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Me levanto

Hoy, como todos los días, me he levantado a las 7:00 de la mañana, pero algo me decía que no iba a ser como cualquier otro. Al levantarme me percato de que no es mi habitación, ni mi cama, ¡ni mi pijama!.

Mi primer instinto fue ir a mirarme en el espejo del baño, que tampoco sabía dónde estaba, así que decidí abrir la puerta, un simple gesto cotidiano, pero hoy era como abrir las puertas a otra dimensión. Al salir pude observar una puerta entreabierta al final del pasillo, me alenté y fui a ver lo que se encontraba detrás.

Mi descubrimiento ante el espejo

Era el baño, así que entré, cerré la puerta y entre todas las sorpresas de la mañana esta fué la mejor…¡Tampoco tenía el mismo rostro, no me lo pude creer, algo había logrado alterar las leyes de la lógica! Respiré hondo, me tranquilicé y empecé a observar. Mis ojos eran grandes y  profundos, de un color marrón suave. Estaba en otro cuerpo, concretamente en el de una chica de unos 20 años. Tenía una cara simpática, agradable. Una vez acabada mi inspección empecé a preguntarme si la chica de este simpático rostro estaría en mi cuerpo también.

Bien, me presentaré, yo me llamo Sabrina y tengo 19 años, de origen marroquí, musulmana y amante del rock, desde los clásicos hasta los nuevos temas. He crecido en una familia de ocho hermanos, yo soy la número cuatro, si señor, la mediana. Los medianos somos como una clase de seres invisibles, todo el mundo se olvida de que existimos. Toda la atención se la lleva el mayor o el más pequeño.

Descubro a mi familia

Una vez presentados, me dispuse a salir y descubrir más sobre mi actual cuerpo, su familia, aficiones e identidad. Aprovechando que todos dormían volví con sigilo a la habitación y cerré la puerta con cuidado. Empecé a abrir cajones. Se que es de mala educación, pero tenía que saber quién era. Gracias al NIF que me encontré en el segundo cajón, averigüé que me llamaba Noah y que era de origen español, y como ya predije, tenía exactamente 20 años.

Ahora ya sabía el nombre, la edad, el apellido y el origen, pero aún me faltaba descubrir lo más importante; ¿Cómo era ella realmente?. Para descubrirlo decidí fingir y hacer como si no pasara nada. Desde fuera de la habitación escuché la voz de una mujer. Abrió la puerta y me pidió de forma educada que me vistiera para ir a desayunar.

Me animo a descubrir este nuevo mundo

Estábamos en pleno julio y hacía bastante calor. Abrí el armario y vi que Noah tenía bastante ropa. Me percaté de que había muchos shorts y vestidos cortos. Yo provengo de una cultura un poco conservadora y no estoy acostumbrada a vestir con ese estilo de ropa, pero hoy era Noah, por lo que debía comportarme como era ella. Así que tuve que mandar mis reparos a paseo y escoger algo de lo que había en ese armario.

Me puse un short de color negro y una camiseta de color blanco. El short me pareció ridículamente corto y muy apretado, no entendía cómo alguien se podía poner algo así, yo quería saltar, correr y tener libertad de movimiento. Eso me hizo pensar que a lo mejor la sociedad moderna no quería que las mujeres se movieran igual que los hombres. ¿Porque la ropa femenina casi siempre es incómoda?

Bajé por las escaleras al piso de abajo, me encontraba un poco desorientada, pero logré encontrar la cocina. Había una mesa con cinco sillas, la cocina estaba vacía. Cuando me sentaba apareció un chico muy atractivo de unos 25 años, enseguida comprendí que éramos hermanos. Más tarde vinieron los otros componentes de la familia, el padre, la madre y otro hermano más pequeño. Durante el desayuno evite comer carne de cerdo, ya que en mi cultura musulmana no se consume.

Al acabar, la madre nos dijo que nos preparásemos, ya que teníamos que ir a la playa. Yo subí a mi habitación y encontré un par de bikinis, aunque tampoco estaba acostumbrada a llevarlo, cogí el más vistoso y me lo puse. Al llegar a la playa me costó bastante desvestirme. Al principio me sentía desnuda, pero poco a poco asimile la idea.

Pasamos un día increíble, al volver cenamos todos juntos y me fui a acostar. Al despertar ya era otra vez yo, Sabrina una chica amante del rock. Nunca olvidaré lo sucedido, ya que he podido vivir nuevas experiencias, las cuales nunca me imaginaba poder llegar a conocer.

Aprendí

Lo que he aprendido es que el NIF tiene la información menos importante, porque Noah era más que un nombre y un origen, tenía una familia maravillosa y una vida llena de vivencias. Todavía me pregunto cómo le habrá ido a Noah con mi familia.

Siham Azaouyat (19) y María Luisa Muñoz Berlanga (20) participan en la iniciativa “Write 2 Unite” de UNICEF, cuyo objetivo es fomentar un diálogo intercultural digital entre jóvenes refugiados, migrantes y locales. “Write 2 Unite” forma parte de la campaña Ante todo son niños de UNICEF —que busca resaltar que un niño es un niño, pase lo que pase— y está siendo implementado en España, Holanda y Eslovenia

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