a percibir realmente el impacto, no se van a tener que movilizar recursos de una manera fuera de lo normal. Si algo bueno ha tenido todo esto es que, afortunadamente, por fin se ha puesto sobre la mesa la situación de los refugiados, primero, para visualizar una realidad que hasta ahora no se había visto, que es la de los refugiados sirios y la de la insolidaridad europea, y segundo, para mostrar que en España ya había refugiados, nos ha costado un montón explicar la situación de los refugiados.  Ahora la gente sabe lo que es un refugiado sino que además, quiere que venga.

Pero insisto, el impacto no va a ser muy grande, 12.000 personas refugiadas en dos años no es una cantidad que sobrepase a otros años. El año pasado, sin ir más lejos, se acogieron 15.000 personas.

P. Si el número de refugiados sigue creciendo, ¿puede el sistema de acogida sostenerse sin la implicación de estos dos niveles? ¿cuántas plazas hay en este momento y cuántas faltarían?

Las personas refugiadas que están llegando, tanto vía resentimiento como vía reubicación van a estar en las plazas de acogida que tiene el sistema. Las plazas disponibles están en función de donde encontramos las entidades nuevos dispositivos. Estamos permanentemente abriendo plazas cada día, vamos firmando acuerdos con ayuntamientos, un poco en función de los recursos que puedan ser mejores o que puedan resultar más económicas. Aprovechamos especialmente los municipios en los que tenemos sede porque facilita mucho el proceso. Lo que tenemos en cuenta siempre es que sean lugares donde se pueda lograr la integración; muchas veces se ofrecen a colaborar ayuntamientos con muy buena voluntad pero que están muy aislados…y desde ahí no es fácil integrar, sin acceso a servicios sociales, a servicios culturales, los coles están muy desperdigados….

Hay municipios que han trabajado mucho por la integración. El Ayuntamiento de Getafe, por ejemplo, cedió el suelo para la construcción del centro en el año 1993. Los campamentos urbanos, asociaciones que trabajan con ocio y tiempo libre…siempre dejan una serie de cuotas para los niños y niñas refugiados. En general todos los municipios con los que trabajamos muestran mucha disposición a colaborar, y en el caso de los niños, siempre se contempla la reserva de plazas para los servicios municipales.

También trabajamos mucho con las comisiones de escolarización para ver con ellas cuáles son los coles en los que los niños puedan estar mejor escolarizados e integrados; colaboramos muy de cerca con el servicio de familia en servicios sociales, etc Y luego el centro de la localidad de Vecindario en Gran Canaria trabaja con los vecinos en actividades que fomentan integrar a la población en todos los sentidos (cuando sobra comida en el centro se coordina con los servicios sociales para que ese excedente vaya a las familias con menos recursos de la localidad, por ejemplo).

P. En abril, la FEMP lanzaba la propuesta de Red de Municipios de Acogida a Refugiados. La idea, a la que se han ido sumando un amplio número de localidades, pretende generar un protocolo común para todos los Ayuntamientos que se adhieran – algunos gobiernos autonómicos como Aragón, La Rioja o Asturias  ya han elaborado también Protocolos propios- y a continuación iniciar los trámites para que la Red puedan contar con fondos europeos destinados a la acogida.

Hemos firmando un convenio con la FEMP; hay un grupo de trabajo que tiene que ver efectivamente con la redacción de recomendaciones para un protocolo o incluso para ofrecer formaciones a los municipios que lo demanden sobre cómo vamos a trabajar, qué se puede hacer, cuáles son las líneas de actuación, etc

Nos parece, insisto, que los municipios tienen un papel clave especialmente a la salida de los centros, cuando comienza la segunda fase (después de 6 meses, o 9 en el caso de que hay menores), en la búsqueda de vivienda; llevamos entre otras cosas reclamando mucho tiempo que se establezcan cuotas de vivienda pública para refugiados o para personas solicitantes porque es realmente difícil.

P. Y mirando a Europa, ¿qué países o experiencias conocéis que os parezcan un ejemplo?

Mirando a Europa y comparando con muchos otros países, creo que tenemos uno de los mejores sistemas de acogida. Las realidades son muy diferentes: no es lo mismo Italia, que tiene 40.000 plazas reservadas de emergencia que España, que normalmente nos llega por vía secundaria y es mucho menor. Los sistemas sueco y noruego son muy buenos cuando te dan el estatuto pero para los solicitantes es muy complicado, están casi en centros de detención.

Si que es verdad que hay países europeos con un sistema de protección de servicios sociales para todos los ciudadanos mucho más garantista que el nuestro y ahí creo que fallamos. Nuestro sistema de asilo tiene una protección bastante buena pero tiene una limitación temporal importante, y a partir de ese periodo si la persona tiene algún problema entraría dentro del sistema de servicios sociales que, por otro lado, son bastante débiles. En el Reino Unido las personas refugiadas pasan por un primer proceso también temporal y después entrar a formar parte del sistema británico de protección social en el que tienen cubiertas todas las necesidades básicas.

Hay algo especialmente destacable en el sistema británico que es la implicación de las comunidades nacionales en el acompañamiento de los nuevos refugiados. Es algo que me parece muy bueno, aunque siempre tratado con distancia porque es verdad que hay determinados conflictos en los que los nacionales pueden ser tus propios enemigos y hay que tener cuidado, pero me parece muy bien que si por ejemplo llega una familia de Pakistán se les ponga en contacto con el líder de la comunidad pakistaní en el municipio. Aquí no es fácil porque no tenemos demasiados refugiados ni tenemos comunidades muy asentadas, ni tenemos identificados muchos líderes…todo ese trabajo comunitario es muy pobre aquí en España.

Recursos

Estudio sobre el sistema de acogida de personas refugiadas en España desde la perspectiva de derechos de infancia. 

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