ONU/Kibae Park

Cuando los expertos de Naciones Unidas trazaron por primera vez las perspectivas demográficas del mundo, la humanidad vivía principalmente en el campo. Era 1950 y apenas un puñado de países contaba entonces con una mayoría de habitantes urbanos. Seis décadas más tarde, el epicentro de la actividad social, económica y política del planeta se ha trasladado completamente a las ciudades, concentrando en los núcleos urbanos un porcentaje cada vez mayor de la población mundial y atrayendo a inmigrantes desde todas las latitudes.

Ambos fenómenos, la creciente urbanización y la migración internacional, están estrechamente relacionados con el proceso de desarrollo sostenible y ocupan un espacio de relevancia en las grandes agendas internacionales. Precisamente con el objetivo de abordar estos tres grandes desafíos, la Comisión de Población y Desarrollo de Naciones Unidas se reunió hace unos días en Nueva York bajo el lema “Ciudades sostenibles, movilidad humana y migración internacional”.

El encuentro sirvió para debatir algunas de las cuestiones planteadas previamente por el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en el informe que debía servir de base para las deliberaciones de la Comisión. En ese documento se planteaban las tendencias más recientes de la urbanización y la migración interna, la movilidad humana y la migración internacional, evaluando los factores que impulsan el crecimiento de las ciudades y la relación entre los movimientos migratorios y el desarrollo económico.

En este sentido, fueron varios los intervinientes que destacaron el gran potencial de los migrantes para contribuir a lograr economías y sociedades más sostenibles. Elliott Harris, del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, señaló la “urbanización demasiado rápida y la migración mal gestionada” como dos de los grandes desafíos para el desarrollo sostenible. Asimismo, instó a los gobiernos locales y nacionales a trabajar juntos para implementar políticas públicas que mitiguen los aspectos potencialmente negativos de la urbanización y la migración y promuevan sus beneficios para el desarrollo económico.

Por su parte, la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, subrayó la complejidad cada vez mayor de los flujos migratorios, con personas moviéndose a altas velocidades dentro de las fronteras nacionales y cada vez con “más países sirviendo simultáneamente como lugares de origen, tránsito y destino”.

Promover la dignidad y los derechos de los migrantes, en especial de las mujeres y las niñas, es una parte esencial de los valores y principios recogidos en el Programa de Acción de la Conferencia, recordó Mohammed.

Este documento reconoce la responsabilidad compartida de proteger a las personas que se encuentran en tránsito, velar por la seguridad y el bienestar de los refugiados y establecer vínculos entre el medio urbano y el rural que permitan a todas las personas beneficiarse de los frutos del desarrollo urbano.

La vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, en la Comisión de Población y Desarrollo / UN Photo

Casos de éxito

En su intervención,la número 2 de la ONU puso algunos ejemplos de ciudades que han logrado gestionar con éxito la migración, como São Paulo en Brasil y Londres en Reino Unido. Respecto a la megalópolis brasileña, destacó específicamente las campañas de concienciación promovidas por la la ciudad para combatir la xenofobia, así como el refuerzo de las políticas de coordinación de la migración por el Gobierno local y los centros de ayuda establecidos. En cuanto a la capital británica, Mohammed se refirió a un plan lanzado por el municipio para alentar a los grupos comunitarios a apadrinar a una familia de refugiados.

En general, según informan los observadores, los países participantes en el encuentro compartieron sus experiencias sobre los cambios demográficos y urbanísticos que afectan a las ciudades, destacando diferentes formas en que la planificación urbana puede contribuir al cumplimiento de los ODS. Desde América Latina, Costa Rica abogó por una reducción del consumo de energía y recursos naturales en las áreas urbanas. Más cerca, en la otra orilla del Mediterráneo, países como Túnez o Marruecos expusieron las contribuciones positivas de los migrantes al crecimiento inclusivo y al desarrollo sostenible, destacando la importancia de la planificación urbana para mejorar el acceso a la salud, la educación, el agua potable y el saneamiento.

Aunque los países participantes en la 51 sesión de la Comisión de Población y Desarrollo fueron incapaces (y ya van tres veces seguidos) de consensuar un documento final conjunto, sí lograron acordar el tema para el siguiente periodo de sesiones, en 2020: “Población, seguridad alimentaria, nutrición y desarrollo sostenible”.

Hasta entonces, las ciudades pueden consultar las 10 claves para afrontar estos desafíos extraídas del informe del secretario general.

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