El “agujero negro” de 0-3: el reto pendiente de la LOPIVI

21/09/2026 | Previas, Violencia contra la infancia

  1. Violencia contra la infancia
  2. El "agujero negro" de 0-3: el reto pendiente de la LOPIVI

 

  • La primera infancia requiere medidas específicas de prevención y protección frente a la violencia, y los gobiernos locales y las escuelas infantiles son clave para la detección temprana

 

La etapa de 0 a 3 años es fundamental para el desarrollo de una persona. Cada vez hay más consenso en torno a especial vulnerabilidad de la primera infancia frente a la violencia y la necesidad de garantizar su protección. Sin embargo, detectar las situaciones de riesgo en una etapa tan temprana no siempre es fácil.

La Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI), aunque abarca todas las etapas de un niño o niña, no contempla suficientemente las necesidades específicas de 0 a 3 años, como señala la Plataforma de Infancia.

 

La LOPIVI no contempla suficientemente las necesidades específicas de 0 a 3 años, señala la Plataforma de Infancia

 

Para abordar esta cuestión, la plataforma reunió el pasado 16 de septiembre en Madrid a profesionales, representantes de administraciones públicas y de organizaciones en la jornada “0-3 años: lo importante empieza en esta etapa”.

El encuentro puso sobre la mesa la necesidad de reforzar la prevención, detección y respuesta ante la violencia desde la primera infancia, con medidas adaptadas a las características y necesidades específicas; el papel imprescindible de los gobiernos locales, así como de las escuelas infantiles y otros espacios socioeducativos para la detección temprana de situaciones de violencia.

 

La etapa 0-3: un “agujero negro”

 

Mireia Forner, psicóloga coordinadora de la Unidad de Psicología Clínica de la Salud del Hospital de Sant Pau, destacó la importancia de proporcionar a los niños y niñas un entorno seguro que permita un desarrollo saludable. Sin embargo, los primeros años de vida pueden verse alterados por situaciones de violencia, negligencia o violencia de género, que marcarán al niño o niña de por vida.

 

“En esta etapa los niños y niñas son más dependientes y no los estamos mirando lo suficiente”, dice la psicóloga Mireia Forner

 

“Cuando hablamos de 0 a 3 estamos ante un agujero negro. En esta etapa son más dependientes y no los estamos mirando lo suficiente”, dice la psicóloga. A su juicio, existe una falta de formación específica: muchos profesionales se sienten inseguros cuando sospechan que puede existir una situación de violencia. También considera insuficientes la investigación, los datos y las políticas públicas centradas en esta etapa, así como las medidas de apoyo a las familias.

Pero aclara que “no podemos poner todo el peso en los niños y las familias. Se necesitan familias apoyadas y una comunidad y entornos que protegen”. Por ejemplo, hace falta atención en salud mental para las familias, grupos de crianza, políticas públicas de conciliación; además, Forner propone aspectos necesarios “para sacar a la etapa 0-3 del agujero negro”, como una inversión estable, formación a profesionales, servicios accesibles, apoyo universal a la parentalidad y datos e indicadores.

 

Balance a cinco años de la LOPIVI

 

La jornada también permitió evaluar los cinco años de aplicación de la LOPIVI en una mesa redonda, donde los participantes pusieron en valor el enfoque preventivo de la ley, aunque señalaron que persisten importantes retos, como los el que atañe a la primera infancia.

“En el tramo 0-3 la implantación de la LOPIVI ha sido menor, quizá porque no es tan evidente la situación de violencia. Pero en ese ámbito se puede producir violencia”, destaca Lucio Calleja Bachiller, subdirector general de Evaluación y Cooperación Territorial en el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes de España.

Calleja recuerda que la LOPIVI no menciona expresamente a los centros de educación infantil de 0 a 3 años, pero establece que sus medidas son aplicables a todos los centros educativos. “En estos cinco años, desde el Ministerio de Educación se han promovido dos cuestiones: trabajar por la formación (hay que saber actuar a partir de protocolos) e ir integrando la figura del coordinador de bienestar en los centros”.

 

“¿Sabes quién es el coordinador de bienestar?”: Retos pendientes de una figura clave

 

Desde Educo, Helena Juanes, responsable de Desarrollo de Programas y Primera Infancia, coincide en señalar los avances de la LOPIVI, pero advierte de la falta de un enfoque específico de primera infancia. “Lo que no se nombra no existe y 0-3 es una etapa que tiende a olvidarse, donde la violencia no es tan visible, y si no hablamos de ella pasa desapercibida”, sostiene.

La representante de Educo también señala que no todas las comunidades autónomas han adaptado todavía su legislación a la LOPIVI y que el desarrollo de las figuras de protección se está produciendo de manera desigual. A ello se suma una importante diferencia territorial en la aplicación de los derechos de la infancia, y la falta de datos y formación: “Hay mucho desconocimiento entre familias y profesionales”.

 

Cómo actuamos desde los ayuntamientos

 

Los gobiernos locales desempeñan un papel fundamental para trasladar la LOPIVI al territorio y generar redes de prevención y protección. Una de las claves señaladas durante la jornada fue la coordinación entre los distintos servicios que trabajan con la infancia.

Jesús Muñoz Muñoz, alcalde del Ayuntamiento Paracuellos de Jarama, coincide en que la etapa 0-3 presenta importantes retos: “Los niños y niñas no tienen la capacidad de dar la alerta. Esto hace que la atención de los adultos sea básica para detectar señales y compartirlas”.

Cuenta cómo llevaron a la práctica la LOPIVI en su municipio con la creación de una mesa de infancia y adolescencia, acompañada de una mesa de coordinación técnica que se reúne periódicamente y en la que participan tanto representantes institucionales como profesionales que trabajan con niños y niñas.

Esta estructura ha permitido mejorar los protocolos y la detección de riesgos. “Es importante contar con las escuelas infantiles”, señala Muñoz. “Desde una escuela infantil podemos observar cambios de conducta. Además, desde los servicios sociales podemos tener información sobre qué pasa en las familias. Los centros de salud tienen otros indicadores, también la policía local”. Cree que la coordinación es un elemento clave para crear un sistema de protección aplicando la LOPIVI.

 

Desde Paracuellos hablan de la necesidad de coordinación: “Desde una escuela infantil podemos observar cambios de conducta, y los servicios sociales, centros de salud o policía tienen otros indicadores e información”

 

En Rivas Vaciamadrid encontramos otra experiencia similar. Sonia de la Fuente, Psicóloga del Programa de Infancia y Familias de los Servicios Sociales del Ayuntamiento del municipio madrileño, explica que desde 2019 se organizan talleres de formación a petición de las escuelas infantiles. En ellos abordan los indicadores de riesgo, tipos de indicadores, cómo detectar, cómo prevenir y cómo intervenir con las familias, y profundizan en la violencia contra la infancia.

En 2023 dieron otro paso importante al crear el Comité de Infancia y Adolescencia de Rivas. Está compuesto por personal técnico de las concejalías de Deportes, Bienestar Social y Educación, Infancia y Juventud, “es decir, las concejalías que tenemos más trato con infancia. Nuestras tareas: sensibilizar formar e intervenir”, explica de la Fuente.

A la hora de afrontar una situación específica “hay acompañamientos por parte de servicios sociales. La ventaja de nuestro municipio es que cada centro social tiene de referencia a una profesional de servicios sociales con quien coordinar el caso y orientar en situaciones complejas”, añade.

De la Fuente comparte un caso concreto, en el que recibieron una notificación de una escuela infantil ante una sospecha de maltrato por parte de una profesora a un niño de un año. “Imaginaros qué supuso para toda la comunidad educativa y las familias. Hubo una intervención directa de la concejalía de Educación, Servicios sociales, y se organizaron dos grupos de trabajo, uno con las familias (se ofreció a la familia específica un tratamiento para trabajar la desconfianza), y otro con el profesorado”.

Experiencias como esta muestran que proteger a la infancia en su primera etapa requiere más que un marco general. Es necesario, como propone la Plataforma de Infancia, formación para profesionales, así como adecuar los planes, protocolos y la figura del Coordinación de Bienestar a esta etapa tan importante de los niños y niñas.

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