Se trata de uno de los mayores defensores de la importancia del factor local en el ámbito de la sostenibilidad. Como subdirector regional en Europa del ICLEI (Gobiernos Locales por la Sostenibilidad), el holandés Ruud Schuthof acumula una amplia experiencia en sensibilización y transferencia de conocimiento sobre desarrollo sostenible. Además de apoyar los objetivos de esta red mundial integrada por más de 1.500 ciudades, pueblos y regiones de todo el mundo, Schuthof se ha implicado activamente en las Conferencias Europeas de Ciudades y Pueblos Sostenibles, la última de las cuales concluyó con la proclamación de la Declaración Vasca.

En primer lugar, para quienes no estén familiarizados con la Declaración Vasca, ¿en qué consiste y cuáles son los objetivos de esta iniciativa?

La Declaración Vasca fue aclamada por los 850 representantes de ciudades, regiones, sociedad civil y sector privado que participaron en la 8ª Conferencia Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles, celebrada en el País Vasco en abril de 2016.

La iniciativa, que fue coiniciada por ICLEI, pone en manos de las localidades y regiones europeas una nueva hoja de ruta para crear ciudades productivas, sostenibles y resilientes, en busca de una Europa más habitable e inclusiva. Su finalidad es apoyar la transformación en nuestras ciudades y regiones, y específicamente: descarbonizar los sistemas energéticos, crear patrones sostenibles de movilidad urbana, proteger y mejorar la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas, reducir el uso de terreno no urbanizable y espacios naturales, proteger los recursos hídricos y la calidad del aire, adaptarse al cambio climático, mejorar el espacio público, proporcionar viviendas adecuadas, garantizar la inclusión social y fortalecer las economías locales.

La Declaración destaca la necesidad de que los líderes locales sean ambiciosos a la hora de buscar formas innovadoras de involucrarse con la sociedad civil para enfrentar los desafíos económicos, ambientales y sociales. Al mismo tiempo, señala la importancia de encontrar soluciones sostenibles que generen valor económico en beneficio de la población local.

¿Qué papel juegan los niños y adolescentes en el marco de la Declaración Vasca?

Me preocupa el hecho de que el papel de la infancia y la juventud a menudo se subestima. Diría que los niños tienen la llave para lograr un futuro sostenible para la ciudad. Cuando se trata de participación ciudadana, la infancia desempeña un doble papel, en su condición de ciudadanos de hoy y del mañana. Por lo tanto, los niños y niñas son fundamentales para hacer más resilientes las ciudades.

Para ello es preciso sensibilizarlos a una edad temprana y favorecer que se involucren en temas que les resulten cercanos. Como ejemplo, en un mundo donde nuestros hábitos alimentarios cotidianos están muy lejos del origen de los alimentos que consumimos, hay que hacer un esfuerzo para enseñar a nuestros hijos lo que significa la sostenibilidad en la cadena alimentaria.

Los programas educativos y la igualdad de oportunidades juegan un papel importante en todo esto. Hemos escuchado que en sitios como Tirana (Albania), una ciudad miembro de ICLEI, los niños se han convertido en los mejores defensores de la sostenibilidad, trasladando a casa el mensaje y presionando a sus padres para que hagan algo más.

¿Qué tipo de sinergias podrían desarrollarse entre el programa Ciudades Amigas de la Infancia y la Declaración Vasca?

Tanto la Declaración Vasca como el programa Ciudades Amigas de la Infancia están orientados a la acción local de la agenda 2030. Ambos subrayan la importancia de la colaboración entre las ciudades y las organizaciones de la sociedad civil, si bien el programa de Ciudades Amigas se dirige específicamente a salvaguardar los derechos y el acceso de la infancia a los servicios urbanos.

La participación de la sociedad civil, incluidos los niños y sus representantes, ocupan un lugar central en la Declaración Vasca en términos de planificación y de implementación. En su esfuerzo por cumplir con la Agenda 2030, el Programa Ciudades Amigas de la Infancia podría adoptar la Declaración Vasca como una guía para la implementación de la Agenda 2030.

¿Cómo es una ciudad sea sostenible y resiliente?

Comenzaría diciendo que cada ciudad es diferente y que es difícil dar una respuesta muy específica que se adapte a todas ellas. En términos generales, una ciudad sostenible y resiliente es una ciudad a ‘prueba de futuro’: una ciudad cuyos líderes políticos reconocen que las decisiones de hoy tienen un impacto en las generaciones actuales y futuras.

Las políticas de sostenibilidad parten de la premisa de que los recursos disponibles a nivel mundial son limitados. Lo cual implica transformar nuestras sociedades de una manera que nos permita proporcionar una buena calidad de vida a todos los ciudadanos, evitando un consumo excesivo de los recursos del planeta. Esto no solo implica que las políticas locales deban formularse teniendo en cuenta consideraciones globales, también significa que el valor económico debe generarse en el ámbito local, tanto en términos de creación de empleo como de balance entre recursos gastados y generados.

