Las ‘ciudades inteligentes’ son aquellas que escuchan a su infancia: “Los niños y las niñas perciben la ciudad a otra escala”

06/11/2026 | Ciudades y niños, Innovación social

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  • Asistimos al Smart City Expo World Congress para incluir el enfoque de derechos de infancia en un evento que aborda los principales desafíos urbanos: “Una ciudad que funciona para la infancia funciona para toda la ciudadanía”

 

Durante años, el concepto de smart city se ha asociado a la innovación tecnológica, la digitalización de los servicios, la eficiencia energética y la modernización de las infraestructuras. Pero para diseñar una ciudad que responda a las necesidades de todas las personas es necesario escucharlas, incluyendo a aquellas que suelen quedar fuera de las decisiones urbanas, como los niños y niñas.

Esta ha sido una de las reflexiones presentes en la 15ª edición del Smart City Expo World Congress (SCEWC), celebrado en Barcelona entre el 3 y el 5 de noviembre bajo el lema Urban Solutions, Real Impact (Soluciones urbanas, impacto real). El encuentro, que ha reunido a representantes de un millar de ciudades y alrededor de 600 ponentes, como la exalcaldesa de París Anne Hidalgo, ha abordado algunos de los grandes retos urbanos actuales, como la crisis de vivienda, la movilidad sostenible, la digitalización y la transición energética.

 

Los niños y las niñas, expertos en su propia ciudad

 

Desde UNICEF España hemos estado presentes para garantizar que este espacio contara con la perspectiva de derechos de infancia para promover un enfoque urbano centrado en las personas y basado en derechos. Entre otras cosas, dando a conocer la iniciativa Ciudades Amigas de la Infancia, desarrollada en colaboración con gobiernos locales de todo el mundo.

 

“Los niños y niñas son buenos indicadores del bienestar. Una ciudad que funciona para la infancia funciona para toda la ciudadanía”, dice Marion Libertucci

 

“Los niños y niñas son buenos indicadores del bienestar. Una ciudad que funciona para la infancia funciona para toda la ciudadanía”, dice Marion Libertucci, coordinadora de Ciudades Amigas de la Infancia, en una de las mesas del evento. Ha compartido ejemplos de la iniciativa en diferentes países, como el caso español, donde nuestra evaluación mostró el impacto positivo que tiene para un niño o niña vivir en una Ciudad Amiga de la Infancia.

“Los niños y niñas no son solo usuarios de la ciudad, son expertos en su propia ciudad. Pueden compartir experiencias de qué falta, aportar soluciones muy innovadoras y expandir el concepto smart city más allá de la tecnología e infraestructuras”, destaca Libertucci. Para ello, “debemos entender cómo las ciudades pueden ubicar a la gente, especialmente los niños y niñas, en el centro de las decisiones urbanas”.

 

 

Smart City Expo World Congress 2026

 

La ciudad desde la experiencia de la infancia

 

Los niños y las niñas viven la ciudad de maneras que los adultos no siempre perciben. Es lo que sostiene Rim Khamlich, de Paivoz, el consejo asesor de UNICEF España. Ha moderado la mesa Designing Child Friendly and Inclusive Cities para preguntar si escuchar a la infancia podría transformar no solo un diseño, sino también la manera de entender qué necesita un barrio y cuál es el propósito de una ciudad.

 

¿Están diseñadas nuestras ciudades para un clima que ya no existe?

 

“Cuando pensamos en las ciudades, tendemos a centrarnos en sus estructuras físicas: edificios, calles, infraestructuras y espacios públicos. Pero una ciudad es mucho más que eso”, dice. “Su identidad y su significado surgen de las personas que la habitan, de sus experiencias, sus relaciones y las formas en que interactúan con los espacios que las rodean”, añade.

“Un recorrido que en el mapa parece seguro a los adultos puede resultar inseguro a los niños y niñas. El patio de un colegio puede ser mucho más que un espacio de juego: puede convertirse en un lugar de amistad, inclusión, creatividad y comunidad. Estas perspectivas no son simplemente detalles adicionales que debamos tener en cuenta una vez tomadas las decisiones principales”, añade.

 

Mesa Designing Child Friendly and Inclusive Cities, moderada por Rim Khamlich, de Paivoz

 

Ermua: diseñando desde la experiencia cotidiana

 

La ciudad de Ermua, en Vizcaya, ofrece un buen ejemplo. Si su agenda urbana hubiera estado diseñada solamente personas adultas, hay algo que hubiera pasado desapercibido: “La importancia de la experiencia cotidiana”, dice Yelene Mencía, coordinadora de proyectos estratégicos y Agenda 2030 del Ayuntamiento. “A los adultos nos gusta pensar en estrategias, datos técnicos y grandes proyectos. Sin embargo, los niños y las niñas perciben la ciudad desde otra escala: se fijan en lo que ven de camino al colegio, en las calles por las que pasan, en los lugares donde juegan y en cómo se sienten en su entorno”.

Comparte ejemplos en los que las perspectivas de los niños y las niñas cambiaran el enfoque del debate o las prioridades, como la eliminación de grafitis. “El equipo técnico de planificación municipal abordaba esta cuestión como un problema de mantenimiento. Sin embargo, los niños y las niñas lo plantearon de otra manera: para ellos, afectaba directamente a cómo vivían y experimentaban el espacio público”.

