Si ser una adolescente ya es difícil, imagínate ser madre a la vez. Reflexionando sobre ello, hemos recopilado diferentes historias de chicas de distintos países. Todas ellas tienen una cosa en común: que un periodo de nueve meses cambió, o está a punto de cambiar, sus vidas.

Lidye Akamba, de 14 años, junto a su hijo recién nacido en Akonolinga, Camerún                                                @UNICEF/73178/Pierre Holtz

Bonanza

Nidia Evans tiene 17 años y está embarazada. Vive en una Casa Materna en Bonanza, un municipio de la Región Autónoma del Atlántico Norte, en Nicaragua. Se trata de una instalación a la que acuden mujeres que viven en zonas de difícil acceso para la espera del parto. Las Casas Maternas son espacios para ayudar a mujeres y adolescentes que lo necesiten a afrontar el embarazo, el parto y los cuidados del recién nacido. Es un recurso repartido por todo el país, gracias al apoyo de UNICEF, en coordinación con organizaciones locales comunitarias.

Akonolinga

Lydie Akamba, de 14 años, acaba de ser madre. Descansa junto a su hijo recién nacido en una cama en el Centro de Salud Richard Freeman en Akonolinga, una ciudad en la Región Centro de Camerún. Para llegar a la clínica ha tenido que recorrer 11 kilómetros en moto y ha dado a luz sólo 20 minutos después de llegar. Ese mismo día deberá regresar a casa con su hijo. Antes del parto Lydie no recibió ninguna atención médica prenatal, aunque fue tratada con hierbas y cortezas por un médico tradicional. Tuvo que abandonar la escuela al enterarse de que estaba embarazada.

Bundibugyo

Katushabe Choice vive en una casa de barro con su marido y sus tres hijos de 6, 3 y 1 año. Se casó cuando sólo tenía 13 años y poco después dio a luz a su primer hijo. Ahora tiene 20 años y sobrevive con su familia en un antiguo campamento de desplazados en Bundibugyo, un remoto distrito en Uganda occidental, cerca de la frontera con el Congo. Su marido trabaja como jornalero en distintas granjas. Cuando no está cuidando a sus hijos, Katushabe ayuda a su esposo en el campo.

Estas historias tienen algo en común: sus protagonistas son chicas jóvenes, algunas adolescentes, otras niñas, que están o han estado embarazadas. Tres ejemplos reales detrás de un dato que nos estremece: cada año 16 millones de chicas de 15 a 19 años y aproximadamente 1 millón de niñas menores de 15 se convierten en madres alrededor del mundo. También son mujeres fuertes que luchan día a día por su futuro y el de sus hijos.

Si ser madre cuando eres una niña es algo que te cambia la vida, imagínate enfrentarte a ello sin la atención médica adecuada. Esto es una realidad para muchas mujeres. En Camerún, donde vive la protagonista de la segunda historia, las tasas de mortalidad infantil y materna siguen siendo algunas de las peores del mundo, de acuerdo a datos de UNICEF. Esto es así en particular en las zonas rurales, donde las futuras madres carecen de acceso a los servicios de salud. Más del 90% de los distritos no cuentan con personal ni equipo adecuados. Además, el 58% de las mujeres afirma que sólo sus maridos toman decisiones sobre su salud. Como resultado de estas circunstancias, casi el 20% de las mujeres no recibe ni una consulta prenatal y sólo un 61% de los nacimientos son asistidos por un médico, una enfermera o una partera entrenada.

El embarazo a temprana edad es una realidad muy presente en muchas sociedades. El reto es dar una oportunidad a estas niñas-madres, chicas como Nidia, Lydie o Katushabe que con fuerza y valentía intentan sacar a sus hijos adelante. Una oportunidad para recibir la atención médica que necesitan, para educarse y mejorar su perspectiva de futuro. Por este reto trabajan organizaciones como UNICEF, que apoya iniciativas en sectores vitales como la salud, el agua, el saneamiento y la higiene.

Hoy, día de la niña, pedimos un aplauso para todas estas valientes que luchan cada día, a veces sin su familia, sin el apoyo de los padres de los niños. Pedimos un aplauso por su coraje y, sobre todo, una oportunidad para todas ellas. La que sin duda se merecen.

Siham Azaouyat (19) y María Luisa Muñoz Berlanga (20) participan en la iniciativa “Write 2 Unite” de UNICEF, cuyo objetivo es fomentar un diálogo intercultural digital entre jóvenes refugiados, migrantes y locales. “Write 2 Unite” forma parte de la campaña Ante todo son niños de UNICEF —que busca resaltar que un niño es un niño, pase lo que pase— y está siendo implementado en España, Holanda y Eslovenia.

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