Una ciudad no es nada sin sus ciudadanos, por eso las políticas de sostenibilidad deben basarse en la participación ciudadana, tanto en su desarrollo como en el momento de su implementación.

Octava Conferencia Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles, celebrada en el País Vasco © ICLEI

Además de la impulsar la Declaración Vasca, el ICLEI premia cada año las mejores acciones para lograr la transformación de las sociedades locales. ¿Cómo contribuyen estas iniciativas a que las ciudades se conviertan en lugares de vida sostenibles, productivos y resilientes?

La Declaración Vasca describe 15 itinerarios que las ciudades, pueblos, regiones y organizaciones de la sociedad civil pueden utilizar para transformar sus sociedades en lugares más resilientes, sostenibles e inclusivos. En lugar de enfocarse en la meta a alcanzar, se centra más bien en cómo establecer la transformación sociocultural, socioeconómica y tecnológica que nuestras sociedades necesitan. Las rutas propuestas van desde nuevas opciones de financiación hasta nuevas formas de trabajar con la sociedad civil en el desarrollo e implementación de políticas.

En cuanto al Premio a la Acción Transformadora, se concede a las ciudades que utilizan estas vías de una manera innovadora que permita ser replicada en otros lugares. La convocatoria de 2018 está ahora mismo abierta y se aceptarán solicitudes hasta el 30 de junio. El ganador será anunciado en noviembre, en una ceremonia de entrega de premios que tendrá lugar durante el Comité Europeo de las Regiones.

¿Qué tipo de acciones transformadoras se promueven desde lo local?

La Declaración Vasca hace un llamamiento a los líderes locales para que piensen de manera innovadora y encuentren nuevas formas de implicar a la sociedad civil a fin de afrontar los desafíos económicos, ambientales y sociales. Esto puede abarcar desde iniciativas para involucrar a colectivos vulnerables en la planificación del desarrollo sostenible, hasta el uso de nuevos mecanismos de financiación para implementar la sostenibilidad sobre el terreno.

¿Podría mencionar alguna acción promovida por las ciudades españolas?

Un buen ejemplo es Udaltalde 21, una agrupación de municipios vascos que obtuvo Mención Especial en el Premio a la Acción Transformadora 2017. Ejemplifica perfectamente cómo desde los gobiernos locales se puede liderar la creación de sociedades sostenibles.

Su propuesta consiste en reunir municipios pequeños y medianos en el País Vasco para luchar por el desarrollo sostenible a través del uso de una estructura supramunicipal. Udaltalde 21 se encuentra en la región de Nerbioi Ibaizabal, en el País Vasco, y está compuesta por 11 municipios pequeños y medianos. Los municipios necesitaban un instrumento eficaz para apoyar la gestión local de la sostenibilidad, algo que no podían hacer de manera individual al contar con recursos limitados, y optaron por un modelo de cooperación supramunicipal: establecieron Udaltalde 21 y una Oficina de Sostenibilidad Supramunicipal para ayudar a lograr este objetivo.

A través de Udaltalde 21, los 11 municipios tienen un esquema de recolección de residuos compartido, que se contrata en forma grupal. Esto se traduce tanto en la reducción de los costes como en el impacto ambiental. Otras iniciativas organizadas por Udaltalde 21 incluyen un servicio de compras supramunicipales, un observatorio de energía supramunicipal y un portal de energía ciudadana. El objetivo del observatorio y el portal es reducir el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), lo que a su vez permite a los residentes reducir su consumo energético.

El trabajo de Udaltalde 21 es particularmente inspirador ya que ilustra que, independientemente del tamaño, las ciudades pueden lograr un cambio real a través de la colaboración.

Imagen de los galardonados en la gala de entrega del Premio a la Acción Transformadora 2017 © ICLEI

En la Declaración Vasca se anima a los ciudadanos a participar en el proceso de transformación de las áreas urbanas en lugares sostenibles. ¿Podría darnos un ejemplo de acción transformadora desarrollada a través de los mecanismos de participación ciudadana?

Nilüfer (Turquía), ganador del Premio a la Acción Transformadora 2017, es un excelente ejemplo. Su acción transformadora se compone de tres elementos: comités de barrio para aumentar el compromiso cívico, un Centro de Innovación a favor de la innovación social y una Cooperativa de Energía que promueve la democracia energética en base a energía local y renovable.

Nilüfer es uno de los siete municipios distritales de Bursa, que es la cuarta ciudad más grande de Turquía. Con una población de poco más de 400.000 habitantes, Nilüfer es también uno de los distritos de más rápida urbanización, no solo de Bursa, sino también de Turquía. Desde 1987, su población se ha multiplicado por 10 y su territorio por seis.

Para avanzar aún más en la participación ciudadana e implicar a los segmentos más desfavorecidos, Nilüfer utiliza comités de barrio, que tienen el objetivo de asegurar una participación mayor y más efectiva de las mujeres en la vida urbana, así como incluir las cuestiones de género en los procesos de toma de decisiones; proteger el patrimonio cultural e histórico; proteger y expandir los derechos urbanos y la conciencia de los mismos; desarrollar las infraestructura de participación local necesarias para los ciudadanos; priorizar las políticas en pro de la igualdad de oportunidades para personas del colectivo LGTBI, mayores, jóvenes, niños y en situación de discapacidad.