 

“Una ciudad amigable con la infancia no es una ciudad diseñada exclusivamente para los niños y las niñas, sino para todas las personas, pero contando con ellos”

 

Por eso, incluyen siempre a la infancia en el diagnóstico de la agenda urbana para identificar las prioridades de la ciudad. “Los niños y las niñas nos ayudan a comprender que una ciudad amigable con la infancia no es una ciudad diseñada exclusivamente para los niños y las niñas, sino una ciudad pensada para todas las personas, pero diseñada y construida contando con ellos. Así es como Ermua entiende la participación”.

 

Barcelona: transformar patios es transformar formas de relacionarse

 

Otro ejemplo concreto de cómo incorporar la perspectiva infantil a la transformación urbana se encuentra en Barcelona, a través del programa Transformando los patios escolares. La iniciativa parte de una realidad habitual en muchos centros educativos: patios organizados principalmente alrededor del fútbol, donde otras formas de juego, la interacción social y el contacto con la naturaleza disponen de menos espacio.

“El objetivo, por tanto, no consistía simplemente en incorporar vegetación, sino en repensar qué puede ser un patio escolar y qué experiencias debe ofrecer”, cuenta Gretel Vila, gestora de proyectos educativos en el Ayuntamiento de Barcelona. Para ello, las intervenciones han incorporado árboles, zonas de sombra y agua, además de espacios que permiten jugar, conversar, aprender y relacionarse de diferentes maneras, siempre contando con la participación infantil y en procesos de cocreación.

 

Tres acciones de municipios contra la discriminación

 

“Hemos aprendido, tras varios años, que cuando transformas el espacio también cambias la forma en que se usa”, aporta Vila. “La evaluación muestra que ahora hay un juego más diverso, imaginativo y exploratorio, más oportunidades para actividades de diferentes niveles de intensidad. Las chicas usan partes del patio que antes usaban menos, y más chicos hacen actividades tranquilas, hay menos conflictos y mejores interacciones”.

 

Madrid Nuevo Norte: diseñar escuchando a las nuevas generaciones

 

“Creo que las ciudades necesitan escuchar diferentes voces y perspectivas, para crear espacios inclusivos para todos”, dice Karina Gutiérrez, responsable del departamento de participación social en Crea Madrid Nuevo Norte. Este proyecto ha integrado diferentes perspectivas en su proceso de planificación durante los últimos diez años, dando voz a niños y niñas, familias y personas con discapacidad.

Gutiérrez ha aportado varios ejemplos de este proceso participativo, como la colaboración con Block Foundation para imaginar y para diseñar el parque central mediante el videojuego Minecraft, o la participación de más de 200 estudiantes en el proceso de certificación comunitaria. Ambos permitieron escuchar lo que opinaban los niños, niñas y adolescentes.

 

“Los niños y niñas no solo tienen ideas buenas, también tienen un interés genuino en involucrarse y tener una voz en estos procesos”

 

“En ambos proyectos, el mensaje de los chicos y chicas era claro: queremos parques, áreas de picnic, espacios compartidos, y queremos espacios donde pueden hacer amigos y hacer actividades con gente de diferentes edades, áreas para diferentes deportes y más vida comunitaria”, recapitula Gutiérrez.

Señala que la contribución de los más jóvenes no fue solo traer nuevas ideas. “También nos ayudaron a tomar decisiones de diseño importantes y a entender que estamos creando lugares que responden a necesidades reales. Descubrimos que los niños y niñas no solo tienen ideas buenas, también tienen un interés genuino en involucrarse y tener una voz en estos procesos”.

 

Smart City Expo World Congress 2026

 

Cómo planificar desde los derechos de la infancia

 

Incorporar esta perspectiva requiere también un compromiso institucional. “Diseñar pensando en las personas más vulnerables hace que las ciudades sean mejores para todos”, dice Elena Bonetti, consultora y abogada especializada en normativa ambiental de UNICEF, que compartido qué significa, en la práctica, incorporar un enfoque basado en los derechos de la infancia a la planificación y el diseño urbanos.

Bonetti considera que este enfoque requiere tres pasos, basados en la Guía SPACES de la OMS y ONU-Hábitat.

  • Medir. Un enfoque basado en los derechos de la infancia implica recopilar datos desglosados por edad y por barrio, y utilizar indicadores relevantes para la infancia, así como identificar y cartografiar dónde se concentran las mayores necesidades. “Si los niños y las niñas no están presentes en los datos, tampoco estarán presentes en las decisiones”.
  • Regular. La infancia está protegida cuando las normas son claras y se diseñan teniendo en cuenta sus necesidades. “Esto implica establecer estándares de habitabilidad que garanticen espacio suficiente, ventilación, agua y saneamiento; limitar la presencia de plomo y otras sustancias tóxicas en pinturas, productos y actividades industriales cercanas a los lugares donde viven y juegan los niños y las niñas; y fijar criterios ambientales y de salud para los espacios públicos, como aire limpio, sombra, materiales seguros e itinerarios escolares protegidos”.
  • Invertir e incluir. Es necesario invertir prioritariamente allí donde las necesidades son mayores: en barrios de rentas bajas, densamente poblados y en asentamientos informales. “Y debemos diseñar con los niños, las niñas y las comunidades, no solamente para ellos”, añade.

“Adoptar un enfoque de ciudad basado en los derechos de la infancia significa plantearse, en cada fase de la planificación, una pregunta muy concreta: ¿es este lugar seguro y saludable para un niño o una niña?”, resume Bonetti.

 

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