Se estima que para mediados del siglo, cuatro de cada cinco personas vivirán en asentamientos urbanos. Esta alta concentración de población no va sola: la acompañan un incremento en la cantidad de actividades económicas, sociales y culturales y el consecuente aumento de impactos medioambientales. Todo lo anterior supondrá en definitiva un gran reto sin precedentes para la sostenibilidad en términos de habitabilidad, infraestructura, servicios básicos, seguridad alimentaria, educación, salud, trabajo decente, recursos naturales, etc.

Cada uno de estos temas ocuparán el debate de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, Hábitat III, que tendrá lugar en Quito, Ecuador, en octubre de este año. Su objetivo es debatir sobre los desafíos de la urbanización a escala mundial, revisar las políticas que afectan al futuro de las ciudades, tratar de aportar soluciones y encontrar oportunidades en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Todo ello para configurar una Nueva Agenda Urbana para el siglo XXI. Estas conferencias tienen lugar, desde 1976 cada 20 años, bajo el auspicio de Naciones Unidas y su Programa para los Asentamientos Urbanos.

El borrador de la Nueva Agenda Urbana de la Conferencia de Habitat III, lanzado el día 18 de julio, visualiza a las personas en el centro de una ciudad para todos. El texto aborda la ciudad como un espacio en igualdad para su uso y disfrute, donde se promueva la inclusión y se asegure que todos los habitantes, del presente y del futuro, sin discriminación de ninguna clase tengan la posibilidad de vivir y producir en asentamientos seguros, saludables, accesibles, resilentes y sostenibles, y donde no se deje a nadie atrás. El argumento se basa en conceptos universales como los derechos humanos, la equidad, la resiliencia, el desarrollo democrático, las alianzas y colaboración, la participación ciudadana, la reducción de riesgos, el urbanismo y la sostenibilidad.

Ocho rasgos de las ciudad de las personas

La Nueva Agenda imagina ciudades que, por un lado, cumplen con su función social, en términos de habitabilidad, bienes y servicios públicos, infraestructura, movilidad, energía, agua, saneamiento, medios de vida). Imagina ciudades participativas, en las que se genera sentido de pertenencia y que cuentan con espacios públicos accesibles, seguros y verdes desde los que participar. La nueva agenda habla de ciudades que promueven la equidad de género, desde la infancia, y que se enfrentan a los retos y oportunidades de un crecimiento presente y futuro sostenible e inclusivo. Una ciudad que cumple con sus funciones territoriales y que promueve la planificación e inversión adaptada a la edad y al género de la población; que adopta e implementa sistemas de reducción y gestión de desastres, que desarrolla su resiliencia, protege, restaura y promueve los ecosistemas, minimizando sus impactos medioambientales.

Un proceso abierto que invita a las aportaciones

El proceso para llegar a lo que será la Declaración de Quito, esta siendo participativo, a través de encuentros preparatorios, de diálogos urbanos, así como la oportunidad, hasta el 28 de este mes, de hacer aportaciones mediante los foros abiertos en su web a este borrador.

Esta Nueva Agenda visibiliza el poder trasformador que tienen los asentamientos urbanos en la construcción de sociedades más equitativa, inclusivas y democráticas, una visión que compartimos y promocionamos desde el programa Ciudades Amigas de la Infancia en España y en más de 50 países en todo el mundo.

Visiones compartidas por los niños, y niñas, quienes tienen muy claro cómo quieren que sea el lugar en el que viven, para ellos y para los demás. Los niños y las niñas, no lo olvidemos, son ciudadanos globales. Por eso cuando les preguntamos cómo es la ciudad en la que les gustaría vivir, nos responden que les gustaría que fuese una ciudad que piense en todos sus habitantes, con parques y zonas verdes, rampas y acceso a las personas con discapacidad, que sean limpias y seguras, que se pueda andar en bici o caminar, que cuente con viviendas, escuelas y hospitales para todos y donde ellos puedan participar activamente en las decisiones y en la hoja de ruta que sigue su ciudad.

La Nueva Agenda Urbana  sueña con una ciudad en la que todos desearíamos vivir y por la que todos debemos trabajar, nosotros desde este programa seguiremos trabajando por ello, porque estamos convencidos que una ciudad que piensa en sus niños y niñas es una ciudad para todos sus habitantes.

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