Tres acciones de municipios contra la discriminación

31/07/2026 | Migraciones, No discriminación, Participación

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‘La Cancha’ de Tinajo (Lanzarote)

 

  • Estas iniciativas de Fuentes de Andalucía, Tinajo y Terrassa muestran cómo las políticas locales pueden convertirse en una herramienta para garantizar el derecho de toda la infancia a crecer libre de discriminación
  • Disponibles los vídeos de los proyectos de ‘La Cancha’ de Tinajo (Lanzarote) y del proyecto socioeducativo de Fuentes de Andalucía (Sevilla)

 

Sufrir discriminación deja huellas profundas en la infancia. La Convención sobre los Derechos del Niño especifica, en uno de sus cuatro principios, el de no discriminación, que todos los niños y niñas tienen los mismos derechos, no importa su color de piel, su religión, su procedencia o las ideas de sus padres. Sin embargo, esas palabras pueden quedarse en el aire si no se traducen en acciones.

“Hay normas jurídicamente vinculantes para proteger el derecho de todos los niños y niñas a no ser discriminados. En todos los niveles hay estrategias de lucha contra el racismo, delitos de odio, homofobia, etc. Pero son papel mojado si los municipios no las implementan o adoptan estrategias desde lo local”, como explica Sara Collantes, especialista en migraciones UNICEF España, durante el Séptimo Congreso de Ciudades Amigas de la Infancia, donde expertos y responsables municipales compartieron experiencias que demuestran cómo la acción local puede transformar comunidades y prevenir la exclusión.

 

“Hay normas para proteger el derecho a la no discriminación, pero son papel mojado si los municipios no las implementan o adoptan estrategias desde lo local”, dice Sara Collantes, de UNICEF España

 

“El origen, el color de piel, la identidad de género, etc., están siempre por debajo de la condición de niño. Una sociedad está obligada a proteger y respetar los derechos fundamentales de la infancia, mucho más aquella sociedad que tiene los recursos para hacerlo”, afirma Gonzalo Fanjul, de la Fundación porCausa.

El experto también incide en el papel crucial de las entidades locales en estas estrategias, señalando que la “magia del municipio está en su proximidad”. Durante el congreso se presentaron tres iniciativas que muestran cómo pasar de las palabras a los hechos a la hora de combatir la discriminación, especialmente aquella basada en el origen. Se trata de tres iniciativas que trabajan desde la prevención, la participación infantil y los espacios de encuentro: la integración de jóvenes migrantes en Tinajo (Lanzarote), el servicio LGTBIQ+ del Ayuntamiento de Terrassa (Barcelona) y el programa socioeducativo de Fuentes de Andalucía (Sevilla).

 

‘La cancha’ de Tinajo: de los prejuicios al encuentro

 

 

En 2020, a varios educadores sociales de Tinajo les saltaron las alarmas: detectaron en los centros educativos un discurso de rechazo hacia los chicos de origen africano que llegaban al municipio y residían en el albergue de La Santa. “Había un discurso de rechazo muy marcado por la opinión adulta”, recuerda Moisés Jesús Saavedra, técnico de la Concejalía de Juventud del municipio. “Era muy desagradable escuchar esos comentarios en niños tan pequeños cuando se veía claramente que no era un discurso propio”.

En un municipio de apenas un millar de habitantes convivían alrededor de 150 adolescentes migrantes procedentes de África de entre 13 y 18 años; entre 2019 y 2024, cuando el recurso cerró, habían pasado por Tinajo unos 2.500 jóvenes. Esa presión originó situaciones de conflicto, principalmente en los espacios comunes, como la cancha deportiva que da nombre al proyecto. “La primera respuesta fue la represión, se soluciona con la policía. Al final se ha visto que una respuesta educativa genera mucho más cambio”, dice el técnico. “Conflictos van a suceder siempre, pero si la comunidad está organizada, el equipo sanitario, centros educativos, policía local… las respuestas serán más potentes”.

 

‘La Cancha’ de Tinajo (Lanzarote)

 

El Ayuntamiento optó entonces por un enfoque educativo y comunitario a través del proyecto ‘La Cancha’: incorporó educadores de calle, intervino en los centros escolares, trabajó con las familias y aprovechó los espacios de participación infantil ya existentes para propiciar encuentros entre los jóvenes del municipio y los recién llegados. “Solo hace falta que la gente se encuentre y se conozca para quitar mitos y prejuicios”, explica uno de los participantes en la actividad de creación de un mural en la cancha deportiva.

 

“Solo hace falta que la gente se encuentre y se conozca para quitar mitos y prejuicios”

 

La transformación fue progresiva. Muchos chicos con historias muy duras o que se enfrentaban a barreras educativas o de recursos contaron con un lugar de encuentro. Aquellos que tenían mejor castellano ayudaban a la hora de gestionar la convivencia con los chicos que llegaban. Para Saavedra, la participación se entiende como una herramienta, un proceso de aprendizaje para todos, e incluso aporta una apertura mental de los chicos del municipio.

“Sabemos que hay chicos y chicas que no se hubiesen encontrado nunca si no se hubiese creado un espacio así en el municipio participativo”, dice el técnico. “Partimos de un proceso flexible en el que los chicos entran y salen, genera sensación de libertad. Hay algunos que se han quedado en el municipio trabajando, algunos como educadores; otros que han formado su familia en el municipio. Para la gente ya no son chicos que vinieron en patera”.

 

Participantes en el proyecto de ‘La Cancha’

 

Espacios seguros para la infancia LGTBIQ+ en Terrassa

 

Otra de las experiencias presentadas fue la del servicio LGTBIQ+ del Ayuntamiento de Terrassa, el Plan para la Diversidad Afectiva, Sexual y de Género 2022-2025, desarrollado dentro del pacto DASIG. Su principal innovación ha sido incorporar una perspectiva interseccional y feminista a las políticas municipales, prestando especial atención a colectivos que habitualmente quedan invisibilizados, como la infancia y la adolescencia.

“Intentamos huir del típico plan municipal, determinar retos que fueran ambiciosos y que implicaran al municipio”, explica Bernat Chueca, técnico municipal que ha participado en este servicio. El plan, elaborado durante la pandemia, se diseñó en coordinación con el Plan Local de Infancia y Adolescencia, de manera que las políticas sobre diversidad afectiva y de género no quedaran aisladas, sino integradas en las estrategias municipales dirigidas a la infancia.

 

“Son jóvenes para quienes era complicado encontrar un lugar donde ser ellos o tener un grupo de iguales”

 

Uno de los proyectos surgidos de este trabajo es Magma, un juego pedagógico creado para abordar la diversidad de género desde edades tempranas. Su desarrollo contó con la participación de chicos y chicas, tanto en la fase de diagnóstico como en el diseño: “Para testear el juego hicimos encuentros con grupos en institutos”, cuenta el técnico.

Además, el Ayuntamiento ha impulsado grupos de apoyo para jóvenes y para sus familias. El objetivo es convertir el malestar individual en una reflexión colectiva y ofrecer espacios donde quienes sufren discriminación puedan encontrarse con otras personas que comparten experiencias similares. “Son jóvenes para quienes era complicado encontrar un lugar donde ser ellos o tener un grupo de iguales”, explica Chueca. “Recuerdo experiencias concretas de jóvenes que encuentran un espacio donde existir. Generar espacios segregados no nos exime de conflictos, es importante romper este imaginario. Nosotros concebimos espacios abiertos a la diversidad afectiva y de género, con las puertas abiertas”.

 

Fuentes de Andalucía: apoyo socioeducativo

 

 

La tercera experiencia llegó desde Fuentes de Andalucía, en Sevilla, donde el Programa de Apoyo Educativo (PAE) cumple 35 años. La iniciativa nació para combatir el absentismo escolar entre los hijos e hijas de las familias temporeras que abandonaban el municipio durante las campañas agrícolas. Muchos dejaban de asistir a clase porque acompañaban a sus padres, no eran matriculados en los lugares de destino o permanecían al cuidado de familiares con dificultades para atenderlos.

“Nuestro objetivo era reducir el absentismo escolar y trabajar siempre desde la prevención, antes de que aparezcan situaciones de discriminación”, explica la educadora social Inmaculada Guerrero.

Con el paso de los años, el programa ha evolucionado para responder a nuevas necesidades. Hoy atiende cuestiones relacionadas con la conciliación familiar, las necesidades educativas especiales y la integración de las familias migrantes que llegan al municipio.

 

Programa PAE de Fuentes de Andalucía

 

La participación infantil tiene lugar, ya que los niños y niñas forman parte de los órganos municipales de participación y contribuyen con propuestas de mejora. El programa se ha convertido, además, en un espacio de convivencia donde coinciden menores con perfiles muy diversos. “Es el punto de encuentro por las tardes”, explica Guerrero. Entre los testimonios de chicos y chicas que han pasado por el programa, muchas destacan que les ha ayudado no solo académicamente:

 

“Me ayudó también mucho como persona, me hizo crecer, conocer nuevas personas, abrirme con más confianza, dejar la timidez de lado”, dice una de las chicas.

“El programa nos ayuda a convivir con personas diferentes, a organizarnos, hemos aprendido a trabajar en equipo”, añade otra.

 

Después de más de tres décadas, los resultados hablan por sí solos. En Fuentes de Andalucía el absentismo escolar prácticamente ha desaparecido y el programa ha contribuido a fortalecer la integración y la convivencia entre generaciones de niños y niñas. Un ejemplo más de cómo las políticas locales, sostenidas en el tiempo, pueden convertirse en una de las herramientas más eficaces para garantizar el derecho de toda la infancia a crecer libre de discriminación.

 

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