Una chica interviene en el simposio de alto nivel organizado este verano por la Agencia Europea de Derechos Fundamentales / Eurochild

Sharon tiene 12 años y viene de Malta. Junior, de 17, ha viajado desde Irlanda y Karlo, de la misma edad, desde Croacia. Con un año menos, Adamantia se les ha unido desde Grecia. Los cuatro forman parte de un grupo de niños y niñas procedentes de nueve estados miembros que ha visitado este verano Bruselas para reclamar a la Unión Europea un mayor compromiso con la protección de los derechos fundamentales.

Invitados por la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (FRA, pos sus siglas en inglés), la presidencia maltesa de la UE y la organización Eurochild, participaron junto a más de 300 especialistas europeos en un encuentro de alto nivel celebrado en la sede del Consejo de la Unión Europea para responder a la pregunta “¿Está haciendo Europa lo suficiente para proteger los derechos fundamentales?”. La respuesta, desde el punto de vista de los niños y niñas, es claramente que no.

Los derechos humanos deben estar en el centro de todos los esfuerzos para mejorar la vida de nuestros ciudadanos y asegurar sociedades verdaderamente equitativas e inclusivas”, dijo la presidenta de Malta, Marie-Louise Coleiro Preca, quien abogó por involucrar a los niños en los debates y reuniones de alto nivel para que sus contribuciones puedan ser tenidas en cuenta. Michael O’Flaherty, director de FRA, propuso medidas concretas que la UE y sus estados miembros pueden adoptar para reforzar la protección de los derechos fundamentales: por ejemplo conocer, hacer referencia y utilizar el derecho comunitario e internacional vigente.

Tras el acto de inauguración fue presentado el Informe de Derechos Fundamentales que elabora anualmente FRA, documento que sentaría las bases para los debates posteriores sobre cuestiones como la pobreza y la migración, teniendo en cuenta la perspectiva infantil.

Consternación

Sharon, Junior, Karlo, Adamantia y los demás niños y adolescentes participantes expresaron la consternación que les provoca el hecho de que 1 de cada 4 niños en la UE viva en riesgo de pobreza o exclusión social, sensación que se ve agravada por la escasa atención que reciben unas cifras que consideran muy preocupantes.

Asimismo, hicieron hincapié en la necesidad de actuar para permitir que los niños y adolescentes con menos recursos tengan acceso a los derechos básicos, como la educación, pero también para que puedan disfrutar de una infancia normal socializando o pasando tiempo con amigos. También subrayaron la importancia de la participación infantil, del empoderamiento de la infancia y adolescencia mediante una educación gratuita universal y de garantizar que los niños conozcan y comprendan los derechos de los que son titulares.

En la medida en que son niños una tercera parte de las personas que buscan empezar una nueva en la UE, los chicos y chicas reunidos en Bruselas pidieron a las instituciones mayores esfuerzos para lograr que los niños migrantes se sientan seguros. Además, demandaron a la sociedad en general que haga más para dar la bienvenida a los solicitantes de asilo ya que “el nacionalismo o el odio hacia otras nacionalidades o religiones no tiene cabida en la sociedad de hoy”.

Pero no todo fueron peticiones, también hubo propuestas. Por ejemplo, Adamantia planteó la posibilidad de que los niños y niñas ayudaran en la integración de los refugiados menores de edad a través de iniciativas en cada uno de los estados miembros que faciliten el encuentro de unos y otros.

Sharon y Junior abogaron por un sistema de cooperación entre adultos y niños “capaz de generar nuevas ideas creativas aunando la perspectiva de los niños y el conocimiento de los adultos sobre leyes y finanzas”. Sería un equilibrio perfecto, dijeron: “ayudándose unos a otros en una situación positiva para todos”.

La importancia de la participación infantil

En base a la participación de los niños y niñas en el encuentro, algunas de las recomendaciones incluidas en las conclusiones fueron:

—Escuchar a los niños, trabajar con ellos y comprometerse a tratarlos como iguales, ya que bajo la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas involucrar a la infancia es obligatorio.

—Hacer de la participación infantil una condición para recibir financiación de la UE.

—Empoderar a la infancia para que forme parte del proceso de toma de decisiones y garantizar una mayor participación de los niños en los procesos normativos.

—Existe la sensación de que cada vez son más los eventos políticos que involucran a los niños y de que los niños están más involucrados en los procesos de consulta a nivel nacional y local a través de los consejos infantiles.

—Incorporar la participación infantil y las necesidades de la infancia en las mentalidades de aquellos que trabajan en temas que afectan a los niños. Esto también implica aumentar la conciencia entre los adultos de que cualquier decisión que tomen podría afectar a los niños. Además, los adultos necesitan ser creíbles y auténticos para crear una cultura con la que los niños puedan comprometerse.

¡Compártelo!
Share on FacebookTweet about this on Twitter