Estos comités han tenido un gran impacto en la participación de la ciudadanía en los asuntos locales, aumentando el compromiso cívico.

¿Qué papel juegan los gobiernos locales en la implementación y la consecución tanto de los ODS como de la Nueva Agenda Urbana?

Es importante señalar que los ODS y la Nueva Agenda Urbana, aunque hacen referencia a las ciudades, fueron decididos por los países, no por las ciudades. Los países se comprometieron a movilizar esfuerzos para poner fin a todas las formas de pobreza, luchar contra las desigualdades y enfrentar el cambio climático para el 2030. Sin embargo, todas las metas deberán ser implementadas o impulsadas a nivel local, que es donde viven las personas y desde donde se puede contribuir a los objetivos de desarrollo sostenible. Por lo tanto, las ciudades y las regiones urbanas tendrán que desempeñar un papel clave en la implementación de los ODS y la Nueva Agenda Urbana.

El punto crítico es que las ciudades poseen una gran capacidad de implementación pero muy poco poder legislativo, además de contar con fuentes financieras propias limitadas. Por esta razón, es esencial que los marcos legislativos y los mecanismos financieros se adapten cuando sea necesario para respaldar la implementación de los ODS. Del mismo modo, es importante que las ciudades sigan actuando de forma innovadora, como exhorta la Declaración Vasca, ya sea buscando soluciones financieras alternativas, asociándose con gobiernos vecinos, como fue el caso de Udaltalde 21, o mediante iniciativas comunitarias, el sector privado y la innovación.

En última instancia, sólo un esfuerzo de gobernanza multinivel bien organizado arrojará resultados sustanciales, pero estoy seguro de que habrá una fuerte iniciativa e impulso desde el nivel local, ya que vemos muchos ejemplos excelentes en toda Europa. Ciudades adscritas a ICLEI como Malmö (Suecia), Bonn y Friburgo (Alemania) han aterrizado los ODS en sus estrategias locales de sostenibilidad.

Cascais, en Portugal, también miembro de ICLEI, en septiembre de 2017 lanzó públicamente su compromiso local con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Cascais está localizando los ODS y sus respectivos objetivos a través de un programa pionero, “Cascais 2030”, que pretende transformar el municipio durante los próximos 13 años. El programa incluye la elaboración de una estrategia municipal que contribuya a su pleno cumplimiento, con incidencia en la competitividad del municipio, la calidad de vida de los ciudadanos y la preservación de los recursos naturales. Todo esto se logrará asegurando un debate amplio y la participación de los interesados, junto con herramientas de gestión para aumentar la transparencia y la rendición de cuentas de los responsables de la toma de decisiones. Con un enfoque innovador, Cascais exigirá que todos los proyectos urbanos previstos se sometan a una evaluación obligatoria de los impactos en los ODS y sus objetivos. La iniciativa fue encomiada por el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, quien escribió una carta de felicitación al alcalde de Cascais, Carlos Carreiras.

Desde hace tiempo, las ciudades reclaman un mayor protagonismo en la gobernanza global. ¿Qué más pueden hacer para lograr ese objetivo?

El Comité de las Regiones ya es un organismo formal de participación en el desarrollo de políticas de la UE que involucra tanto a ciudades como a regiones. También el Pacto de los Alcaldes es un buen ejemplo de iniciativa que acerca el nivel local a la gobernanza europea e internacional.

No obstante, creo que necesitamos más espacios de diálogo entre los distintos niveles gubernamentales, donde los representantes de los gobiernos locales sean realmente escuchados y sus mensajes tenidos en cuenta. Debido a que su mandato electoral está acotado a un área geográfica relativamente concisa, a menudo están mejor situados para realizar acciones concretas sobre el terreno y hacer que la sostenibilidad y la transformación sean tangibles.

Las ciudades deberían involucrarse más en la elaboración de políticas, pero también se debe garantizar que sus esfuerzos se vean reflejados en las normas y leyes resultantes de esos procesos. Por supuesto, involucrar al nivel local también puede ayudar a acercar a las personas a Europa y a la toma de decisiones políticas a escala global, un desafío abordado recientemente por los estados miembros de la UE.

Las ciudades europeas deberían seguir utilizando su potencial para aumentar la ambición de la Unión Europea y los países miembros. El último informe del Pacto de los Alcaldes muestra que las metas para 2020 de las ciudades europeas se sitúan de media en el 27%, que es significativamente mayor que el 20% de la UE. Tendrían que ser reconocidas como oportunidades para elevar los objetivos nacionales, de la UE y mundiales y ser parte de nuevas discusiones, como también se prevé en los diálogos de Talanoa, después de la COP23 celebrada en Bonn.

Artículos relacionados

¡Compártelo!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter