Carlos Martínez, Manuela Carmena, Ana María Sánchez y Javier Martos en el IV Congreso Ciudades Amigas de la Infancia – ©UNICEF / Hugo Palotto

Sostenibilidad, equidad y participación. Esa es la apuesta de futuro de los municipios españoles comprometidos con los derechos de la infancia, que aspiran a ser los catalizadores del cumplimiento de las grandes agendas internacionales de desarrollo.

Reunidos en el IV Congreso Ciudades Amigas de la Infancia, celebrado en CaixaForum de Madrid bajo el título Acción local para la Agenda 2030, más de 350 alcaldes, concejales, técnicos, representantes públicos y, por supuesto, niños y niñas han contribuido con sus reflexiones y experiencias a trazar una hoja de ruta para acercar a los espacios locales la Agenda 2030 y la Nueva Agenda Urbana Hábitat III.

Lo han hecho al amparo de un programa, Ciudades Amigas de la Infancia, que se presenta como la mejor herramienta para realizar con éxito ese tránsito de lo global a lo local, donde acumula 16 años impulsando un modelo de gestión centrado en los derechos de infancia.

Carmelo Angulo – ©UNICEF /

Han sido dos jornadas para impulsar los derechos de los niños en el ámbito local, dibujando entre todos un camino posible hacia el cumplimiento de los objetivos de desarrollo. En las ponencias, talleres y debates se ha dialogado sobre los retos locales y globales a los que se enfrentan cada día los municipios españoles en un momento de profundos cambios y desafíos en el contexto global, que afectan a los niños en sus comunidades.

El presidente de UNICEF Comité Español, Carmelo Angulo, aseguró que “las ciudades y municipios tienen un papel clave en la Agenda 2030, una hoja de ruta que no deja lugar a dudas sobre la centralidad del papel de la infancia en la construcción de un mundo más justo y sostenible a través de los ODS al plantear que los niños y los jóvenes encontrarán en los nuevos objetivos una plataforma para encauzar su infinita capacidad de activismo hacia la creación de un mundo mejor”.

Barómetro del bienestar

Los derechos de la infancia “se han constituido en un barómetro fidedigno del bienestar de cada sociedad”, afirmó Magdy Martínez-Solimán, Subsecretario General de la ONU, Administrador Adjunto y Director de la Oficina de Políticas y Apoyo a Programas del PNUD. Por eso los objetivos de la Agenda 2030 reflejan una especial preocupación por los niños. Su lema “No dejar nadie atrás”, y su principio operativo “llegar primero a los más rezagados”, alude a la obligación de tener especialmente en cuenta a quienes carecen en la práctica de derechos, no pueden hablar por sí mismos, sufren múltiples formas de discriminación o simplemente lo tienen más difícil en la vida.

La Agenda 2030 no debe verse solo desde el punto de vista de la cooperación internacional. “No estamos hablando solo de países lejanos”, dijo Carmelo Angulo en la inauguración, “la situación actual de la infancia en nuestro país requiere una acción firme para rebajar a cero el número de menores de 18 años que están en riesgo de pobreza”. Una pobreza que “tiene cara de mujer, cara de emigrante y cara de niño”, como dijo el alcalde de Soria, Carlos Martínez, quien afirmó que los municipios se han convertido en el “último refugio” en la protección de los más vulnerables.

¿Qué puede hacer entonces un gobierno local para poner en marcha esta agenda? “Trabajar en red con otros ayuntamientos”, dijo Martínez, “porque la unión hace la fuerza”.

Revolución local

“Se está produciendo un cambio de paradigma en la acción política a favor de la cercanía”, apuntó el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, Abel Caballero. El mundo local vive “una revolución” que conlleva una visión preferente y determinante hacia los niños, que ocupan cada vez más espacios en las ciudades. Una visión que encuentra en la Nueva Agenda Urbana una herramienta esencial para promover un desarrollo urbano sostenible en busca de ciudades más amigables donde los niños puedan ejercer sus derechos.

Esa revolución de la cercanía tiene también su reflejo en la Agenda 2030 a través de un fenómeno que destacó Gabriel Ferrero, Vocal Asesor para la Agenda 2030 en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación: “la movilización de los municipios y alcaldes en pos de conseguir los ODS incluso contra la voluntad política de los gobiernos nacionales”.

