©UNICEF Comité Español / Ajay Hirani

¿Qué tienen en común los niños de Avilés con los de Liubliana (Eslovenia) o con los de Masterton (Nueva Zelanda)? ¿Y las adolescentes de Laviana con las de Dobrush (Bielorrusia) o con las Sharjah (Emiratos Árabes)? A su condición de residentes en Ciudades Amigas de la Infancia, se une una preocupación compartida por los niños más desfavorecidos que les ha llevado a alzar la voz públicamente en defensa de sus derechos.

Lo han hecho a través del primer periódico de las Ciudades Amigas de la Infancia, una iniciativa de UNICEF para dar una voz global a la infancia en el Día Universal del Niño. Bajo el título Nuestros futuros, nuestras vidas, nuestras ciudades, se trata de una publicación rebosante de creatividad, dedicación y compromiso que incluye historias personales, poemas, dibujos, planes de acción y fotografías, además de una versión amigable de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Desde España hasta Nueva Zelanda, pasando por países como Alemania, Reino Unido, Finlandia, Islandia, Noruega, Eslovenia, Bielorrusia, Turquía o Emiratos Árabes, los jóvenes autores comparten sus experiencias en el ámbito de la participación y reivindican los mismos derechos para todos los niños y niñas del mundo.

Participación

“El Consejo de Infancia y Adolescencia ha sido no solo una forma de llegar a dialogar con nuestra alcaldesa y nuestro ayuntamiento, sino una manera de unir a muchas personas, niños, niñas y adolescentes, pero también alrededor nuestro a muchos adultos, para poder conocer los diferentes ámbitos de funcionamiento de nuestra ciudad y aportar nuestras ideas y proyectos para la mejora de la misma”, escribe desde Avilés Martín Rotella.

A pocos kilómetros, Erika Durán explica su experiencia en el Consejo de Laviana: “Estreché lazos con gente que ya conocía, organicé junto a ellos un montón de cosas para nuestro municipio y aún mejor, encontré un sitio donde podía debatir, opinar y escuchar a otras personas y que de paso nos oyesen por el Ayuntamiento.”

Desde Bielorrusia, Alina Sopat relata cómo la experiencia de los niños de Dobrush en el Parlamento Infantil de la ciudad es una “oportunidad para expresar nuestros pensamientos y opiniones e influir en los procesos de toma de decisiones relacionados con todas las esferas de la vida de la ciudad”.

“Hoy en día”, prosigue Alina, “los jóvenes pueden hacer muchas cosas por su ciudad natal. Lo más importante es no ser indiferente a todo lo que sucede a su alrededor. Este es el primer paso en el camino para garantizar que la ciudad sea más agradable y más cómoda para todos los niños que viven en ella.”

Niños y niñas de Reino Unido contribuyen a la publicación definiendo lo que es una Ciudad Amiga de la Infancia: “Una ciudad que respeta los derechos de los niños y les ayuda a desarrollar habilidades para que cuando crezcan sepan lo que deben hacer”, responde Labieb Nekeb, de 12 años. “Una ciudad en la que los derechos de la infancia, los niños y lo que es mejor para los niños están incluidos en todas las decisiones que les puedan afectar y en todos los servicios que puedan usar para que sean seguros y amigables para ellos”, señala Amy Jones, de 15.

Derechos de Infancia

Desde Asturias, Fiamma di Naro también aporta sus reflexiones al periódico internacional: “Se habla de los derechos de los niños, pero ¿realmente sabemos lo que la palabra derecho significa? Para mí, el mejor lugar para aprenderlo fue el Consejo de Laviana, y una de las cosas que aprendí es que somos afortunados por poder participar”. Un privilegio que no todos pueden disfrutar: “Conozco muchos lugares en los que los niños no tienen ni voto ni voz”, afirma Fiamma.

“A pesar de los esfuerzos de UNICEF y de muchas otras personas”, escribe desde Lubliana la joven Dora Pestotnik Stres, “todavía hay muchas ciudades en el mundo que no son Amigas de la Infancia”.

Desde Sharjah, la primera ciudad en Oriente en Medio en aspirar a convertirse en Ciudad Amiga de la Infancia, Sneha Binu Joseph hace una recomendación a los responsables políticos: “A menudo se dice que los niños son indicadores de una buena calidad de vida: construyan una buena ciudad para ellos y se convertirá en una buena ciudad para todos.”

Superpoderes para ayudar a los niños

¿Si tuvieras superpoderes para mejorar la vida de los niños y niñas cómo serían? El periódico Ciudades Amigas de la Infancia recupera algunas de las mejores respuestas a esta pregunta incluida en una encuesta realizada este año por UNICEF en diversos países.

“Un poder para hacer que todos los niños sean iguales”, responden desde Japón. “Les compraría libros, pagaría sus tasas y les daría buenas viviendas”, afirman desde Kenia. “Tendría el superpoder de defenderlos de cualquier tipo de abuso”, dicen desde México. Desde Sudáfrica, los niños se imaginan un poder capaz de “convertir el agua sucia en agua limpia para ayudar a detener las enfermedades que afectan a los niños”. “Volar”, contestan en los Países Bajos, “así podría llevar comida a los niños pobres “. La última respuesta, desde la India, tampoco tiene desperdicio: “Tendría un lápiz mágico para que todo lo que dibuje se haga realidad. Dibujaría comida, escuelas y maestros para los niños”.

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