Ayuntamiento de Alcalá de Henares

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Ninguno de los protagonistas de esta historia había nacido cuando el álbum del artista alcanzó el número uno en la lista de éxitos musicales. Corría el año 1981 y muchos en la generación de sus padres, o incluso de sus abuelos, tarareaban una canción cuyo pegadizo estribillo abordaba con ironía un ámbito en el que se volverían expertos. Porque si bien no habían nacido cuando el país en el que viven se comprometió internacionalmente a garantizar y defender sus derechos específicos, ni cuando las paredes de su ciudad se empezaron a llenar de placas con un lema que cuestionaba su libre ejercicio, ahora se encargan de velar por su cumplimiento con iniciativas como la que están impulsando estos días.

Los protagonistas de esta historia son los niños y niñas de las Comisiones de Participación Infantil de Alcalá de Henares. La canción, de Joan Manuel Serrat e inspirada en un poema del argentino Horacio Salas, se llamaba “Esos locos bajitos” y su famoso estribillo decía así: “Niño, deja ya de joder con la pelota. Niño, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca”. El país, claro, era España y el compromiso, firmado y ratificado en 1990, la Convención sobre los Derechos del Niño. La consigna que colgaba (y cuelga) de las calles y plazas decía “prohibido jugar a la pelota” y la iniciativa que promueven los niños consiste precisamente en sustituir estos mensajes por otros de carácter positivo a favor de la convivencia intergeneracional.

Retirada paulatina

La primera de estas nuevas placas, con el lema “juega respetando”, fue colocada el pasado mes de noviembre en la plaza Sepúlveda en un acto al que asistieron niños y niñas junto con el concejal de Infancia, Jesús Abad. “Los niños deben jugar donde quieran siempre que lo hagan sin molestar a nadie”, aseguraba Abad en declaraciones al diario El País. “No hay ningún tipo de ordenanza municipal que impida a un niño jugar con un balón, a no ser que cause algún tipo de molestia real”, concluía el edil.

Las imágenes del evento, difundidas por el ayuntamiento, generaron un gran debate y la noticia fue una de las más comentadas de todo el 2016 en las redes del consistorio.

El proyecto cuenta con el apoyo unánime de los grupos políticos municipales y prevé la retirada paulatina de todas las placas de este tipo una vez que hayan sido ubicadas y registradas, según nos comenta Nuria Pastor, técnico de Infancia del consistorio. De momento se están encargando los propios niños de realizar el trabajo de campo, pero el ayuntamiento espera contar próximamente con la colaboración de otros vecinos para acelerar el proceso.

A pesar del éxito de la iniciativa, afirma Nuria, los niños y niñas no están del todo conformes con el lema elegido finalmente por el ayuntamiento y ya están trabajando en unas nuevas placas con sus dos mensajes favoritos: “jugar con respeto no debe ser un reto” y “permitido jugar sin molestar”. Pero este es el final de la historia. Vayamos al principio.

Historia de una incoherencia

En las últimas décadas, a la vez que crecían en nuestro país el reconocimiento y la protección de los derechos de la infancia y la adolescencia, en las calles y plazas de muchos municipios proliferaban los carteles de “prohibido jugar a la pelota”. Una consigna que parecía inspirarse en una mala interpretación de la canción de Serrat y que chocaba frontalmente con uno de los derechos recogidos en el artículo 31 de la Convención: el Derecho al Juego.

En algunas ciudades, como Bilbao o la propia Alcalá de Henares, se aprobaron ordenanzas que sancionaban “La práctica de juegos, deportes, diversiones y de cualquier actividad que supongan molestia, riesgo de daño y/o alteración de la convivencia pacífica de la ciudadanía” (una infracción que estuvo incluso en el anteproyecto de la Ley de Seguridad Ciudadana, aunque finalmente no se incluyó en el texto definitivo). Es decir, optaban por resolver los retos y complejidades de la convivencia por la vía del “Niño, deja ya de joder con la pelota”.

Un camino muy diferente al que emprendieron los niños y niñas de las Comisiones de Participación Infantil de Alcalá, convencidos de que el derecho al juego es perfectamente compatible con el respeto a los demás. “Está prohibido jugar a la pelota pero nosotros tenemos el derecho al juego y nos tienen que dejar jugar”, decían. En cuanto al punto de vista del respeto a los demás en el uso del espacio público, nos cuenta por teléfono Alicia Gallego, coordinadora del proyecto de participación infantil de Alcalá, “es algo que sale solo, que no les tienes que explicar”.

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Una fotografía terminó de abrirles los ojos. En ella se ve un cartel de “prohibido jugar a la pelota” en la plaza de un pueblo español. Podría ser una más, una de tantas, salvo por un pequeño detalle: se llama la Plaza de las Libertades (está en Beanocaz, provincia de Cádiz).

Los niños conocen bien la Convención “porque desde que empezamos a trabajar con ellos es nuestra base”, afirma esta educadora, y saben también que Alcalá fue reconocida por UNICEF como Ciudad Amiga de la Infancia. Tras visualizar semejante incoherencia, y con el apoyo del área de Infancia, decidieron utilizar los instrumentos de participación a su alcance para realizar una propuesta al alcalde: cambiar las placas prohibicionistas por otras con mensajes positivos. Lo harían a través de “un proceso participativo e incluyendo lemas que promuevan el descanso de los vecinos y vecinas de la ciudad, pero que no entren en contradicción directa con el cumplimiento de los Derechos de la Infancia”.

Proceso participativo

En Alcalá de Henares hay cinco comisiones, una por cada Junta de Distrito. Los integrantes son elegidos democráticamente por sus compañeros de colegio y se reúnen mensualmente. Tras realizar una selección de los mejores lemas y diseños elaborados por los niños para las nuevas placas, en noviembre se trasladó la propuesta al equipo de gobierno mediante el Consejo Municipal de la Infancia, organismo presidido por el alcalde. Ese mismo mes Jesús Abad, edil responsable de un área de Infancia muy comprometida con el proyecto, elevó una moción conjunta al pleno del ayuntamiento que fue aprobada por todos los grupos políticos: la placas serían sustituidas.

Aunque no es la primera propuesta de los niños de Alcalá de Henares que se hace realidad (sus opiniones se han tenido en cuenta para realizar cambios en algunos parques de la ciudad y a la hora de programar las ferias y fiestas, afirmaba Abad), se trata de la más significativa. De momento solo se ha cambiado una placa, a la espera de que se concluya el registro, mientras el área de publicaciones trabaja con los niños en el diseño de los nuevos carteles. Se trata de un reto que está hoy al alcance de la ciudad gracias a la iniciativa de sus niños y niñas. A pesar de la canción de Serrat.

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