Y de eso precisamente se trata, según afirmaron los alcaldes presentes en el IV Congreso, de voluntad política. Porque la implementación de la agenda requiere compromisos. Y estos compromisos requieren grandes inversiones. Son una llamada de atención para aumentar el gasto doméstico, la solidaridad internacional y la movilización de recursos públicos y privados.

La implementación de la Agenda 2030, concluyeron los participantes, debe realizarse desde abajo hacia arriba, de lo local a lo nacional y de ahí a lo global. Aunque en algunos casos, como en la experiencia que trajo desde México Ana María Sánchez, del Sistema Nacional de Protección Integral para Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), sea preciso construir herramientas desde el ámbito nacional para facilitar el aterrizaje en los municipios. “El trabajo empieza en el municipio”, dijo, “pero para eso hay que fortalecer los municipios”.

En el municipio está la clave, por tanto, pero en su fortalecimiento reside la clave del éxito, afirmó el alcalde de Soria. A ello pueden contribuir las agendas internacionales, un instrumento de empoderamiento en manos de las autoridades locales ya que favorece la descentralización, y por tanto los fortalece.

Los Objetivos de Desarrollo, recordó Ferrero, toman cuerpo en la escuela, en los barrios, en la movilidad urbana. Por eso los municipios aspiran a convertirse en “catalizadores para su cumplimiento”, con la ayuda de los niños y niñas a través de los mecanismos de participación infantil desarrollados en el marco del programa Ciudades Amigas de la Infancia.

Edita Pousada y Zakaria Benataya, representantes de los consejos de Castrelo de Miño y Mollerussa – ©UNICEF Hugo Palotto

Corriente empática

Queremos que la infancia sea el centro de las políticas públicas”, dijo la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que también participó en el evento. “El contacto cotidiano de los niños con lo público aporta una enorme energía renovadora que no se puede desaprovechar. Los niños tienen una habilidad única: despertar de una forma extraordinaria nuestra empatía. Darles la oportunidad de participar significa abrir las puertas a una enorme corriente empática”.

Sin embargo, alertó Carmena, la infancia todavía padece una cierta invisibilidad. “Tengo la sensación”, dijo, “de que no pensamos en los niños, que no los vemos. Estamos acostumbrados a que, en el mundo de la política, de lo importante, los niños no son importantes.”

En este IV Congreso Ciudades Amigas de la Infancia los niños no solo son han sido visibles sino los auténticos protagonistas, como se pudo podido comprobar a lo largo de las sesiones de debate y de los talleres.

Hoy estamos aquí, lo que demuestra que nuestra participación es importante y se debe tener en cuenta”, dijo Edita Pousada, representante del Consejo de Infancia y Adolescencia de Castrelo de Miño. “Hacemos propuestas para que cada día nuestra ciudad vaya a mejor, así la transformamos y la construimos a partir de ideas de los niños, niñas y adolescentes”, afirmó Zakaria Benataya, representante del Consejo de Infancia y Adolescencia de Mollerussa (Cataluña).

Desde la celebración deI I Congreso Ciudades Amigas de la Infancia, en 2011, se han producido una serie de cambios políticos y sociales que han generado espacios adecuados para que los niños adquieran habilidades, competencias y capacidades que les permitan adquirir un papel cada vez más protagónico en el desarrollo de sus ciudades. Esos espacios, recordó María Ángeles Espinosa, directora del Instituto Universitario de Necesidades y Derechos de la Infancia y la Adolescencia, se han generado en buena medida gracias al trabajo de las personas presentes en el Congreso.

Juan José Almagro – @UNICEF/Hugo Palotto

Tras la aprobación de la Agenda 2030, el reto continúa con la implementación y el cumplimiento de sus 17 objetivos y 169 metas. Una labor en la que las ciudades y los niños tienen mucho que aportar, como señalaba el vicepresidente de UNICEF, Juan José almagro, durante la clausura “En 2 años 300 ciudades trabajarán con nosotros para conseguir un horizonte ético para la infancia”. El desafío es grande, pero para trepar hacia el éxito contamos con el mejor equipo y los escaladores más avezados. Ha quedado demostrado en este IV Congreso Ciudades Amigas de la Infancia.

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