Avanzando a ritmo de infancia es una guía que reúne 80 de las más de 300 experiencias de participación infantil y adolescente puestas en marcha en Asturias en los últimos diez años. Está escrita en primera persona del plural, el estilo narrativo que incluye y que pone al mismo nivel a los que escriben y a los que sin escribir en ese momento, han participado igual en el relato.

Una guía elaborada por la asociación Los Glayus a partir de la experiencia con más de 5.000 niños, niñas y adolescentes de 23 municipios asturianos. Un proceso de muchos años en los que han participado  multitud de asociaciones, organizaciones, ayuntamientos, personas, ideas, sueños. En la publicación están todos los nombres, cuando el verbo va en primera persona del plural, nadie se queda fuera.

El libro, divido en seis partes, se inicia con interesante marco teórico y arranca con una sucesión de experiencias participativas protagonizadas por niños y niñas y encabezadas por aquellas más asombrosas. Recogen, por ejemplo,  la carta al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que una treintena de menores avilesinos decidió redactar y enviar para pedirle que ratificara la Convención de Derechos del Niño. La idea, que surgió en el seno de la primera reunión de trabajo del Consejo Municipal de Infancia y Adolescencia de Avilés, continúo con la campaña de recogida de apoyos para lograr mayor incidencia en la petición.

La guía sigue a continuación con una lista de propuestas, mecanismos y actitudes que fomentan, posibilitan, propician y contagian opciones de participación infantil. Describen, entre otras, la experiencia Ganaderos con escuela que se puso en marcha en 2006 con el objetivo de hacer un diagnostico sobre la situación de la infancia y la adolescencia en el medio rural. Algunas de las conclusiones que se sacaron del análisis apuntaban a la necesidad de trabajar para mejorar la valoración del conocimiento académico que ofrece la escuela, por favorecer la participación de las familias en la vida escolar, para desmontar la creencia de que para quedarse en el pueblo y dedicarse a la ganadería no es necesario estudiar. El hilo conductor de la experiencia fue la ganadería, sector muy arraigado en el medio rural asturiano y seña de identidad de gran parte de las familias. Además de lograr una mayor implicación entre las familias y los niños, se ha conseguido generar una mayor inquietud por la importancia de la formación académica como fuente de inversión en la infancia.

Los niños y las niñas, investigadores de su propia realidad

Entre las experiencias se incluyen numerosos ejemplos de elaboración de planes municipales de infancia, en algunos casos liderados por los propios niños, audiencias públicas infantiles, encuentros, celebraciones, trabajo en red, etc. La tercera parte de la guía recoge investigaciones y publicaciones hechas por los niños y niñas. Hay guías municipales, vídeos como Somiedo a vista de niño, documentales como Comer y Contar y Un Pueblín en la Mochila, guías de parques y jardines, hojas locales informativas, juegos de cartas, investigaciones sobre temas que les afectan como la publicidad, la televisión o la comida,  bitácoras que oscilan entre la aventura y la exploración,  etc.

Es tremendamente interesante conocer como han usado el vídeo los niños y jóvenes en la elaboración de sus investigaciones. Tras una primera experiencia videográfica, los chavales del municipio de Nava quisieron desarrollar un análisis fílmico sobre el miedo. “Creamos y pasamos una encuesta en la casa de cultura sobre los miedos de cada uno. Salió una lista con unos cincuenta temores diferentes y muy peculiares en algunos casos. Descubrimos que todo el mundo tiene algún miedo, y que en muchos casos perduran y tienen una fuerza totalmente irracional”, explican en la guía. “Así creamos una historia con varios de los miedos recogidos en la encuesta. Cada actor representaba uno de ellos, casi de modo paranoico. Todos mostraban la soledad en la que el miedo les sobrevenía, excepto uno al que los demás agredían y que por ello vivía con permanente temor a encontrarse con tan desagradable compañía”. Los jóvenes utilizaron la cámara para investigar y hablar de ellos mismos.

El bloque cuarto muestra numerosas acciones protagonizadas por los muchachos en su comunidad y para su comunidad. El graffiti como forma de comunicación con el mundo -hablan las paredes-, experiencias de diseño de zonas de zonas de juego, de arte en la calle como apropiación del espacio público, de la ópera como vehículo de aprendizaje,  del teatro participativo -¿hay algo que pueda ser más expresivo que el teatro?-, de cuidado del entorno, de respeto al medio ambiente….La lista es tan larga y las experiencias tan diversas que solo queda leer la guía y empaparse de ellas. En el quinto apartado de la guía se añaden muchas más experiencias a modo de resumen.

La guía se cierra con comentarios y reflexiones de los propios niños, niñas y adolescentes. “¿Cómo es el pueblo de mis sueños?”, se pregunta uno, para pasar a enumerar a continuación cual es el pueblo que sueña, que sueñan, los jóvenes. Otro chaval, que participaba en una acción conjunta de reivindicación en la calle junto a otros sesenta niños, niñas y adolescentes acompañados por una docena de facilitadores, reflexionaba: “esto que estamos haciendo, como estamos con vosotros, son actividades infantiles. Si lo hiciéramos por nuestra cuenta, sería vandalismo y nos llamarían la atención?”

Merece la pena reflexionar sobre esta y otras reflexiones que a partir de dinámicas puestas en práctica, se enumeran en la guía Avanzando a ritmo de infancia. Es lo bueno -o lo mejor- de las cosas que se escriben en primera persona del plural: la persona que las lee acaba incluyéndose en el relato de la experiencia.

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